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UNA LAZIO CON ALTURA DE MIRAS

La Lazio se vio inmersa el pasado verano en uno de los capítulos más surrealistas que se recuerdan en el fútbol moderno. Tras anunciar el fichaje de Marcelo Bielsa, con los contratos correctamente cumplimentados, el argentino aseguraría pocas horas después de la noticia que finalmente no entrenaría en la 2016/2017 al conjunto romano. Sin su golpe de mercado, el periodo estival de fichajes reservaría un revés más a la administración laziale: el traspaso de Candreva al Inter. Así que sin el uno ni el otro, sin su técnico estrella ni su jugador franquicia, la Lazio decidió retroceder sobre sus propios pasos. No habría relevo para ninguno de ellos, pues las soluciones aguardaban en el propio Olímpico. Simone Inzaghi y Felipe Anderson, entrenador y futbolista que, hace unos meses parecían más fuera que dentro, hoy son la clave de que la Lazio sea una de las principales sensaciones de esta primera vuelta.

Lucas Biglia (30) y Felipe Anderson (23) celebran uno de los goles de la Lazio esta temporada. Foto: www.sslazio.it

Alcanzando el mismísimo ecuador de la campaña, sin generar excesivo ruido y pese a no entrar en las principales quinielas europeas, la Lazio ocupa la cuarta posición de la tabla. Incluso la tercera podría decirse, pues la distancia con respecto al Napoli no hace referencia a los puntos sino a los goles que ha sumado cada uno -37 a favor de los de Sarri, 32 para los de Inzaghi; con el mismo número de tantos encajados: 18 y un idéntico reparto entre victorias (10), empates (4) y derrotas (3)-. Por encima de otros que se presuponían favoritos en la lucha por la parte noble como Milan, Inter, Fiorentina o Torino; la Lazio es, además, el mejor visitante del campeonato -empatado con la Juventus, pero con mejor balance-: 15 puntos de 24 posibles, racionados en 4 victorias, 3 empates y una derrota (en San Siro, allá por el mes de septiembre).

El equipo, camaleónico en sus planteamientos, mantiene sus pilares básicos:

Medalla de oro al margen, el curso 2015/16 de Felipe Anderson, en el plano individual, fue todo un desastre. Es cierto que el brasileño apenas cuenta con 23 primaveras, pero el bajón resultó especialmente llamativo de acuerdo al nivel que lució apenas unos meses atrás, con la misma camiseta y en la misma demarcación. Dicho de otra forma, el Felipe Anderson de la 2014/2015 y el de la temporada siguiente, la 2015/16, parecían futbolistas distintos. Tras pelear hasta la última jornada, de manera literal, con el Napoli por el tercer puesto de la tabla; y conseguirlo, clasificando así para disputar la siguiente edición de la Champions League, la Lazio no logró sin embargo avanzar de la ronda previa ante el Bayer Leverkusen. Y eso, en pleno mes de agosto, sin el aliciente principal de cara a la nueva campaña, supuso un golpe terrible para el equipo. Un batacazo anímico del que no sería capaz de remontar la Lazio, por juego, sensaciones y puntos, que le acabaría costando el puesto a Stefano Pioli unos meses antes de acabar el curso.

La Lazio, 4º clasificada, es el mejor equipo a domicilio de la Serie A: 15 puntos de 24 posibles; 14 goles a favor y 10 en contra; 4 victorias, 3 empates y una derrota.


Imagen #1: Presión de la Lazio vs Fiorentina en salida. (Click)
Ya sin Antonio Candreva en la plantilla, el brasileño es el único extremo diestro natural del que dispone Simone Inzaghi. Pues, lo más parecido que tiene para suplir en este caso a Felipe Anderson es el serbio Dusan Basta, que no deja de ser un lateral con recorrido para poner el centro. Conviene subrayar que, el hermano pequeño del Pippo, es uno de los entrenadores más camaleónicos que atesora hoy en día la competición italiana, como ya se encargara de demostrar tras la salida del ahora técnico interista. Resulta muy difícil, dadas las lesiones y el estudio a sus rivales, ver a Simone Inzaghi repetir alguna vez el planteamiento de la última semana. Esta misma campaña, sin ir más lejos, la Lazio ya se ha organizado por sistemas como el 4-3-3, el 3-4-3 o, como empleara ante la Juventus o la Fiorentina en la última jornada, el 3-5-2. A buen seguro, el de la Emilia Romagna, entre otras muchas cosas, le pedirá al 2017 una mayor fortuna física para su plantilla. Sobre todo en defensa, donde ha acumulado el mayor número de bajas desde que iniciase la temporada. Lo que infiere, como no podía ser de otra forma, en que sea esta la parcela más endeble del sistema.

