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VINCENZO MONTELLA TIENE UN PLAN

Seis años se dicen pronto, pero es mucho tiempo. Exactamente el mismo que ha necesitado el Milan para volver a ocupar los puestos Champions, tras las ocho primeras jornadas. Tercero en la tabla, empatado a puntos con la Roma por el segundo puesto -pero con peor diferencia de goles-, el equipo de Vincenzo Montella afronta el ecuador de esta primera vuelta con una ilusión y entereza que, quién sabe realmente cuándo, dejó olvidadas en algún recuerdo de los últimos años. Obviamente, aún resulta demasiado pronto para graduar el impacto del técnico napolitano en el club lombardo, pero lo que sí resulta de manifiesto es que el equipo responde a una idea de juego. A un mismo plan. Y eso, hablando de un Milan a la deriva durante el último lustro, representa una valía a tener muy en cuenta.

Vincenzo Montella da instrucciones durante un partido esta temporada. Foto: Calcio Magazine

La figura de Vincenzo Montella siempre será recordada por su paso en Florencia. Durante el tiempo que estuvo en la capital toscana, la Fiorentina fue reconocida como la plantilla que, junto a la Juventus y los primeros meses de Rudi García en Roma, practicaba el fútbol más atractivo de Italia. Si bien en la Sampdoria, en la última campaña, no terminó de dar con la tecla para salvaguardar la mala dinámica que caló desde bien pronto tras el varapalo ante la Vojvodina en la previa de Europa League; primero en la Fiorentina y ahora en el Milan, previo paso por el club genovés, Montella ha demostrado tener la suficiencia con la que adaptarse a las particularidades de cada plantilla, sin por ello dejar de lado su filosofía. El napolitano ha evolucionado a lo largo de estos años, donde no solo se ha movido por distintos dibujos tácticos (3-5-2, 4-3-1-2 o 4-3-3), sino que además ha sabido añadir otro tipo de registros atendiendo a las exigencias que requiere cada momento.

La mejora numérica de este Milan 2016/17 es incuestionable. Y como prueba de ello, la comparación con los dos cursos anteriores, hace 12 y 24 meses exactamente: si ahora el equipo es tercero, con un balance de 16 puntos de 24 posibles, tras sumar cinco victorias, un empate y dos derrotas; en la 2015/16, con Mihajlovic en el puesto, el cuadro rossonero a estas alturas era el 13º clasificado, con solo 10 puntos en su casillero, con un balance de 3 victorias, un empate y 4 derrotas, además de un parcial de -4 goles en su contra (ahora, la diferencia es de +4); como también ocurre si se compara con la anterior, la 2014/15, cuando el equipo era 6º con 15 unidades.

Vincenzo Montella, tras el partido ante el Chievo Verona: "Siento el aroma a Europa, pero queremos ir paso a paso. El próximo sábado jugaremos contra la Juventus, uno de los equipos más fuertes en toda Europa. La etiqueta de ser el equipo que puede hacer frente a la Juve nos ha llegado muy pronto. No nos distraigamos, el sábado no es un partido por el Scudetto. Nosotros debemos mantener nuestro objetivo (clasificar para la Champions)".

Pero no solo al álgebra se debe el progreso milanista. Ha transcurrido algo más de un mes desde el arranque de la temporada, y el avance en su fútbol se ha vuelto una evidencia. La plantilla ha captado el concepto. O, al menos, ha realizado una primera toma de contacto con el mismo. Y esta ha resultado positiva. Falta tiempo, muchos mecanismos nuevos y otros tantos que el equipo todavía deberá seguir asentando, pero por fin, muchos meses después -desde antes del despido de Mihajlovic- el Milan presenta más certezas que incertidumbres. Hay incluso quienes ya, llegados a este punto, vaticinan que el regreso del coloso milanés está un poco más cerca. Lo cierto es que solo el Milan, su propia plantilla y así como el entrenador, son los únicos dueños de su propio destino. De encontrar la regularidad que guíe su vuelta. Y esta vez sí, la ruta parece estar decidida.

