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LA REACCIÓN DE UN NUEVO INTER DE MILÁN

Corría el año 2012, era el Inter de los Guarín, Gargano o Cassano, el de los (pen)últimos coletazos de los Zanetti, Samuel o Milito, bajo las órdenes de Andrea Stramaccioni. Fue, hasta el pasado sábado, el último Inter que enlazó nueve triunfos consecutivos. Y que en realidad frenaría al llegar al décimo. Pero esta semana, tras superar al Pescara, el conjunto de Stefano Pioli se sitúa a solo una victoria de igualar al mejor Inter del último lustro. Tomó las riendas nerazzurri en el pasado mes de noviembre, con una diferencia de hasta ocho puntos con la Champions y quince con respecto al líder; y dos meses después se sitúa cuarto en la Serie A, a solo dos puntos de la Champions, clasificado para cuartos del torneo copero y con un balance de 10 victorias, un empate y 2 derrotas. Pero, ¿a qué se debe esta reacción? 

Antonio Candreva (29) y Mauro Icardi (23) celebran uno de los goles del Inter. Foto: MundoDeportivo

¿Qué cosas ha cambiado Stefano Pioli? ¿Es realmente tan sólido este equipo como muestran sus resultados? Son muchas las preguntas que se ciernen sobre este ‘nuevo’ equipo, sobre su evolución, sus objetivos y, en definitiva, las razones que atienden el cómo de este impulso en el que se encuentra sumergido. Así que, vayamos por partes. El primero de los motivos, y más importante, pues sirve como clave en el desarrollo de los posteriores, refiere a la ‘recuperación’ de futbolistas clave. Esto es, por poner algunos ejemplos, que, desde su llegada, Pioli ha podido contar de nuevo con las versiones más optimas de nombres como Candreva, Murillo o el propio Kondogbia. Algo que, por diversas razones que se escapan de este análisis, De Boer no tuvo la misma fortuna. Capacidad de convicción. O lo que realmente fuera. Pero lo cierto es que desde la llegada del italiano el Inter parece otro. No distinto, sino más bien redirigido. Así pues, todos a una, hacia la misma dirección, Pioli ha conseguido que su idea cale con la misma rapidez que profundidad: pues es ahí, en el aspecto táctico, donde radica la principal diferencia, o al menos la que más nos interesa, entre uno y otro equipo. 

Gagliardini, desde su llegada, se ha convertido en una pieza fundamental del mediocampo

El Inter de Stefano Pioli se organiza en base a un sistema 4-2-3-1. Un portero, dos centrales, dos laterales largos, un doble pivote que intenta ser complementario, un mediapunta, dos extremos y un atacante que dista de ser un ‘9’ puro. El del italiano, como también lo era el del neerlandés, es un equipo hecho para dominar. Aunque cada uno utilice distintos instrumentos para lograrlo. O, qué menos, intentarlo. Si con De Boer el Inter era un equipo más horizontal, de mayor toque, de más circulación; el de Pioli es ahora un conjunto más eléctrico, más vertical y que, en resumen, se distingue por un dominio con más centros y disparos que porcentajes en torno a la pelota. Porque ahora, con Pioli, el Inter tarda menos en pisar la zona de tres cuartos contraria, pero también arriesga más en su maniobra, por lo que no solo pierde un mayor número de esféricos sino que además queda más expuesto ante un ataque.

El Inter, desde la llegada de Stefano Pioli: 10 victorias, un empate y 2 derrotas; 28 goles a su favor y 15 en contra. Es 4º en Serie A, a 2 puntos de la Champions League. 

