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EL RELOJ DE GIAN PIERO GASPERINI

La Atalanta de Gian Piero Gasperini se ha servido de poco más que una decena de jornadas para ser acuñada como la principal revelación de esta temporada en la Serie A. Tras un arranque titubeante, donde el equipo bergamasco apenas rascó un triunfo de sus cinco primeros encuentros, y el propio técnico llegó incluso a quedar en entredicho; la Atalanta, desde mediados de octubre no ha dejado escapar ni un solo punto. Acumula seis victorias consecutivas, ante rivales de altura como el Inter, la Roma (y previamente el Napoli), que la mantienen anclada al quinto puesto de la tabla: a un solo punto, de los cinco que mantiene de diferencia, de convertirse en la oposición más cercana a la Juventus.

Los futbolistas de la Atalanta celebran un gol de Andrea Masiello esta temporada. Foto: www.90min.com

Un bloque de lo más compacto: Todos atacan y (casi) todos defienden

Sin estrellas ni portentosos artilleros dentro de sus filas, la principal hazaña conseguida por Gasperini es la de haber potenciado a la Atalanta bajo un mismo bloque. Pero no uno cualquiera, sino como el más sólido de todos cuantos hoy componen la primera división del fútbol italiano. Armado en un sistema compuesto por un portero, tres centrales, un doble pivote, dos carrileros, un par de mediapuntas y un delantero, el esbozo más sencillo sería el de un 1-3-4-2-1. Sin embargo, el mecanismo resulta de una mayor complejidad. No pocos son los factores que condicionan el orden de sus piezas, aunque el primero, y más trascendente, deriva del posicionamiento que adopte el contrario. Gasperini, como ya ha demostrado en más de una ocasión en su prolongada carrera como técnico, destaca por su lectura táctica. La misma que, ahora en Atalanta pero también antes en el Genoa o Palermo, deshace y reorganiza a los suyos, entre encuentro y encuentro e incluso dentro de los mismos en repetidas ocasiones, en función de lo que se requiera en cada momento.

Si por algo destaca esta Atalanta es por su correcto posicionamiento, independientemente de la fase del juego que se esté llevando a cabo. El mecanismo, que tardó semanas en quedar del todo engrasado, funciona ahora con precisión suiza. Resulta muy difícil coger a este equipo en un renuncio, como Sarri, De Boer y Spalletti ya han podido comprobar en lo que va de curso. El ejercicio, que el colectivo repite jornada tras jornada y sin por ello pecar de simplicidad, se desempeña al unísono. Porque esa es la característica principal de la Atalanta 2016/17: el once, sin importar tanto quien lo forme, rema de manera unánime en un mismo sentido.

Imagen #1: Atalanta defiende en un marcaje 1x1. (Click)
O corre, mejor sea dicho, porque hasta la fecha el equipo lidera el ránking (según Opta) de recuperaciones del esférico y, además, se sitúa entre los tres primeros en cuanto a sprints realizados por encuentro. El desgaste, conviene premiarlo aunque resulta lógico de acuerdo a estos datos, es total. Esta Atalanta corre, muerde y se organiza como ninguna otra plantilla. Y además de una forma vistosa, como ejemplifica cada vez que se acerca a tres cuartos de campo (sobre todo, gracias al ‘Papu’ Gómez y a Petagna), más allá de su físico. Mientras que en ataque, el equipo se vuelca en buscar a sus puntas, no para lanzarlos sino más bien para acompañarlos; en defensa, dicho sea de paso, la escena resulta parecida. Hay una Atalanta que presiona y otra que espera, pero siempre atenta de marcar 1x1 al contrario (imagen #1), y cuando hay que bajar a su propio lado del campo el equipo se organiza en torno a 9 o 10 futbolistas. Sino al completo. Y desde ahí Gian Piero Gasperini ha comenzado a ganar todos sus encuentros.

La Atalanta defiende arriba o abajo, en un constante marcaje al hombre

Porque esta Atalanta acumula 724 minutos sin recibir un solo tanto con el balón jugado. Pues si de sus últimos seis encuentros, todos consumados con victoria, solo ha recibido dos tantos y ha acabado con la portería a cero en otros cuatro, hay que remontarse hasta finales de septiembre, a la sexta jornada del campeonato, para ver el último tanto recibido por la Atalanta sin estar el esférico parado. Frente a la Roma fue Perotti, desde el punto de penalti, y con el Inter fue Eder, desde un lanzamiento directo de falta. Un registro que, no por casualidad, convierte a la Atalanta en la segunda defensa menos goleada (empatada con la Lazio a 14 tantos, y también por el cuarto puesto de la tabla) y solo dos tantos por encima de la defensa bianconera. Las lesiones musculares, que ya se han hecho de notar dado el desgaste e intensidad que Gasperini exige con el planteamiento , han sido las verdaderas responsables del baile de centrales entre las diferentes alineaciones.

