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SALVAR A ANTONIO CANDREVA

Antonio Candreva cumplirá 30 años en el próximo mes de febrero. Y tras un año de lo más irregular en la Lazio y tras perderse por lesión los encuentros más trascendentales que dispuso Italia -con quien siempre ha rendido mejor- en la Eurocopa, la versión del extremo parecía no poder dar para más. Que Candreva, con el tiempo, sería recordado por sus destellos, por su (irregular, pues no siempre reluce) disparo de diestra. Pero recaló en el Inter. Y a la entidad nerazzurra ha llegado Pioli, el mismo que lo hizo destacar en el Olímpico. El único, por los tiempos que corren, capaz de hacer explotar a Candreva en su debida dimensión. De acuerdo a su potencial. Pues, una vez llegada su madurez futbolística, no alcanza todavía lo que de él se espera.

Antonio Candreva y Mauro Icardi celebran uno de los goles del Inter esta temporada. Foto: Radio Goal 24

Desde la llegada de Pioli, Candreva juega mucho más móvil

Será, entre otras muchas, la principal tarea del nuevo técnico interista: construir un sistema, una idea de juego, una fórmula, que potencie a uno de los futbolistas más desequilibrantes de la plantilla. Método con el que, además, beneficiar a su periferia. Y Pioli ya se ha puesto manos a la obra. Se pudo ver en el Derby de la última jornada y se contrastó en el último encuentro europeo, el segundo desde la llegada de Stefano: Antonio Candreva juega más móvil, más liberado de la banda. Y eso beneficia tanto al futbolista como al resto de la plantilla. Uno de las principales debilidades que mostró el Inter de De Boer, que Mancini en la anterior etapa tardó en corregir y Vecchi no ha insistido en reparar, era la posición de Mauro Icardi. En un Inter con tantos problemas en la construcción, a la hora de desarrollar su fútbol de acuerdo a la concepción del neerlandés, por falta de tiempo, de piezas o debido a una mezcla de ambas, el argentino flagelaba en numerosas ocasiones el sistema.

Imagen #1: Candreva v Sampdoria, por derecha. (Click)
Si el Inter, que no siempre, conseguía rebasar el mediocampo con el esférico bajo su control, el posicionamiento de los extremos pegados a la línea de cal y la inexistencia de un mediapunta -debido a que Banega, en numerosas ocasiones, se veía obligado a retrasar su sitio a la zona de medios-, Icardi quedaba entonces muy alejado de una posible asociación. Un aislamiento que, no obstante, lo ha llevado debido a sus muchas características propias a realizar hasta 12 tantos en lo que va de campaña. Y gracias, en parte, al peso que, pese a su inmovilismo, ha conseguido tener Candreva jugando tan abierto en la banda derecha. Desde allí, con De Boer y sin apenas margen en su maniobra (imagen #1), el italiano presenta una de las estadísticas más llamativas entre las cinco primeras ligas europeas: ha realizado hasta un total de 107 centros, lejos de sus perseguidores más próximos (Bolasie o Townsend, con 74 cada uno). Y además, en Serie A, es solo superado por Banega (31) y Pjanic (29) como el jugador con más ocasiones creadas (28).  

Imagen #2: Candreva vs Milan, más liberado. (Click)
Pero ahora, con Pioli, resulta muy distinto. Como ya ocurriese en aquella Lazio que, en la última jornada, arrebató el puesto de Champions League al Napoli 2014/15, Antonio Candreva se desenvuelve con mayor movilidad. O, lo que es lo mismo, mayor protagonismo en diferentes zonas del campo (imagen #2). Pese a ser diestro y jugar por la derecha, uno de los movimientos preferidos por el internacional italiano es aquel de caer por dentro. De recibir y correr por el carril de en medio. Con sentido y, sobre todo, físico para mantener su cuerpo siempre entre medias de su conducción y el contrario, así para tampoco perder nunca el perfil con el que armar el disparo. Por el centro y por izquierda, precisamente desde donde arrancó frente al Milan para después fusilar la portería de Donnarumma, Candreva se siente más liberado. Y el Inter, también. Pues no solo el propio Candreva, pues además Perisic desocupa con mayor frecuencia la cal para ofrecerse en una zona más interior. Para combinar, reconstruir el vacío en tres cuartos y servir de apoyo a Icardi, como llegadores y portadores de un último pase, en el movimiento por excelencia del atacante argentino: a la espalda de la defensa.    

La posición de Éver Banega, un arma de doble filo

Como en la Lazio, ahora también en el Inter (al que ya hemos visto en un 4-2-3-1), Stefano Poli armará a los suyos en un 4-3-3. Las piezas, no obstante, son muy distintas a las que poseía en Roma. Y la diferencia, entre usar uno y otro sistema, la marcará su mejor futbolista en la parte más ancha. Si en Roma Pioli ostentaba un regista puro, en lo organizativo así como en lo posicional, como Lucas Biglia; ahora, en el Inter, no hay un perfil si quiera parecido al del centrocampista argentino. Más aún si cabe, Gary Medel estará como mínimo hasta la vuelta de Navidad imposibilitado de poder jugar. Y en esas, con la lesión del chileno y sin un regista sobre el que armar su fútbol, Pioli deberá echar mano de un banquillo que no destaca precisamente por su valor creativo. Porque ya lo probó De Boer: colocar a Joao Mario en esa demarcación, pero el experimento hizo aguas por todas partes. Tampoco Kondogbia o Brozovic disponen de las cualidades idóneas para jugar por delante de la defensa. Sí Felipe Melo, aunque no es por su faceta a la hora de elaborar por lo que destaca como profesional.

Imagen #3: Banega vs Torino, con un 90% de pase. (Click)
Así que lo normal sería que Pioli terminase reubicando a Banega. Sucedió en la Europa League, donde Joao Mario y Kondogbia no estaban inscritos para jugar la competición, y el argentino como ya ocurría con De Boer debía bajar al interior para facilitar la maniobra de salida. Funcionó durante minutos, también, en parte, debido al movimiento que previamente describíamos por parte de Candreva y (en este caso) Éder. Y sin embargo se deshizo, con el paso de los mismos, cuando el equipo israelí volcó sus intenciones sobre la portería de Samir Handanovic. El Inter no salía y, para más inri, se despedazó ante cada acercamiento del Hapoel. Porque en un colectivo menos rocoso del que llegó a edificar Mancini, y donde la inclusión de Banega en mediocampo no supone refuerzo alguno en este aspecto -y además, obliga a los extremos a recorrer más metros-, son los centrales quienes quedan más expuestos. De esta forma, y dejando teóricos problemas físicos a un lado, el Inter todavía no ha gozado este curso de buenas actuaciones de Murillo y Miranda. Ni juntos ni por separado. Sino más bien todo lo contrario. Porque no es solo a Candreva, sino a todo el Inter en general, a quien está obligado a recuperar Stefano Pioli, con el reloj y sin el más codicioso de sus objetivos -tras la eliminación en Europa League- en su contra. No será un rescate sencillo.
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