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MIRALEM PJANIC DINAMITÓ EL BLOQUE

En la noche del sábado, ante la visita de la Atalanta, Miralem Pjanic brilló como todavía antes no lo había hecho desde que viste por la Juventus. Como mediapunta del 4-3-1-2 que planteó Massimiliano Allegri, al bosnio le bastó con la mitad de los 80 minutos que dispuso sobre el césped para desquebrajar la meticulosa estructura con la que Gian Piero Gasperini se presentó en el Juventus Stadium. Asistió desde el córner en hasta dos de los tres tantos que celebraron los locales, pero su actuación fue más allá de dos precisos golpeos. Exhibición que, no por casualidad, catapultó al colectivo hacia su victoria más déspota en lo que va de curso.

Los futbolistas de la Juventus celebran uno de los tantos frente al Atalanta. Foto: www.Juventus.com

La fluidez de la Juventus, en 4-3-1-2, se impuso desde bien temprano

Gasperini formó a los suyos sin distinción alguna, como si el ruedo de esta jornada no fuese el más complejo de los 19 distintos que deberá pisar a lo largo de la temporada. Y con apenas tres variaciones en referencia a los rostros más habituales de las últimas semanas (siendo dos de ellos de obligada necesidad, debido a las sanciones de Berisha y Gagliardini), la Atalanta saltó a escena con la convicción del que se presenta a subir una nota del sobresaliente a la excelencia. Con una racha de hasta siete victorias consecutivas -incluyendo la de Coppa ante el Pescara-, el conjunto bergamasco quiso medirse de tú a tú con la Juventus. Y su arranque no fue mal encaminado. Con Freuler y Spinazzola, uno más posicional y el otro menos vertical de lo que acostumbran Gagliardini y Dramé, el continuo juego de marcas con el que Gasperini organiza defensivamente a los suyos terminaría pasando factura. Pese a los cambios y la dimensión del contrario, la Atalanta no modificó un ápice de la estrategia que le ha mantenido sin conocer la derrota desde finales del mes de septiembre.

Massimiliano Allegri: "Esta noche Pjanic ha actuado bien, me ha aportado una gran calidad y a balón parado obviamente se muestra muy importante. En dos córners, hoy, hemos hecho dos goles. Jugando en esta posición goza de una mayor libertad, y creo que puede hacerlo realmente bien".

Sin embargo, dada la calidad individual que ostenta una plantilla como la Juventus, solo una perfecta sincronía de todas y cada una de sus piezas, del primero hasta el último minuto del encuentro, puede hacer efectivo un planteamiento repleto de marcajes. Y la Juventus no tardó en encontrar el hilo del que dependía el resto del ovillo. Lo hizo Alex Sandro en una jugada individual, donde por una mezcla entre velocidad y desborde se marchó de su par, y justo antes de que la cobertura saliera a su paso clavó el disparo en la portería de Sportiello. Con movilidad, dando velocidad a la circulación e intercambiando constantemente la recepción de sus piezas, la Juventus consiguió nublar la maniobra de la Atalanta. Y en esas, apareció Pjanic. El bosnio, partiendo como mediapunta, más liberado para moverse por tres cuartos y no depender de la responsabilidad de mantener siempre cerrado su espacio, apareció por todos los lados del campo. Lanzó a su equipo tras pérdida, aprovechándose de lo abierta que resulta siempre la Atalanta debido a la cantidad de piezas con las que ataca; e incluso se dejó ver con asiduidad por la zona más céntrica, alejado de cualquier marca, donde ayudó a Marchisio en una elaboración que, en repetidas ocasiones, contaba con dos vías de salida muy claras. 

La pareja Higuaín-Mandzukic se impuso siempre sobre los marcajes de Gasperini

Imagen #1: Mapa calor Higuaín-Mandzukic vs Atalanta. (Click ampliar)
A la maniobra de Pjanic, de bajar y sentirse cómplice de la circulación en mediocampo, Allegri decidió entonces compensar situando en esa zona vacía, a la espalda de atacantes y centrocampistas de la Atalanta, a su pareja de interiores (Sturaro y Khedira). De esta forma, con Marchisio y Pjanic muy abajo, adueñándose de los primeros pases, con Lichtsteiner y Alex Sandro a buena altura y Sturaro y Khedira prestos a ayudar por dentro, la Juventus consiguió asentarse en campo contrario. El poso definitivo lo dio la doble punta. Higuaín y Mandzukic, a distinta altura y ocupando siempre diferentes carriles, lanzaron un repertorio de movimientos lejos del área (imagen #1) que no solo favorecieron a la fluidez sino que además hicieron ganar metros al equipo con cada duelo individual en el que se impusieron sobre los zagueros bergamascos. Los otros dos tantos llegaron en acciones de estrategia, donde primero Rugani y después el mismo Mandzukic terminaron de poner la sentencia. El broche, no obstante, arribó en la única ocasión donde la Atalanta consiguió demostrar su verdadera respuesta ofensiva. Aunque el reloj ya apuntaba demasiado tarde.

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