Gian Piero Gasperini, en la Gazzetta dello Sport: “Todos, cuando nos ven, dicen que defiendo con una defensa de tres futbolistas. Pero esto no es más que una etiqueta. Cuando defendemos me gusta hacerlo con nueve futbolistas. Incluso con diez, si consigo convencer también al 'Papu' Gómez". 

Imagen #2: Mattia Caldera, liberado, atento a posible cobertura. (Click)
Solo Andrea Masiello ha conseguido regularidad como central en este curso. No solo por encuentros, sino también debido a los tantos, gracias a los 3 que lleva como Mattia Caldara, el otro habitual de la defensa. Pues aunque este último tardase hasta siete jornadas en emerger como lo que es, uno de los defensores más prometedores del Calcio, desde su encuentro ante el Napoli no ha vuelto a perderse un solo minuto en la Serie A. El tercer central del equipo, algo más discutido por aquello de los infortunios musculares, se reparten entre Konko y Toloi -diestros- y Zukanovic -izquierdo-. Un trío sobre el que, en realidad, recae mucha responsabilidad del equilibrio hasta el momento alcanzado. A la hora de actuar, cuando es el rival quien acomete con el esférico, los tres centrales se organizan a distintas alturas. Mientras los dos de fuera, quienes suelen ser Toloi/Zukanovic y Masiello vigilan muy de cerca el hacer de su contrario más cercano, Caldara -habitual central de en medio- queda atento a realizar cualquier tipo de cobertura (imagen #2). El marcaje es agresivo, ya que los centrales de los costados defienden en un marcaje al hombre, que la Atalanta extiende por casi todo el césped, adiestrados para anticipar de manera expeditiva cada vez que el esférico ruede cerca de su ratio.

El doble pivote, sea cuales sean las piezas, siempre apunta al vértigo

En banda, pese a que Andrea Conti -por derecha- y Boukary Dramé -por izquierda- partan como carrileros titulares; no extraña que futbolistas como Leonardo Spinazzola o Marco D’Alessandro irrumpan de vez en cuando, saltando sobre todo desde el banquillo. Es a través de ellos, de los costados, por donde la Atalanta libera muchas veces su salida del esférico. Dado que Conti y Dramé, por hablar de los más habituales, disponen de una buena resistencia para recorrer en numerosas ocasiones la banda, lo que a su vez combinan con una reacción explosiva para marcharse por velocidad y sin demasiadas frivolidades técnicas de sus contrarios, las caídas hacia dentro de Gómez y Kurtic, liberan un pasillo a sus espaldas que dichos carrileros aprovechan para pisar línea de fondo y buscar el centro. Ambos, además, resultan fundamentales para sostener al equipo a buena altura: a través de una presión individual, que a menudo se convierte en un marcaje al hombre (como ocurre con la defensa); la Atalanta practica un pressing que ahoga a cualquier contrario, y que además explota en un continuo 2vs1 cuanto más cerca esté el balón de la línea de banda (#imagen 3).

Imagen #3: Siempre 2x1 en banda, para que rival no progrese. (Click)
Y en esto, el mediocampo resulta fundamental. Pues mientras los tres futbolistas más ofensivos del equipo, así como los carrileros, mantienen activas sus marcas para no dejar salir sencillo al contrario, los dos integrantes del doble pivote también cumplen con tareas de marcaje: siendo Franck Kessié el más físico de la pareja que Gasperini puede formar en mediocampo. El costamarfileño encomienda la misión de tapar siempre a su par en defensa y de hacer desplegar al equipo, debido a su imponente físico, cuando no existe mejor recurso que su arrancada. Kessié presiona, recupera y además se incorpora desde segunda línea con una facilidad que pasma a cualquiera. Y mucho más cuando uno atiende a sus 19 años de edad. Al lado del africano Gasperini dispone de Remo Freuler y Roberto Gagliardini; dos perfiles diferentes pero complementarios para añadir al '19'.

Puesto que en lo defensivo, tanto Freuler como Gagliardini cumplen a raja tabla con lo requerido por el técnico, ya sea para presionar más arriba como para recular unos metros más atrás (sin por ello perder de vista al contrario), el primero es algo más posicional. Más regista. Más organizador. Mientras que el segundo, otro de los muchos talentos que proliferan de la cantera bergamasca, dispone de una mayor capacidad de lectura para anticipar, recuperar y también llegar al área de enfrente. Sea como fuere, en función de quien complete la medular, la Atalanta ejecuta de manera sobresaliente los dos movimientos defensivos: uno más belicoso, habitual tras una pérdida, donde el equipo busca desde más arriba al contrario (imagen #4); y otro más cauto, pero no por ello menos efectivo, en el que la Atalanta retiene a sus marcas, deja inventar al mediocentro del rival (con todos sus compañeros marcados) y espera con Caldara libre, a la espera de realizar la cobertura (imagen #2).

