, , , , , , , , , , , , , , , ,

REACCIONARON EN EL MOMENTO INDICADO

En la tarde del miércoles, cuando ambos conjuntos hicieron públicas sus alineaciones, ningún aficionado del bando napolitano pudo llevarse las manos a la cabeza. Sabían con qué intención viajaban a Madrid. Y por si todavía existiera alguna duda, por mínima que pudiese resultar, el propio Maurizio Sarri no pudo ser más franco en la rueda de prensa previa al encuentro: el Napoli, por muy grande que parezca el Santiago Bernabéu desde el vestuario visitante, no renunciaría a un ápice de su filosofía. Y entre risas, como quien amenaza sonriendo, el italiano advirtió de que su única duda era si jugar con tres o cuatro delanteros. El Madrid, superior a los puntos, consiguió un resultado tan justo como engañoso.

Karim Benzema (29) celebra su tanto conseguido frente al Nápoles. Foto: El País Deportes

Zidane, con James por derecha, recuperó en el mejor momento a Cristiano-Benzema:

Porque quienes sí se sorprendieron, quién más, quién menos, fueron los aficionados blancos al ver a James Rodríguez en el once titular del equipo. Y lo que en un primer momento, como ya hubiese probado el francés esta misma temporada, pareciese situar a James a la espalda de los dos delanteros, terminó por anclar al colombiano (con libertad, eso sí, para caer también por dentro) al extremo diestro. Sin Gareth Bale (por lesión) ni Lucas Vázquez (decisión técnica), el Real Madrid parecía desprovisto desde el inicio de uno de sus principales focos de profundidad: el carril diestro. O al menos de una parte, pues quién sí formó desde el inicio fue Dani Carvajal. El equipo de Zidane, por tanto, armado en un 4-3-3 (que solo James, de vez en cuando, tenía opción a desdibujar) arrancó el encuentro, en el Santiago Bernabéu y siendo éste de Champions League, con una marcha más que su contrario. Sin embargo, la misma que llevó a Benzema a disponer de la primera ocasión clara sin todavía cumplir el primer minuto de partido, terminó por desquebrajar desde muy temprano al conjunto blanco por abajo.


Una efusividad desmedida, en un duelo de tales circunstancias, se puede convertir en un arma de doble filo. Y eso mismo es lo que le sucedió a Casemiro. Al brasileño, pero también al resto que no le acompañaba cuando dejaba desocupada su zona. Porque, conviene subrayarlo, tanto Real Madrid como Napoli se tiraron el guante, de un lado al otro, con presiones asfixiantes y un ritmo a cada cual más alto desde que el colegiado hizo sonar su silbato. Y en esas, mientras los extremos organizaban el nuevo automatismo diseñado por Sarri durante este curso: los constriñe por delante de los interiores, juntos, muy abajo, para facilitar así la salida desde el regista; Marek Hamsik encontró entonces la vía de salida. La favorita, tanto para él como para el futbolista que corre al espacio. Insigne, aprovechando así el vacío ocasionado por Casemiro, y dado que Varane y Ramos no achicaron sus pasos, éste pilló además descolocado a Navas. Con mayor o menor fortuna, lo cierto es que un gol fuera de casa, y más aún con el contexto que rodea a cada contendiente de este cruce, podría arruinar la noche a cualquiera. La semana. O incluso la eliminatoria entera. Sin embargo, la reacción del Real Madrid demostró entonces el porqué de su vigente linaje. Y más aún cuando se refiere a semejante competición.

El Napoli, sin importar el resultado ni mucho menos el contexto, supo mantenerse vivo:

Porque primero fue Benzema y a la vez Cristiano. Y después otros como Modric, Kroos o el propio Casemiro. El Madrid, como si no hubiese adolecido ningún error en lo defensivo, volvió a rearmar su fútbol. Su presencia con el esférico. Y lo hizo, entonces, alrededor de un mismo hombre: su dorsal número ‘9’. El francés necesitó pocos minutos, y no mucho más que un centro de Carvajal con el exterior de la bota, para poner el empate a uno. Sin embargo, la buena noticia para Zidane y el colectivo no fue el tanto que reafirmaba la reacción en tan poco tiempo, sino la actuación que brindó Benzema durante el tiempo que estuvo sobre el campo. Nadie habrá descubierto al ‘galo’ durante la noche de ayer, pero la actuación del delantero sí sirvió para reivindicar, como ya hiciese durante el primer tiempo en El Sadar, que su bache físico (y anímico) cada vez se encuentra más cerca de tocar final. Flotó por todo el frente para combinar, girar y, sobre todo, poner de cara, en ventaja, a futbolistas como James, Kroos o Modric. Y si esto fuese poco, a la espera de que reaparezca Gareth Bale, Cristiano Ronaldo se adueñó también del testigo. Esta vez no marcó, es cierto. Pero su partido dejó connotaciones mucho más acertadas de lo que (¿todavía?) refleja su fútbol gestualmente. Por izquierda, el portugués se mostró ávido en eso de estirar al equipo. No por velocidad, sino más bien por su presencia. Sus compañeros lo encontraban fácil, a caballo de la banda y el ataque. Y eso, ante la calidad técnica que concierne al ‘7’, es un argumento al que pocos encuentran respuesta. 

Toni Kroos vs Napoli: 93% de acierto en el pase, 2 oportunidades creadas, 3 recuperaciones, un disparo y un gol. [Vía Squawka]

Imagen #1: Mapa de calor de Benzema vs Napoli. (Click ampliar)
Con el centro del campo de cara a la portería de Reina, de acuerdo al trabajo que Benzema realizaba a la espalda de Diawara y por delante de Albiol-Koulibaly (Imagen #1), el Real Madrid consiguió imponer su ventaja. Pues si al correcto encuentro que firmaron Kroos y Modric, y al que más tarde conseguiría arreglar Casemiro (gracias a su presencia física), si uno suma que tanto el alemán como el brasileño encima no se marcharon de vacío: no existe remedio conocido para poner freno al que, para muchos, es considerado como el mejor centro del campo europeo. Mediocentro donde también despuntó otro futbolista. En este caso por el lado napolitano. Amadou Diawara, a sus 19 años, firmó en el Bernabéu una de sus mejores actuaciones en su todavía corta trayectoria. Sino la que más. Con y sin balón, demostró una entereza plausible de acuerdo a las necesidades que requería el momento. Su valentía, en este caso medida, y con la que ha conseguido imponerse a Jorginho por el puesto de inicio, no fue sino el principal sostén al que se agarró el Napoli para no perder la cara al encuentro. Él mismo bregaba, pero además permitía hacer llegar el esférico a un Hamsik que, a través de sus propios envíos y las diagonales de su destinatario (ya fuese Insigne, Mertens o Callejón), permitió al conjunto partenopeo mantenerse más vivo de lo que reflejaba el resultado. Mertens, muy exigido entre Casemiro-Varane-Modric, una vez estos consiguieron regularse, exprimió al máximo sus virtudes técnicas y tácticas por un puesto en el que cuanto más desempeña, mejor parece. El 4-2-4 final de Sarri con Milik y sin Hamsik, no sirvió más como adviento de que el Real Madrid no podrá confiar su presencia en cuartos a su ventaja (de dos goles) de cara a la vuelta.  

Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario