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UNA VUELTA DE TUERCA

Sin hacer demasiado ruido, y con una variación en el sistema de por medio, Paulo Sousa pretende redirigir el irregular inicio del curso para la Fiorentina. La variación táctica, que ya acompaña desde hace semanas, ha sido clave para que el conjunto viola haya sumado 8 de los últimos 12 puntos disputados -y un triunfo en Europa League frente al Slovan Liberec-, además de (re)afirmarlo como uno de los juegos más vistosos del Calcio. Sin embargo, no todo resulta ya hecho. Pues dejando a un lado el doble enfrentamiento europeo con el equipo checo, la racha liguera de la Fiorentina no resulta tan positiva: 2 victorias y 2 empates intercalados entre sí. ¿El motivo? Las desconexiones del equipo. Es el único giro en la rosca que, por ahora, se le resiste apretar al técnico portugués.

Borja Valero, durante un partido esta temporada con la Fiorentina. Foto: CalcioNews24

Borja Valero, de nuevo, en la base de la jugada

La diferencia, en los últimos veinte días del calendario -donde la Fiorentina ha acumulado un total de seis encuentros-, resulta sustancialmente positiva. En lo visual así como en lo táctico y, consecuentemente, también en lo numérico, el nuevo módulo implantado por Sousa ha dado un giro de 180 grados a las sensaciones que paladeaban en cada encuentro disputado por el conjunto viola. Si bien el equipo arrancó la actual campaña en el mismo 3-4-2-1 con el que cerró la anterior, y pese a introducir algún que otro coletazo bajo el 3-5-2 en Europa, la inclusión del 4-2-3-1 ha supuesto una mejora en todas y cada una de las líneas que componen la pizarra florentina. Pero este baile algebraico cobra especial sentido en un sector muy concreto del campo. Las primeras jornadas de este curso, con un módulo compuesto por tres defensores centrales, dos centrocampistas de contención, un par de carrileros y otro de mediapuntas a la espalda de la referencia, adolecía especialmente de recursos creativos no solo en la elaboración, sino también en los últimos metros del campo.

#1: Pases de Valero v Bologna: 97% acierto. (Click ampliar)
Por ello, puesto que a la Fiorentina le costaba mucho servir situaciones ventajosas a su delantero referencia, ya que Ilicic y Valero tampoco gozaban del espacio necesario para explotar sus mejores versiones, la decisión tomada por Paulo Sousa ha sido la de separar a sus dos talentos más imaginativos: situando uno por línea, pero no por ello desproveyéndolos de un reciproco contacto. Así, Borja Valero, que vuelve a formar en mediocampo (imagen #1), a la izquierda del doble pivote que actualmente forma con Milan Badelj -en una versión, la del croata, parecida a la que explotó con su selección en la reciente Eurocopa de Francia; donde protegía la espalda de los Modric, Rakitic y compañía-, encuentra siempre por dentro, unos metros por delante, la ayuda de Josip Ilicic. Con el bosnio congeniando por dentro, de espaldas al arco, y con los insistentes movimientos que a menudo acumula la Fiorentina en esa zona del campo con las incursiones de Bernardeschi y los toques de Kalinic, Paulo Sousa ha recobrado las bases de un ataque constante. El mismo que, debido a la suma de tantos hombres en el balcón del área rival, la presión que ejecuta inmediatamente tras pérdida convierte a la Fiorentina en un equipo de lo más asfixiante para todo rival al que enfrenta.
   
Nikola Kalinic proyecta cada acción ofensiva

Pero, una vez situado el esférico en las últimas parcelas del campo, ¿cómo genera las ocasiones de peligro? Para empezar, conviene subrayar que hablar de Nikola Kalinic es hacerlo sobre uno de los atacantes más autosuficientes que atesora a día de hoy el campeonato italiano. El croata, acostumbrado a jugar muchos minutos fuera del área rival, maneja una serie de recursos técnicos fundamentales para esta concepción del juego. Al primer toque, bien para devolver de primeras u orientarse un mejor control antes de iniciar la carrera, Kalinic es el foco ofensivo sobre el que se centran todas las opciones ofensivas de la viola. Este curso ha tardado en romper algo más de lo esperado, pues, como decíamos, el atasco en el que se había visto inmerso el equipo no ayudaba a explotar las mejores virtudes del balcánico; pero en sus últimos seis encuentros, Kalinic ha visto puerta en hasta siete ocasiones: 2 al Slovan Liberec, 3 al Cagliari, uno al Bologna y otro en el encuentro de vuelta frente al combinado checo.  

Paulo Sousa, tras el partido frente a la Sampdoria (1-1): "Creo que hemos realizado una fantástica primera mitad. Hemos desplegado mucha intensidad, con y sin balón, presionando todas las partes del campo con total confianza y determinación. Nuestro juego ofensivo ha sido muy bueno, muy rápido, llegando por las bandas y también por el centro, generando una gran cantidad de ocasiones. Sin embargo, en la segunda mitad hemos podido acusar el cansancio del pasado jueves y, lamentablemente, nos ha faltado ese pequeño empujón que nos hubiese permitido manejar el juego hasta la victoria". 

A todo esto, y pese a que la Fiorentina haya puesto de vuelta a Valero en mediocampo y en el ataque ostente un enclave de futbolistas técnicos, la comparativa con respecto a aquella Fiorentina de Vincenzo Montella que se defendía atacando mediante la posesión del esférico, poco -por no decir nada- tiene que de parecido con la versión actual de este equipo, con el que lo único que comparte es estadio, color y nombre. La plantilla de Paulo Sousa es un equipo hecho, y con los automatismos suficientes, para también adueñarse de la posesión del esférico. Sin embargo, la idea resulta más vertical a la que por aquel entonces implantó el ahora técnico del Milan. Y para muestra un botón: con Bernardeschi liberado, más cómodo cuando puede combinar por dentro -lo que además implica un movimiento de arrastre en el contrario-, el carril izquierdo del equipo se convierte en una autopista a explotar por Milic, que parte desde el lateral -y casi como interior- (imagen #2). En la Fiorentina ya no está Marcos Alonso, y sin embargo Paulo Sousa ha sabido reponerse bien a la venta del futbolista español. Con el (tercer y último) croata pisando línea de fondo, así como con Tello electrizando cada posesión que llega a sus dominios por el sector contrario -aunque, en ocasiones, su velocidad lo atropelle a sí mismo-, la Fiorentina se vuelve un equipo muy poderoso a la hora de cargar el área desde los costados. Y en esas, claro está, ya sea al contragolpe o para atacar de una forma más estática, siempre aparece en la moviola del remate el ‘9’ del cuadro viola.

Al equipo, no obstante, le cuesta ser regular en su juego:

¿Y qué ocurre con su defensa? Pues bien, ésta tampoco se ha librado del nuevo modelo táctico. Acostumbrados durante muchas jornadas a cerrar atrás con tres centrales, Paulo Sousa ha decidido que, no obstante, el dibujo figurará con un hombre más en la retaguardia. Ese hombre, que ya estaba desde el inicio en el equipo titular no es otro que Milic. El mismo que, unas líneas más arriba, decíamos que acostumbra a abandonar su posición para proyectarse en el ataque. Es decir, las tareas se continúan repartiendo entre Gonzalo -que además es el encargado de sacar el esférico, si fuese necesario-, Astori y Salcedo -o en su detrimento, pues también puede jugar como lateral, Tomovic-. Los tres son los apoderados en dar altura al sistema, ya que cuando la Fiorentina ataca con el balón bajo su dominio, estos se sitúan a la altura de mediocampo, muy cerquita de la sombra que proyecta el doble pivote, para encimar sobre cualquier transición que intente lanzar el contrario. Un movimiento, dicho sea de paso, muy parecido al que acostumbran los equipos entrenados por Guardiola o la propia BBC (Barzagli, Bonucci y Chiellini) de la Juventus.  

Imagen #2: Mapa calor Milic vs Sampdoria. (Click ampliar)
Sin embargo, Paulo Sousa no ha terminado de dar con la tecla completa. Y esta, quizás, le lleve más tiempo en encontrar. Pues la debilidad que hoy acontece la Fiorentina, una vez superado el atasco ofensivo -que, ese sí, tenía que ver con una cuestión táctica-, esta vez hace referencia a una situación anímica. O, en el mejor de los casos, a una cuestión física de sus futbolistas. Por nivel de juego mostrado, al menos a ratos de sus últimos encuentros, la Fiorentina bien podría haber sacado una mayor ventaja en la tabla de la que ha conseguido. Pero, su discontinuidad a lo largo de los partidos, como volvió a evidenciar el pasado domingo frente a la Sampdoria, le está pasando factura -y no barata- a los intereses de la plantilla. Al igual que hace tres jornadas, en su visita a Cerdeña, el equipo vio cómo de un 1-5 a su favor, el Cagliari conseguía maquillar el resultado hasta un 3-5 final; la noche de ayer, contra el equipo de Giampaolo, un error en la posición de Tello -sostenido desde hacía ya minutos por todo el equipo- sirvió en bandeja la ocasión del empate transformado por Muriel. Deberá seguir apretando tuercas Sousa; ya que en la caja todavía cuenta con otras herramientas muy valiosas como Carlos Sánchez o Federico Chiesa, pero sin una correcta sincronización de todas sus piezas el equipo no podrá encauzar la senda regular.
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