En ataque junta a Kurtic, Gómez y Petagna; distintos roles con espacios

Puede resultar lógico que ninguno de los tres hombres que conforman habitualmente el ataque de Gasperini terminen peleando por ser los más efectivos del campeonato. Pues además, conviene subrayar, es el propio Kessié el máximo goleador del equipo en Serie A (con 5 tantos) y ocupa la posición número quince del rango. Le sigue Kurtic con 3, en la 21º posición;  mientras que Caldara, el ‘Papu’ y Masiello con 3, no aparecen hasta la posición 34º. Pero, como hemos repetido a lo largo de todo el texto, la verdadera fuerza de este equipo recae precisamente sobre el colectivo. Por cómo actúan todos a una. Y eso, en referencia a los últimos metros del campo, no iba a resultar distinto. Mediante tres futbolistas tan diferentes, en una zona donde a menudo se incorporan otros (con sus respectivas virtudes) como D’Alessandro más vertical siendo extremo; o Paloschi en el inicio de la temporada, como una referencia más fija para buscar el remate; Gian Piero Gasperini se las ha ideado para congeniar también en el ataque una feroz arma asociativa.

Imagen #4: Atalanta presiona arriba, y 1x1, la salida rival. (Click)
El primero es Andrea Petagna. Dotado de una gran corpulencia, a sus 21 años, a menudo chocante con el fútbol que despliega, es la principal herramienta sobre la que se asienta la Atalanta en el campo contrario. De espaldas a puerta, a muchos metros de la zona de confort para cualquier delantero, Petagna sabe revolverse a las mil maravillas (imagen #5). De una forma limpia. Muy técnica. Sirviéndose de su cuerpo, como obstáculo entre el balón y el contrario, Petagna maneja una serie de exquisitos recursos para oxigenar el fútbol bergamasco. Sobre él se vuelca la salida más directa de la Atalanta, y a sus dominios también recaen las combinaciones que el ‘Papu’ y Kurtic tiran desde los costados, buscando la diagonal por dentro (y liberando, con su respectivo arrastre, a los carrileros para ensanchar y profundizar por los costados). Porque en ese movimiento, en el más clásico del fútbol: el del centro y el remate también destaca Petagna. Y si no es él, debido a que la Atalanta suma efectivos también desde el mediocampo, el remate acaba llegando desde cualquier otro de los hasta seis futbolistas -entre atacantes, mediocentros y carrileros- que rellenan el área (y aguardan a posibles rebotes/despejes, en el preludio de la presión tras pérdida).

Y a sus lados se encuentran las dos otras piezas del sistema. Por izquierda, siempre algo más abierto aunque sin la velocidad de antaño, aparece el ‘Papu’ Gómez. De naturalidad diestra, jugando por izquierda, resulta habitual verlo caer por dentro. Donde combina y, junto a Petagna, sirve como referencia para estirar al resto. Capitán, tras tantas temporadas vistiendo para la Atalanta, su compromiso en cada encuentro es máximo. Y no resulta extraño, cuando la exigencia lo requiere, verlo posicionarse en el repliegue, como uno más dentro del mismo. Por sus piernas, aunque mejor sería decir por su cabeza -dada su inteligencia táctica-, pasan muchas de las aspiraciones de esta Atalanta. En ataque, cuando el rival se encierra concediendo poco espacio, su depurada técnica se convierte en un filón para merodear, regatear e idear en tres cuartos

Imagen #5: Mapa de calor Petagna vs Inter. Muy móvil. (Click ampliar)
Enfrente, en el carril opuesto, se sitúa la que, hasta la fecha, podríamos definir como una de las sensaciones individuales del presente campeonato: Jasmin Kurtic. Otra gran inventiva del técnico Gasperini, que ha decidido situarlo unos metros más avanzado de lo que realmente venía acostumbrando. Sin llegar a la primera vuelta, ya ha batido cualquier registro individual de tantos (4). Porque Kurtic es garra absoluta. Uno de los pilares, sino el más importante, sobre el que se apoya esta Atalanta 2016/17. Es el primero en morder a la presión, en perseguir al contrario, en aguantar cada contacto, en estar siempre bien posicionado, además anotando tantos y siendo el último que deja de correr. Porque Kurtic no para ni un segundo. Como tampoco parece haber intenciones por parte del resto en hacerlo. Por ahora, y ya veremos qué sucede con el paso del tiempo, ni gasolina ni confianza necesita una Atalanta cada vez más convencida. 

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