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LA TECLA DE SINISA MIHAJLOVIC

Sinisa Mihajlovic dio con la tecla. Tarde o sin sostenerla con la firmeza adecuada, de acuerdo a quien por entonces tomaba las decisiones en el Milan, la lesión de M'Baye Niang y una consecuente irregularidad en los resultados, terminó con el serbio destituido del banquillo rossonero a solo seis jornadas para que concluyera la campaña (2015/16) y clasificado para disputar la final de la Coppa Italia. Hoy, siete meses después y a pocos kilómetros de todo aquello, Mihajlovic ha vuelto a pulsar la correcta. Y aguanta. Pues su Torino, tras rebasar el ecuador de la primera vuelta y haber sumado en 10 de las 13 jornadas disputadas, se sitúa a solo tres puntos de su principal objetivo: volver a una fase final europea -sin contar las previas- 22 años después.

Andrea Belotti y Adem Ljajic celebran uno de los goles de esta temporada. Foto: Eurosport.com

Si por algo se han caracterizado siempre los equipos dirigidos por Mihajlovic es por su disciplina cada vez que tocan el campo. El serbio, de personalidad dominante, pertenece a la escuela de técnicos inconformistas. De los que nunca se relajan, sea cual sea la ventaja en el marcador, y ni mucho menos regalan nada. Así, por lo menos, es como dice su teoría. Como en aquel Milan que terminó por relegarlo del puesto, una de las principales diferencias entre el actual Torino y el de los tiempos con Giampiero Ventura es su forma de ordenarse sobre el césped: del 3-5-2 empleado por el ahora seleccionador azzurro, el equipo turinés ha pasado a un 4-3-3. Y en eso, en el colectivo, en su correcta sincronía táctica, es donde hoy se apoya el éxito de este equipo. Por muy distantes que resulten uno y otro sistema, conviene subrayar que el trabajo veraniego ha resultado de lo más acertado: ya que futbolistas como Castán, Valdifiori, Ljajic o Falque, en muy poco tiempo, han dado forma a un Torino que amenaza con pelear por la parte noble de la tabla.

Laterales muy profundos, en estático así como para atacar los espacios

Imagen #1: Mapa calor Barreca (I)-Zappacosta (D) v Palermo
En defensa, y a la espera de que Joe Hart termine de adaptar su estilo al juego que se practica en Italia -donde ya ha compaginado buenas intervenciones con grosos errores-, la pareja formada por Luca Rossettini y Leandro Castán -en el tiempo que Arlind Ajeti ha estado de baja-, se corresponde con la dupla sobre la que se sostiene toda la estructura diseñada por Mihajlovic. Ambos centrales, tan agresivos como expeditivos en el corte, no destacan por su creatividad a la hora de sacar el esférico por bajo; pero cumplen, en perfiles complementarios, y por ahora son los principales responsables de que el Torino sea la novena defensa menos goleada del campeonato (16 tantos). Números que, no obstante, y de acuerdo a las exigencias del serbio, el equipo deberá seguir mejorando, pues la media (1,23 goles/partido) no resulta la más apropiada para afanarse por un objetivo tan codiciado como es el europeo. Una línea defensiva que, por otra parte, donde precisamente destaca es por su zona lateral (imagen #1).

Mientras que por el costado diestro, Lorenzo De Silvestri -con un perfil más conservador, aunque él mismo lidera el ránking de asistencias (4) en el equipo- y Davide Zappacosta -algo más ofensivo-, pugnan por adueñarse del carril. En el izquierdo, lo que en un principio pareció ser un descalabro tras conocerse la lesión de Cristian Molinaro, ha terminado por descubrir a una de las mayores perlas de la cantera granata -y, quizás, del fútbol italiano de los próximos años-: Antonio Barreca. Rápido en las subidas, tal y como demanda el juego pretendido por Mihajlovic, los laterales cumplen con un peso muy importante a la hora de proponer la acción ofensiva. Si, como más tarde detallaremos, los extremos a menudo participan en roles más interiores, la profundidad de los laterales para doblar a la espalda y pisar línea de fondo corresponden una de las claves de este Torino a la hora de atacar en un modelo más estático, pero también cuando aparecen los espacios (como más cómodo se siente este equipo fabricando el peligro).  