No obstante, para evitar dicha situación que, entre otras muchas, terminó por desestabilizar el paso del neerlandés por Milán, Pioli ha organizado una fuerte presión tras pérdida que su equipo alza hasta la frontal del área. Pues con la misma, no solo recupera más arriba y embotella a su contrario, estableciendo así, con la defensa en mediocampo, los límites a su dominio, sino que además intenta poner remedio a un posible contragolpe que, dadas las numerosas piezas que el Inter acumula en el ataque, aprovechase la posible fragmentación en mediocampo. Y en eso, la llegada del último fichaje, Roberto Gagliardini, desempeña un papel esencial. Pues el ex centrocampista de la Atalanta, con su casi metro-noventa de altura, no ha recalado en el Inter por casualidad: aúna llegada y recuperación; así que con Brozovic, los extremos, Icardi, el mediapunta y el par de laterales que se junta por dentro, el Inter suma en torno a 6-7 futbolistas en el corazón de la parcela rival. Algo que, sumado a la mejora individual de Murillo y Miranda, la recuperación de Medel -quien puede partir también como central- y la regularidad encontrada por D’Ambrosio y Ansaldi, dos laterales físicos y con profundidad, han conseguir asentar la clave principal del exitoso plan: su solidez defensiva.

Misma idea, distinta velocidad, en función del futbolista que ocupe la mediapunta

La fase de elaboración es otro de los aspectos en los que Pioli ha querido centrar su atención. Unas líneas más arriba, describíamos al actual Inter de Mián como un equipo muy directo, de marchas muy altas; sin embargo, esto no debe confundir con quimeras arrancadas desde su propio campo. Ni mucho menos el pelotazo. El juego directo, conviene subrayarlo, sobre el propio Icardi o cualquiera de sus extremos, es una opción dentro del abanico táctico que hoy en día maneja el italiano. Sin embargo, las alternativas más repetidas no necesitan de mandar el balón en largo. Sino más bien lo contrario. Pioli ha recuperado a Kondogbia. Al menos, la versión más óptima del francés desde que aterrizara en el Giuseppe Meazza. Ahora bien, no es ningún ex sevillista, ni Geoffrey ni Medel, el encargado de alcanzar ese equilibrio medular que más arriba destacábamos. Brozovic y Gagliardini (Imagen #1), en un doble a pivote a distinta altura, otorgan al Inter una salida mucho más fluida. Más fina. Y en definitiva más acertada, de la que proponía el Inter durante el primer tramo de la actual campaña.


Imagen 1: Marcelo Brozovic, en fase de elaboración. (Click ampliar)
Esta alternativa, la de salir con el balón raso a través de sus dos hombres en mediocampo -y donde Pioli podrá alternar con futbolistas como Kondogbia y Medel, pese a la actual (y merecida) titularidad de Brozovic y Gagliardini- requiere, en cambio, de un tercer futbolista. De un nexo que, entre centrocampistas y defensores del contrario, presente la calidad suficiente para recibir, girar y conectar con cualquier vértice del frente. Entre los muchos detalles que todavía deberá cuidar Pioli, como las desconexiones, tanto individuales como colectivas, en las que de vez en cuando se ve todavía inmerso el equipo interista, aparece el nombre de Éver Banega. El argentino llegó en verano, cuando todavía era Mancini el técnico, y sin embargo pasó destinado a comandar el proyecto de De Boer dada la elegancia de su juego. Y también del que quería proponer el técnico. Meses después de todo aquello, ya sin el neerlandés de por medio, es algo que todavía aún se espera por parte del argentino.

Así que, dado el nivel de uno y el actual estado mental y futbolístico en el que se encuentra Joao Mario, una vez retomado su sitio en la mediapunta -y no de regista, como más de una vez lo situó De Boer-, no resulta extraña la opción más repetida por Pioli durante las últimas semanas. El portugués, ya sea por dentro como dejándose caer hacia la banda izquierda (con más insistencia que a la derecha) -lo que permite a Perisic caer a la espalda de Icardi- (Imagen #2), se encuentra en un momento óptimo. Porque no solo ofrece líneas de pase al doble pivote, sino que además él mismo construye la lanzadera interista cuando corre al contraataque. Muy acertado en sus movimientos, mucho más suelto y acoplado, Joao Mario es el protagonista principal desde la segunda línea, así como de volcar, con la precisión y velocidad requeridas, la circulación interista. El portugués se siente cómodo y eso, como no podía ser de otra forma, termina por beneficiar al resto.

