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UNA JUVENTUS MUY MADURA EN DO DRAGÃO

La Juventus logró imponerse ante el Oporto por cero goles a dos. En un encuentro que, pese a tener bajo su control territorial de principio a fin, al cuadro bianconero le costó traducir dicho dominio al marcador. Salvo sorpresa mayúscula en la vuelta, el equipo de Massimiliano Allegri jugará los cuartos de final de la Champions. Su madurez es un hecho. Pues, aunque el conjunto se encuentre todavía en evolución, ajustando los engranajes de este nuevo sistema, venció gracias a la sobriedad de aquel que cree sentirse un destinado entre los clasificados. Y ni el paso de los minutos, ni el escenario, ni el halo que acompaña a la competición lo consiguieron incomodar ante su primera gran prueba del curso.

Marko Pjaca (21), celebra su gol conseguido ante el Oporto con el resto de sus compañeros. Foto: El Periódico

La Juve, pese al dominio y la expulsión, apenas inquietó a Casillas en el primer tiempo

Como ya anunciase en la rueda de prensa previa, Massimiliano Allegri volvió a apostar por su formación más repetida durante las últimas semanas. Ordenada bajo un 4-2-3-1, la Juventus saltó al césped de Do Dragão con las intenciones muy claras desde el inicio: dominar a través de la posesión, sin perder los nervios, para así ir embotellando al Oporto contra su propio campo con el paso del tiempo. Como si por su propio peso el gol terminase cayendo tarde o temprano. Sin Leonardo Bonucci (por decisión técnica), Giorgio Chiellini y Andrea Barzagli completaron anoche la zaga bianconera. Ambos, tan alzados como abiertos, fueron los primeros encargados en hacer elaborar cada posesión de la Juventus. Entre ellos, en función de dónde y cómo se produjese la pérdida, y dónde y cómo se situara la presión del Oporto -que poco a poco fue remitiendo-, uno entre Khedira y Pjanic siempre se ofrecía como primer receptor. El dominio, claramente italiano desde el arranque, no encontró sin embargo la fluidez y la precisión necesaria para girar a un Oporto que, en un 4-4-2, se sirvió de defender bien ordenado y muy pegado a cada dorsal de color blanco y negro.

La Juventus intentó ante el Oporto 34 centros laterales: 16 durante el primero tiempo y 18 durante el segundo; de los cuales 9 encontraron remate. En el cómputo global, acumuló un 92% de acierto en el pase. [Vía Squawka]

Los primeros cuarenta y cinco minutos se caracterizaron por un lento dominio de la Juventus. Espeso, falto de ritmo. De esta forma, el Oporto encontró un escenario bastante cómodo de acuerdo al planteamiento que se había imaginado su técnico. Incluso tras la (absurda) expulsión de Alex Telles, el encuentro no viró un ápice del guion hasta entonces seguido. Sin el brasileño en el lateral, Nuno debió entonces retirar a André Silva del campo y situar a Miguel Layún por izquierda. El conjunto portugués pasó a dibujar un 4-4-1, donde el debutante (en Champions) ‘Tiquinho’ Soares ejerció como principal referencia ofensiva: lo buscaron por bajo y, sobre todo, por arriba, pero con el colectivo tan aculado sobre su propia parcela, el carioca se vio obligado a lidiar sin ayuda con la dupla ‘juventina’. Y el resultado, como era de esperar, dejaría a Gianluigi Buffon acostarse tranquilo. El conjunto portugués, con Herrera por derecha -por delante de Maxi Pereira- y Brahimi haciendo lo propio por izquierda -con Telles/Layún-, ejerció un constante juego de coberturas donde, entre el volante, el lateral y la ayuda de un tercer hombre -ya fuese central o medio- consiguieron secar el desborde de una Juventus que, si no fuese de manera vertical gracias a alguna conducción individual (de Khedira/Dybala), no encontró remedio para hacer llegar la ocasión al área defendida por Casillas. 

La lectura de ambos técnicos con los cambios, marcó el devenir final del encuentro 

Sin cambios durante el descanso, el partido se reanudó de la misma manera con la que se había dado por concluida la primera mitad. La Juventus, con la línea defensiva anclada al mediocampo, los laterales muy abiertos y el total dominio del esférico se encontraba, no obstante, muy parada en terreno contrario. Nadie rompía. Nadie ofrecía una solución más que la que genera por sí sola el automatismo que conecta con Dybala, agita a Higuaín en el balcón del área y termina con Mandzukic buscando el remate tras un centro lateral. Pues en eso mismo, antes y después de realizar los cambios, quiso transformar Allegri el segundo tiempo. El primero en actuar fue Nuno que, consciente del despliegue que estaban realizando los suyos, siendo además (desde el minuto 30) uno menos que su contrario, decidió introducir a Corona y resituar a Herrera con Danilo Pereira en la zona de en medio. 

La decisión fue tomada como respuesta a la medida consumada anteriormente por los italianos: cargar el área desde las bandas -con Cuadrado y Alex Sandro-, y cazar con el croata un remate por alto. Sin embargo, tras mucho intentarlo, la suerte (que en el fútbol, como en la vida, también hay que buscarla) sonrió a la Juventus: con Pjaca por derecha -en el lugar de Cuadrado- y, pocos minutos después, con Alves -por Lichtsteiner-, la Juventus refrescó su costado. Y primero el extremo, tras un error en el despeje de Layún, y después el brasileño, tras el enésimo envío cruzado, terminaron por resolver un encuentro que, a los puntos, parecía encaminado al cero a cero. Y sin embargo, tras amasarlo sin especial brillantez, la calidad en las áreas -del juego y también técnicas- terminó por reescribir uno de tantos finales inesperados de los que presume la Champions League.

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