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¿POR QUÉ LEONARDO PAVOLETTI?

No quiero caer en falsas previsiones pero estoy convencido de que Ardadiusz Milik volverá sobre el campo a principios de febrero, por lo que estará listo para el encuentro en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid (15 de febrero). Está realizando entrenamientos muy buenos y ya dispara con ambas piernas”, aseguraba el propio presidente napolitano, Aurelio De Laurentiis, hace escasos días en una entrevista a Premium Sport. Momento en el que, además, aprovechó para desvelar un secreto a voces: “A falta del examen médico, Leonardo Pavoletti es un nuevo futbolista del Napoli”. Pero, poniendo todas las cartas sobre la mesa: con el (teórico) regreso de Milik en el grueso del campeonato, la exitosa solución encontrada con Mertens como (falso) ‘9’ e incluso la lesión que ha dejado al mismo Pavoletti sin disputar un solo minuto desde finales del mes pasado, ¿qué puede explicar su fichaje por el Napoli?

Leonardo Pavoletti (28) celebra un tanto con al camiseta del Genoa. Foto: EuropaCalcio

Para empezar, conviene subrayar que Leonardo Pavoletti no es un atacante cualquiera. Ni revulsivo ni futbolista de segundas partes, a lo largo de los últimos meses en el Genoa se ha erigido como uno de los mejores atacantes italianos del momento. Así que, una vez regresado Milik, no cobraría mucho sentido la hipótesis de que, habiendo soltado una millonada en el ecuador de la temporada y con el propio italiano en una temporada muy lastrada por las lesiones, llegase para ser ‘solo’ el sustituto de Arkadiusz. Cierto es que todavía está por ver cómo regresará el polaco de su grave lesión; pero, si todo sale según lo previsto, y atendiendo a razones de esta misma temporada, Maurizio Sarri no parecería del todo dispuesto a reformar el sistema para jugar con ambos puntas al mismo tiempo. La última temporada, la 2015/2016, supuso la explosión del atacante livornés, tras una carrera muy marcada por las categorías inferiores del fútbol italiano. Recién cumplidos los 28, Pavoletti es otro de esos muchos que aúnan realidad con madurez, y sus 15 goles en 26 jornadas no pasaron por alto a un Antonio Conte que llegó incluso a incluirlo en la preselección para la Eurocopa de Francia.

Con ajustes en mediocampo y el ataque, el Napoli ha recuperado su mejor versión

Al fin Maurizio Sarri dispondrá de un ‘9’ clásico, de un atacante más puro. Y esa es la principal lectura que esclarece del nuevo fichaje. Tras la salida de Gonzalo Higuaín, el Napoli no solo se vio desprovisto de su mejor ariete sino también de una de las piezas más importantes en el engranaje táctico que disponía -y dispone- el equipo. El argentino remataba, y mucho -36 goles en 35 jornadas consiguió el curso anterior, por ser más exactos-, pero también hacía jugar a los suyos. Si bien el equipo partenopeo acostumbró focalizar su caudal ofensivo por izquierda -con Ghoulam, Hamsik e Insigne-, Higuaín cumplía entonces con el protagonismo de recibir el envío en la frontal para chutar o prolongar una apertura a la diagonal de Callejón por el sector diestro. Al uso, el impacto de Milik resultó tan positivo por sus goles como por su fútbol. Acostumbrado a un rol más referencial en el Ajax, como primer punta, el polaco desarrolló con su selección un híbrido entre las dos distinciones, jugando por detrás de Lewandowski, que terminó por avalar su llegada al equipo de Sarri. Milik consiguió la frivolidad de 7 goles en sus 9 primeros partidos con el Napoli y, sin embargo, la noticia estuvo en su fútbol: se asociaba fuera del área. El juego de Sarri, a la fecha, parecía mantenerse intacto.

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Sin embargo el polaco cayó lesionado y, como si de un castillo de naipes se tratara, todo se vino abajo. La primera opción tomada por Sarri, la más lógica, trató de situar a Gabbiadini en el puesto del 9. Pero, siendo un atacante que acompaña, de los que le gusta jugar por detrás de un atacante más tradicional que le permita llegar a la frontal de cara y relucir su zurdazo, el italiano no ha mostrado las capacidades necesarias ni para lo primero ni, sobre todo, para lo segundo de aquello que Higuaín y más tarde Milik propusieron para el Napoli. Después apareció la opción de Mertens, y con ciertos ajustes de por medio, ha terminado siendo el relevo que mejor ha cuajado sin por ello trastocar un ápice del 4-3-3.