Una amenaza ofensiva: el empuje de los extremos y el momento actual de Icardi

Nadie podría llevarse las manos a la cabeza si confirmamos que, de mediocampo hacia delante, el Inter atestigua uno de los mejores ataques Italia. O incluso de toda Europa. Además del ya mencionado Joao Mario -y Banega, del que se espera que poco a poco vaya entonando su adaptación a Italia-, el cuadro nerazzurro junta cada fin de semana a Ivan Perisic, Antonio Candreva y Mauro Icardi. Tres futbolistas tan distintos como a la vez complementarios. A este Inter le gusta salir por bajo, en una circulación rápida, de pocos toques individuales, sin por ello descuidar del balón largo si fuese necesario, cada vez que el contrario presiona a gran altura; por ello, los costados toman un papel fundamental en el desarrollo táctico actual. D’Ambrosio y Ansaldi, gracias a su físico, son dos laterales de muchos metros. De recorrido. De pisar línea de fondo. Lo que, a la espalda del croata y del italiano, permiten al Inter ensanchar su juego. Hacerlo más amplio. Desbordar así, con más facilidad, el repliegue contrario. Este Inter, mucho más volcado en lo suyo, podría ser definido, a groso modo en lo ofensivo, como un equipo muy centrador. En el constante dos para uno, entre lateral y extremo, a través del cual el Inter afronta a cualquier rival al que se enfrenta, esta superioridad por fuera cumple en repetidas ocasiones el mismo objetivo: el envío lateral.

Mauro Icardi 2016/2017: 17 goles y 8 asistencias en 28 partidos. En total, ha participado en el 62% de los tantos del Inter esta temporada (37). Un 53% del total (47).

Imagen 2: Mapa de calor de Joao Mario vs Pescara. (Click para ampliar)
Si bien es cierto que, dada la entrada de un mediapunta en el equipo y el fútbol que practica su referencia (Mauro Icardi), el Inter cuenta con las bazas suficientes con las que llegar por dentro. Al espacio. En el desmarque de ruptura entre la espalda de los defensores y el fuera de juego. La ventaja de contar con futbolistas como Perisic y Candreva en los costados, además de la profundidad que aportan los laterales en cuestión, permiten al cuadro nerazzurro centrar sus aspiraciones ofensivas -sobre todo cuanto más bajo es el repliegue del contrario- en servir esféricos desde los lados. Esta manera, además, no explica sino el empeño del equipo en acumular muchas piezas en la frontal del área. A la caza del rebote, que se transforme en asistencia o en una nueva apertura hacia el extremo. Ataca bien, porque su defensa es aún mejor. Nada de lo que sucede actualmente en el Inter es casualidad, pues, en poco tiempo, Stefano Pioli ha conseguido armar un engranaje cada vez más sólido. Más compacto. Y repleto de automatismos, como así reflejan futbolistas no tan asiduos, como Eder, Palacio, Kondogbia o el mismo Gabigol, quien en las últimas semanas ya ha demostrado sobre el césped sus intenciones de ser el refuerzo definitivo, y quien sabe si diferencial, del Inter en esta segunda vuelta del curso.

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2 comentarios:

  1. Creo que la idea de Pioli de ritmo alto casa muy bien con la plantilla del Inter y gracias a ello varios jugadores están dando un nivel alto, caso de Joao, Brozovic, Perisic, Candreva y los laterales. Con la plantilla que tiene el Inter no podía ser que el equipo no estuviese luchando por entrar en Europa para la próxima temporada, encima hoy se juega la copa que podría acercar al club a ganar un título nuevamente, cosa bastante necesaria ya.

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  2. Muy de acuerdo con tu comentario, amigo. Lástima que al final cayese eliminado de la Copa, era una buena oportunidad. Quiso rotar Pioli, de cara al próximo encuentro de Liga frente a la Juventus, y le salió algo caro. Eso sí, me quedo con un aspecto muy positivo: pese a la rotación inicial de sus 3 pilares (Gagliardini, Joao Mario e Icardi), el Inter durante la primera mitad consiguió mantener sus automatismos: velocidad, presión, etc. Cierto es que, al final, sus propios errores defensivos (con un Miranda horrible) terminaron por condenarlo.

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