A los costados de Mirko Valdifiori, como interiores del 4-3-3

Desde su aterrizaje en Turín, Mirko Valdifiori se ha convertido en un futbolista indiscutible dentro del sistema. Tras una temporada prácticamente en blanco, a la sombra de Jorginho en el Napoli de Maurizio Sarri, el centrocampista italiano se ha bastado de apenas una decena de encuentros para refrescar su candidatura como uno de los mejores registas de Italia -así como explotó en el Empoli 2014/15 con Marco Giampaolo-. Partiendo entre los centrales, que como antes definíamos ninguno es adalid en eso de sacar el balón jugado, Valdifiori habilita la piedra angular desde donde se despliega la estrategia granata. A sus lados, en los interiores del 4-3-3, Mihajlovic cuenta con cuatro perfiles de lo más distintos. La primera pareja, la que más veces ha sido utilizada, se corresponde a la formada por Marco Benassi y Davide Baselli. Dos interiores de un corte más creativo, elaborador y a la vez ofensivo que, en lo que va de campaña, ya acumulan 8 tantos repartidos a partes iguales.

El primero, y además capitán del conjunto, vive actualmente su mejor momento como profesional. En un rol más ofensivo que el segundo, de mayor acercamiento al área rival, y a la derecha del regista, en fase de salida se escalona habitualmente a una mayor altura que el ex futbolista de la Atalanta. Baselli, desde el lado izquierdo, apoya desde una zona más cercana. También, dado que su físico no es el más prolífico para recibir de espaldas en la zona donde más futbolistas suele acumular el contrario, este acercamiento al pase de Valdifiori lo aleja de continuos contactos. Una armonía entre ambos, quienes además ostentan una buena conducción en carrera, que se potencia cuanto más cerca juegan del balcón contrario. Un mediocampo, en resumen, muy completo, que a su vez Joel Obi o Afriyie Acquah, con cualidades más físicas, rocosas  -aunque no por ello del todo defensivas-, desglosan la variabilidad de la que dispone Mihajlovic para formar (y rotar) su mediocampo, de acuerdo al requerimiento de cada encuentro.

Adem Ljajic a la espalda de Andrea Belotti

Sobre el papel, Adem Ljajic parte como extremo izquierdo. Aunque es por dentro, en la zona de medios y también en tres cuartos, donde más habitual resulta verlo. El serbio, desde que iniciase la campaña y a pesar de unas dolencias físicas que lo tuvieron apartado durante algunas jornadas, se encuentra en uno de sus mejores momentos a nivel individual. Fino en cada acción, ya sea para conducir como para realizar un simple pase, Ljajic es otro de los pilares sobre los que se sujeta este Torino. Encargado de dinamizar el juego del equipo (imagen #2): bien para bajar a zona de medios, para oxigenar -si la presión del rival requiere de su depurada técnica-, como de explotar la misma unos metros más arriba, cerca de Belotti, donde más peligroso resulta; su posición, siendo diestro por izquierda, lo lleva a trazar la diagonal por el vértice del área -y buscar el disparo o la asistencia- o a combinar por dentro. En cualquiera de los casos, el movimiento libera así su espalda a la subida del lateral. Y es en esa parcela, tocando con Falque -zurdo por derecha; o Boye, dependiendo de quien ocupe la banda- y, por supuesto, con el propio Belotti, donde arraiga la versión más eléctrica de Ljajic. Su buen estado de forma, y de confianza, terminan de resolver la ecuación para el Torino.

Imagen #2: Mapa calor Ljajic vs Crotone. (Click ampliar)
Para recibir de cara, aunque a menudo de espaldas a portería, aparece Andrea Belotti. Quizás, a día de hoy, el delantero italiano más en forma pare realizar dicha maniobra. Su corpulencia, olfato y potencia en la carrera lo han ensalzado desde muy pronto como uno de los delanteros más completos del Calcio. Empatado con Dzeko e Icardi como máximo goleador del campeonato (10 goles), junto a Ljajic suma una quincena de tantos que hacen de dicha pareja la segunda mejor de toda Italia -solo por detrás de los 18 que forman Dzeko y Salah en la Roma-. Belotti, pese a sus 22 años de edad, es el principal valedor de que todo lo anterior cobre sentido. Para atacar en estático, debido a su buen giro y remate -con ambas piernas y de cabeza- dentro del área; tanto para atacar a los espacios, cuando el Torino repliega (en un 4-5-1 con los extremos actuando de volantes) y estirar el sistema sobre sus espaldas, descargando y haciendo ganar metros a todo el colectivo. Andrea Belotti está llamado a hacer cosas muy importantes, a nivel de clubes como de selección. Y de él, de sus goles y de Ljajic, de la forma en la que coartan las limitaciones técnicas del conjunto, dependerá la manera en la que resista la tecla de un Mihajlovic convencido en llevar de vuelta al Torino a jugar por Europa. 
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