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EL ORDEN DE LOS FACTORES NO ALTERÓ EL PRODUCTO

Juventus y Milan se volvieron a ver las caras 33 días después. Aunque esta vez todo se desarrolló muy distinto con respecto al precedente más reciente. Incluso también al anterior. Pues, al contrario de lo que sucediese en Liga o en la Supercopa de Italia, donde el cuadro rossonero se impuso por partida doble esta misma temporada, el escenario del día de ayer tuvo tan solo un protagonista claro sobre el campo. Fue la Juventus. Sin todavía profundizar en nombres propios, dado que la actuación colectiva de los turineses se caracterizó por una entereza excelsa. De principio a fin, el equipo de Allegri dominó tanto en ataque como en defensa, hasta que consiguió asegurar su tercera semifinal de Copa consecutiva, donde ya lo espera el Napoli de los Sarri, Hamsik, Callejón, Mertens y compañía.

Paulo Dybala (22) celebra su gol ante el Milan, en el encuentro disputado de la Copa de Italia. Foto: LaPresse

La Juventus volvió a repetir sistema 4-2-3-1 (4-4-2), con Mandzukic desde la izquierda

Como ya probase ante la Lazio el pasado fin de semana, Allegi volvió a organizar a los suyos en un sistema 4-2-3-1. Sin Claudio Marchisio, ni ante el cuadro romano ni tampoco el compromiso copero, el técnico decidió entonces formar con un doble pivote en mediocampo formado por Pjanic y Khedira. Mientras el bosnio ejercía en un rol más posicional, orientado al que delata su propio dorsal (‘5’) y que en Italia se conoce popularmente como regista; el internacional alemán volvió a actuar de escudero. Al acecho de lo que realizaba el ex de la Roma, para ofrecer siempre una clara línea de pase. De esta forma, pues todo hay que decirlo, con Lemina lesionado y con un Hernanes y un Rincón que parecen evolucionar a ritmos distintos, lo cierto es que la inclusión de ambos futbolistas en el círculo central contraía una doble lectura: Allegri, ante la Lazio y el Milan, decidió no ensayar y echó así mano de sus dos futbolistas más experimentados (de todos los que tenía para elegir en mediocampo) a cambio de cortar sus alas, o al menos limitárselas, a dos de sus interiores con mayor recorrido (sobre todo en el caso de Khedira). No obstante, conviene subrayar, ésto no terminó por echarlo en falta la Juventus.

Imagen #1: Mapa de calor de Mandzukic vs Lazio, en banda. (Click)
Y no sucedió por una sencilla razón. La clave de este nuevo sistema, que no es sino la asimetría de otros utilizados con anterioridad, reside en su capacidad ofensiva: ni Higuaín ni Mandzukic ni, sobre todo, Dybala han hecho méritos para ser relegados al banquillo, por lo que Massimiliano ha optado por el camino más sencillo. O al menos el más poderoso. No prescindir de ninguno de ellos. Dybala, el más móvil de los tres, se ha adueñado de la mediapunta. Desde donde no solo filtra o finaliza las ocasiones (lleva 4 goles en sus últimos 5 partidos) sino que además, más liberado de ser el responsable de ver portería, ocupa y desocupa a su antojo la zona: ya sea para partir desde muy abajo, donde participa en las tareas de elaboración; como para dejarse caer hacia el costado derecho, desde donde recibe, combina por fuera y, a fin de cuentas, desequilibra cualquier tipo de custodia que el rival le asigne. Con Higuaín aprovechando esos espacios que genera su compatriota, tanto para atacar al espacio como para recibir en la frontal, es en Mandzukic donde radica la última esencia (Imagen #1). El croata, descubierto hace ya tiempo, es un todoterreno en eso de correr y presionar sin por ello desatender su verdadera ocupación. Y Allegri ha decidido ahora abrirlo a la izquierda. Como volante del 4-2-3-1 o 4-4-2, donde Mario actúa lejos de parecerse a un extremo, la consigna es, hasta el momento, tan básica como efectiva: pelear y prolongar el juego. Y el ex del Atlético es el mejor candidato para ello.

Pese a jugar con uno menos, el Milan no quiso perderle la cara al encuentro

Gracias en primer lugar a Dybala y poco tiempo después a Pjanic, quienes aprovecharon un balón muerto en el área y un libre directo en el borde de la misma, la Juventus se marchó al descanso con una doble ventaja a su favor. Y el contexto parecía idéntico al escenario que, tan solo unos días atrás, acogió el mismo Juventus Stadium ante la visita del cuadro entrenado por Simone Inzaghi. Con el marcador a su gusto, el equipo juventino comenzó entonces a retroceder unos pasos sobre su propio terreno. Cómodo, bien cerrado (en un 4-2-3-1 que entonces pasó a 4-4-2, con Mandzukic sin despegarse del costado zurdo), a la espera de cazar al contragolpe la guinda de la noche. Y estuvo cerca de cogerla, si no hubiese sido por la puntería de los mismos Mandzukic, Cuadrado y Dybala. No obstante, el Milan, que aterrizó en Turín con su habitual 4-3-3, ya sin Niang, pero con Bertolacci como interior izquierdo y Bonaventura por delante, como extremo. A los de Montella, a diferencia de lo que sucediera hace no demasiado tiempo, les costó un mundo atravesar las líneas bianconeri


Vincenzo Montella, tras el encuentro: "Si jugásemos siempre 95 minutos con la intensidad que hemos mostrado en el segundo tiempo, seríamos muchísimo más fuertes. Soy realista y me encuentro satisfecho. Miro el vaso medio lleno en este momento. El encuentro ha sido justo y debemos mejorar, pero lo que queda es esto: debemos continuar mejorando para seguir creciendo. Naturalmente, no nos encontramos todavía al nivel de la Juventus. Nuestro adversario lo ha hecho bien y posee una calidad enorme, por lo que ha aprovechado sus ocasiones. La Juventus ha sido muy compacta y nosotros demasiado lentos en nuestro fútbol. Nuestra fuerza ha sido creer hasta el final en el empate; por eso me marcho contento, veo a los jugadores muy convencidos en todo esto".

Durante el segundo tiempo, aunque el guion no parecía ser sino una prolongación de lo visto durante los primeros cuarenta y cinco minutos, cambió en muy poco tiempo su desarrollo. Apareció Carlos Bacca, quien apenas pudo mediar con su velocidad, como más le gusta y más sufren los defensores rivales, para firmar una volea de ensueño. Locatelli terminaría expulsado, pocos minutos después de que el colombiano recortara distancias y, sin embargo, su imprudencia no decretó el final del espectáculo. Bien por la acometida que intentó el Milan, pese a contar con uno menos, cuando Montella decidió cerrar con tres y metió a Pasalic en la medular; bien por la falta de puntería anteriormente mencionada por el lado bianconero. Tiempo tendría Deulofeu para realizar su debut, a diez minutos del final, y actuar como único punta. Entró por Bacca y a punto estuvo de mandar el encuentro a la prórroga, aprovechando su velocidad, en un mano a mano que Neto aguantó sin caer al suelo. Su desparpajo fue, junto al empeño del resto, la mejor noticia para el Milan en la noche de ayer. Nadie dijo que fuese sencillo imponerse tres veces en una misma temporada a la Juventus. Ya que no existen reseñas de ello. Ningún equipo, hasta el momento, ha sido capaz de conseguirlo. 

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