Imagen #1: Mapa de calor de Dries Mertens vs Torino. (Click para ampliar)
Como decíamos, la ausencia de Milik pesó más allá que en su caudal ofensivo: el equipo perdió su fluidez, debido también a que, desde el mediocampo, Jorginho arrancó con muchas menos revoluciones de las que atestiguó su 2014/2015. Diawara como regista y Mertens como punta, relevaron a Jorginho y Milik/Gabbiadini, pero dichos cambios no se quedaron en un simple intercambio de cromos. Al Napoli le costaba salir con la holgura de antaño, así que Sarri debió entonces idear una nueva ruta. O, mejor dicho, ensanchar la que había quedado obstruida con el derrumbe de tantos pilares. Y ha sido a través de sus extremo titulares, Callejón e Insigne, y una vez incrustado Zielinski -más dinámico que Allan- en el sitio del interior diestro como el Napoli ha recuperado dicho ritmo. Con el italiano y el español a menudo por dentro, ofreciendo una línea de pase a cada lado del mediocampo -lo que además arrastra la marca de (mínimo) un adversario-, esta vez sí y a diferencia de lo que sucedió con Gabbiadini, la movilidad de Mertens ha hecho el resto (Imagen #1). El equipo partenopeo, una vez reconstruida su salida, ha dado con la clave para adecuar el ataque. El belga se acerca y combina, además de romper al espacio y terminar sus acciones con la determinación del que, en su oficio, dijera ser delantero centro.

Leonardo Pavoletti es mucho más que su remate; ideal para el fútbol del Napoli

Así que, una vez resuelto el problema del ataque hasta que se reincorpore Milik, con un falso ‘9’ como Mertens, ¿por qué entonces ficha ahora el Napoli a un jugador como Pavoletti? Si todo se da según lo previsto, lo normal sería que, una vez entrado el mes de febrero, el Napoli mantuviese en nómina a Milik y Pavoletti por un puesto, devuelva a Mertens a la competencia con Insigne por el extremo izquierdo, a la vez que Gabbiadini bregue por demostrar su fútbol, que lo tiene y, por distintas razones, no ha logrado explotar como azzurro, lejos de Nápoles. Solo Sarri sabrá qué ocurrirá entonces con tal overbooking de delanteros y si será ese el momento de redibujar su, hasta el momento, inamovible sistema -formado por un portero, dos centrales, dos laterales, un pivote, dos interiores, otro par de extremos y un solo punta-. Pero lo que sí podemos aclarar es que, dejando el tema económico de lado, el Napoli se ha reforzado con uno de los mejores atacantes italianos de la actualidad. Y eso, con temporadas en las que se pueden llegar a acumular hasta medio centenar de partidos, nunca está de más.

Imagen #2: Mapa de calor de Pavoletti vs Atalanta. (Click para ampliar)
Leonardo Pavoletti es un delantero centro, y de eso no cabe duda alguna. Rematador con olfato, tanto por alto como por bajo, ya sea con la izquierda o la derecha -su mejor pierna-, Pavoletti pertenece a esa estirpe de delanteros incansables. No obstante, su ruptura futbolística el curso anterior, en el Genoa de Gian Piero Gasperini, en una edad más cercana a la treintena, y lo poco que ha podido relucir -debido a las lesiones- este año con Ivan Juric, le han permitido desarrollar otro tipo de fútbol. En otras palabras, mientras Pavoletti llamaba la atención de propios y extraños por su acierto rematador en el primer nivel del fútbol italiano, lo hacía además sembrando una evolución táctica fuera del área. Porque su envergadura, cercana a los dos metros (1,88), no supone inconveniente alguno para que el italiano disponga de un juego muy rico en lo técnico. Un conjunto de capacidades que no solo reúne en su remate, sino también en su participación más simple. Como sucede ahora con Juric, el Genoa de Gasperini era un equipo de mucho recorrido. De constantes idas y venidas. Lo que precisaba -y precisa- que su delantero pasara -y pase- mucho tiempo lejos del hábitat (Imagen #2). Y así es como, en contacto con su entorno, futbolistas como Pavoletti y ahora Giovanni Simeone, han desarrollado su fútbol en consonancia a lo que requiere el colectivo. 

Lo mismo que, debido a su fútbol, precisará el Napoli de su nuevo atacante. Y explica, en parte, el porqué de la elección tomada por Maurizio Sarri. En la recta final de la lesión que arrastra desde la decimotercera jornada de la campaña, está por ver cómo se adaptará el italiano al juego del Napoli. Aunque no será por cualidades. Pavoletti ofrece un juego de espaldas que, hasta la fecha, vistiendo para Il Grifone, suponía una principal vía de salida para los suyos. Y eso mismo podrá extrapolarlo al conjunto partenopeo. El Genoa, al igual que el Napoli, acostumbra a generar su ofensa desde los costados, aunque no de manera idéntica. Mientras que los carrileros del Genoa habitúan la línea de fondo, para así servir el centro que, muchas otras veces, ejecutan mediante el famoso pase de la muerte; en el Napoli, solo Ghoulam y Hysaj, como laterales, frecuentan dicha línea para poner el balón por alto, pues son los extremos quienes tienden a realizar la diagonal hacia dentro. Pavoletti deberá entonces exprimir al máximo sus facultades, tanto dentro del área -en el remate- como fuera de la misma -protegiendo la pelota, ayudando en el repliegue y combinando en tres cuartos-, que le permitan al Napoli mantener la fluidez que ostenta como unos de los equipos más vistosos del Calcio. 

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