No obstante, la Lazio cerrará el 2016 con un balance antagónico con respecto al de hace 365 días -cuando era décimo, con 10 puntos menos que ahora-. Aunque deberá corregir ciertos aspectos de cara al próximo año, como la contundencia defensiva -donde de Vrij y Bastos, si les respetan las lesiones, deberían ser la zaga titular-, presenta numerosas connotaciones positivas a título individual que, una detrás de otra, consolidan al colectivo como uno de los más rocosos del momento. La Lazio de Simone Inzaghi presenta tres características muy definidas: la primera, ya mencionada, hace referencia a una movilidad táctica de la que solo puede presumir la Juventus en Italia; la segunda se sitúa en relación a la primera, pues indistintamente a cómo forme el equipo y contra quién, expone una presión tan asfixiante como efectiva (Imagen #1), que no solo le permite recuperar más arriba, sino también organizarse mejor ante cualquier intento de transición rival; la última, también en consonancia con la anterior, hace referencia a que, tras ese desgaste, cuando se encuentra con el marcador a favor, repliega las líneas y espera a contragolpear o salir en largo con futbolistas como Keita, Milinkovic-Savic, Immobile o Felipe Anderson. En el caso de Baldé y el carioca, incluso del propio Lulic, ejercen un papel fundamental por fuera: tanto para atacar como para unir fuerzas en mediocampo, cuando conviene llevar a cabo un planteamiento más conservador.

Felipe Anderson, por la banda derecha, está siendo muy determinante

Más allá de haber reasignado una identidad clara al equipo, como colectivo; uno de los principales triunfos de Simone Inzaghi en este primer tramo del curso es haber recuperado individualmente a futbolistas llamados a marcar la diferencia. Pues no solo se está beneficiando de un Lucas Biglia más regular, además ha conseguido (re)lanzar a jóvenes como Milinkovic-Savic, sobre el que muchas veces sale el equipo en largo y además, desde el interior, se ha convertido en un llegador asiduo a la parcela contraria, o Keita Baldé; y reencontrar a nombres como Marco Parolo, Ciro Immobile o Felipe Anderson. El caso del brasileño es quizás el más sonado, por todo lo anteriormente explicado y porque a la fecha es el futbolista más regular del que dispone Inzaghi en su plantilla. Abierto a la banda derecha (Imagen #2), a la suya por naturaleza, la misma que en su día ocupaba Antonio Candreva, Felipe Anderson está mostrando un nivel altísimo. El brasileño, que como antes decíamos parece otro en comparación al de la última campaña, se muestra mucho más implicado en el balance defensivo. Y a la hora de atacar, en la faceta que más le divierte, sus números avalan la decisión tomada por Inzaghi de pegarlo a la línea de cal diestra: 2 goles y 7 asistencias.

Milinkovic-Savic y Felipe Anderson son los dos futbolistas que más duelos directos ganan en la Serie A: el primero, un total de 130 en 15 partidos (22 tackles, 17 regates y 67 balones aéreos); el segundo, 120 en 16 (41 tackles, 47 regates y 7 balones aéreos). 

Tanto él como su compañero Sergej, son los dos futbolistas que más duelos directos -entre tackles, balones aéreos y regates- libran con acierto de toda la competición italiana. Algo que no es de extrañar, pues igual que Milinkovic-Savic es recurrido para lidiar con envíos largos cuando el equipo no sale cómodamente por bajo; Felipe Anderson actúa cual cuchillo para lanzar al equipo, cada vez que recibe con metros para correr por delante. En estático, o ante contrarios que defienden con un bloque más bajo, su golpeo tenso de diestra se ha convertido en el mejor aliado de rematadores como Immobile y de llegadores en segunda línea, como son los interiores laziale

Imagen #2: Mapa de calor de Felipe Anderson vs Roma. (Click)
Porque a diferencia de cuando jugaba por izquierda, donde habitualmente lo utilizaba Stefano Pioli cuando Candreva estaba sobre el césped, el brasileño ahora no puede relucir su diagonal hacia dentro con la misma facilidad que cuando recortaba con el balón pegado al pie derecho; aunque, conviene subrayar, que no se ha olvidado del movimiento, ya que esta temporada sus dos tantos han sido partiendo desde la zona zurda del campo -pues tampoco Inzaghi lo coarta de abandonar el lado-. Ahora, cuando recorta por derecha, es en línea de fondo para entrar al área y buscar el pase atrás. Así, menos individualista, más implicado en el hacer colectivo y con la confianza de que sea esta temporada quien actúe como franquicia, es como Inzaghi ha conseguido recuperar a uno de los futbolistas más resolutivos de la competición. El mismo que con celeridad devoró a la promesa, hoy como Simone y su Lazio, quiere convertirse en realidad de una vez por todas. 

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