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A TODO RITMO CONTRA LA INMADUREZ DEL INTER

El Napoli de Maurizio Sarri ansiaba de una noche como esta. Séptimo en la clasificación, con el riesgo de perder definitivamente el contacto con su objetivo principal en esta 2016/17, el equipo partenopeo necesitaba encontrarse a sí mismo. A la comunión entre su fútbol y las (buenas) sensaciones. Y qué mejor noche que ante el Inter, jugando en casa y a pocos días de viajar a Lisboa en el encuentro que, para bien o para mal, marcará el devenir en la temporada del conjunto sureño. Como si llevara prisa y sin querer acordarse de las dudas que su inicio de curso ha ido despertando, el Napoli se sirvió de la inocencia del Inter para firmar su mejor actuación desde hacía mucho tiempo.

Marek Hamsik celebra el 2-0 frente al Inter, en su gol número 104 con el Napoli. Foto: www.TuttoSport.it

El trivote de Sarri reinó en el desorden interista

La baja por sanción de Dries Mertens despejó la incertidumbre que se cierne cada jornada en el ataque del Napoli, tras la lesión de Arkadiusz Milik. En su inquebrantable 4-3-3, Maurizio Sarri dispuso entonces de su mejor once. No en cuanto al nivel, sino en referencia a la forma física de las piezas que lo daban forma. Con Diawará como regista, escoltado por Hamsik y Zielinski desde los interiores; mientras que Callejón e Insigne flanqueando a Gabbiadini como ‘9’, el Napoli saltó al pasto de San Paolo con una marcha más que su contrario. Y ese arranque, a todo ritmo, con el que ejecutaba sus movimientos con la lucidez más parecida a la de hace un año, terminó por marcar el encuentro. En apenas cinco minutos, con un Piotr Zielinski desatado por el lado derecho del mediocampo, el resultado era ya de dos a cero para los napolitanos. Ambos tantos, el primero tras una gran acción colectiva y el segundo debido a un balón largo al espacio, evidenciaron desde muy temprano lo mismo que Fiorentina y Hapoel dejaron entrever: Stefano Pioli tiene trabajo -y no poco- con su maniobra defensiva.

Imagen #1: Nadie del Inter encima la salida de Diawará. (Click)
En las dos acciones intervino Zielinski: a los pocos minutos del inicio para marcar y a los escasos siguientes para asistir a una galopada de Hamsik, que él mismo maquilló al palo largo de Handanovic. Marcador a un lado, si es que eso se puede decir atendiendo al golpe anímico que supone (casi) saltar al césped con un 2-0 en tu contra, el Napoli se mostró en todo momento dueño del encuentro. Con y sin balón, los chicos de Maurizio Sarri recuperaron una fluidez que parecía ya olvidada. Dado que el Inter, desde prácticamente el arranque, no tuvo otra opción que volcarse en aminorar la desventaja, el escenario se presentó idóneo de acuerdo a las intenciones del cuadro local. Sin Jorginho ni Allan, pero con Diawará y Zielinski, este Napoli responde a un ritmo más eléctrico. De menos toque y posición, de más vértigo e intenciones. Por ello, cuando el Inter conseguía recuperar el esférico, el Napoli pasaba a organizarse en un 4-5-1; y tras asfixiarlo en el primer tramo y con la ventaja a su favor, regaló la iniciativa a un Inter que, con el mismo doble pivote que frente a los de Sousa (Brozovic y Kondogbia), con Banega inhabilitado entre las dos últimas líneas napolitanas y con Perisic-Candreva obligados a formar por fuera -ensanchando los lados del campo-, el Inter se mostró incapaz de responder al compás que propuso su rival.

Porque el Napoli se armaba, pero no por ello esperaba. Se mantenía a buena altura. En mediocampo. Y cada vez que recuperaba, que no fueron pocas veces (7 en el primer tiempo y 6 en el segundo), el contragolpe se generaba siempre sobre un Inter muy abierto (#imagen 1). Muy expuesto, debido al continuo desajuste en el que parece vivir inmerso, sus acciones para generar fútbol casi siempre perecían en la zona divisoria del campo. Cuando el Napoli tuvo que crear, en las pocas ocasiones en las que el Inter aún conservaba a buena parte de su plantilla por detrás de la pelota, el ejercicio situaba a Callejón e Insigne en una doble mediapunta (#imagen 2). La estrategia, ya empleada por la Fiorentina el pasado lunes en el Giuseppe Meazza, pretendía captar la atención del eje defensivo para que, como un puñal, un tercer futbolista irrumpiese llegando desde atrás. Y de esto, debido al fútbol que desprenden sus interiores, el Napoli es de los equipos que más sabe en Italia. Con Diawará, Hamsik y Zielinski, sumado al apoyo que el ‘7’ y el ‘24’ proporcionaban escalonándose por dentro y con un Gabbiadini mucho más eficiente en el toque de lo habitual, el Napoli desarboló el doble pivote interista. Lo que cada recuperación se transformaba en una ocasión de peligro.

Perisic y Candreva actuaron más abiertos de lo que acostumbran con Pioli

Quiso despertar el Inter tras el descanso, pero sus intenciones sirvieron en vano tras un nuevo error en la zaga. Como ya ocurriese en el tanto de Zielinski o en el encuentro de Israel, la defensa nerazzurra volvió a tropezar contra su propia concentración. Tras un envío de Albiol, escorado en banda y de espaldas a portería, Insigne puso el definitivo tres a cero. Tanto Handanovic como Reina también responsabilizaron de que el marcador no se volviese a mover durante la noche. Y el Inter, pese a las intentonas de su técnico, terminó por caer al suelo. Solo Icardi, en un par de ocasiones durante la primera mitad, tuvo oportunidad de recortar la ventaja. Se retiró Banega tras los primeros cuarenta y cinco minutos, a causa de una lesión en la rodilla. A Eder lo siguieron Joao Mario y Palacio, pero el Inter jamás dio con la fórmula. Solo mediante ocasiones aisladas, primero de Candreva (que Reina sacó bien abajo) y después Perisic, que envío fuera de cabeza, inquietaron la goleada napolitana.

Maurizio Sarri: “El arranque ha sido fundamental. Hemos saltado al campo con la mentalidad necesaria, agresiva y muy convencida. Y esta vez la pelota ha entrado. Hemos conseguido anotar dos veces en los primeros 5 minutos, así que hemos recogido buenos frutos de nuestra presión”. 

Imagen #2: Insigne y Callejón actuaron mucho por dentro. (Click)
Una de las primeras variaciones de Pioli ha sido la de posicionar a sus extremos más cerca del carril de en medio. Así, debido a que el Inter carece de un especialista en la elaboración y Banega no puede estar en dos sitios al mismo tiempo, el Inter solucionaría parte de un problema en el que quien peor suele resultar parado es Icardi (aunque no siempre). Pero en San Paolo, debido a que el Napoli propuso una larga hilera de hasta cinco futbolistas entre su defensa y el ataque, así que el croata y el italiano se vieron obligados a formar en un rol parecido al que ostentaban con Frank De Boer: más abiertos a la banda, más punzantes para correr pero menos participativos en el ámbito colectivo. De ahí apenas se despegaron en el primer tiempo, en las pocas fisuras que encontraron al mediocampo napolitano y antes de que, como sucedió en repetidas ocasiones -debido a que si el Inter salía, sus futbolistas en tres cuartos se veían obligados a recibir de espaldas-, la defensa, Reina o su propia puntería terminaran por desviar la ocasión de peligro.

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