 La profundidad lateral, principal instrumento de ataque

Montella ha decidido desempolvar el 4-3-3 que ya utilizó en Florencia, y con el que además construye un punto y seguido a la dirección táctica empleada por Mihajlovic y después por Brocchi, durante sus respectivas estancias en la capital lombarda. Si por algo destaca el fútbol de Vincenzo, más allá de por el gusto de construir su fútbol a través del esférico, es por atribuir un gran peso a la figura de los laterales, a su posicionamiento en ataque y defensa, así como a la presión que efectúa el colectivo tras una pérdida. Bajo esas dos premisas, más importantes incluso que el control de la pelota, ha echado a andar este Milan. Pues justamente eso, según las estadísticas, es lo que hace el equipo rossonero: no correr en exceso. El Milan es el equipo de todo el campeonato italiano que menos kilómetros sprintando recorre por encuentro (6,63); una marca muy lejana a la que marca el líder en este aspecto: el Napoli (8,93), seguido de Empoli, Genoa y Crotone (8,74). Sin embargo, esto no preocupa lo más mínimo en San Siro.

Sobre el papel, como decíamos, el Milan se posiciona en un sistema formado por cuatro defensores, un regista, un par de interiores, dos extremos que siempre esperan bien abiertos y un delantero al uso, que, ya sea Bacca o Ladapula, se aleja de la clásica versión del 9 puro. No obstante, el dibujo es lo menos importante dentro del ideario rossonero, pues el mismo no presenta simetría alguna. La lesión de Montolivo ha supuesto un gran contratiempo en el desarrollo táctico. En cuanto a su figura se refiere, el Milan no solo ha perdido a su capitán para los próximos meses, sino que además el italiano suponía una pieza fundamental en la elaboración del conjunto. A sus 31 años, y tras superar una fractura de tibia que lo privó de estar en el Mundial de 2014, primero con Mihajlovic -después Brocchi- y ahora con Montella, Montolivo se encontraba en la madurez de su carrera. Sin él, el puesto de regista recaerá sobre Locatelli o Sosa. O, dicho de otra forma, sobre la inexperiencia del primero o la falta de rodaje -en ese puesto- del segundo. Lo normal, como ya sucedió ante el Chievo, es que sea el joven italiano quien se encargue de tomar las riendas. Pues cualidades no le faltan.

Imagen #1: Profundidad lateral del Milan vs Sassuolo. (Click para ampliar)
Sea como fuere, con Montolivo o sin él, la falta de regate en Kucka y el mejor rendimiento de Bonaventura cerca del área, además de que ninguno destaca en eso de recibir y girar de espaldas a muchos metros de la portería, ha llevado a Montella a diseñar una nueva escapatoria a la circulación de la pelota. La misma consiste en buscar la consonancia a partir del desequilibrio. Algo así como equilibrar-desequilibrando. En cada elaboración iniciada desde atrás, a partir de Donnarumma o cualquiera de los dos centrales -donde la zurda de Romagnoli presenta mejor planta para salir con el balón controlado-, el Milan repite siempre la misma estrategia: el central derecho, que habitualmente suele ser Paletta, se abre pegado a la línea de banda, Romagnoli o Gustavo Gómez -en este caso, el central zurdo- se posiciona en la media luna del área, mientras que De Sciglio cierra la defensa, desde la otra banda, actuando como tercer zaguero. En ese mismo instante, y a la vez que el regista retrasa su posición para facilitar el pase y evadir así una posible presión rival, Ignazio Abate toma posesión del carril derecho (imagen #1).

En sincronía, mientras el italiano sube por banda, entran entonces en escena los otros dos partícipes de la estrategia: Kucka orienta el cuerpo para recibir siempre de cara, mientras que Suso se mete por dentro. Si el movimiento ha surgido efecto, por velocidad y concordancia, y el balón llega a los primeros metros del costado izquierdo defendido por el rival, la profundidad de Abate y el movimiento interior de Suso genera siempre una ventaja, a menudo un 2vs1 contra el lateral contrario, de la que el Milan consigue salir airado; bien para que el esférico termine puesto en el área o para que sea Suso, o el propio Abate, quien encare la diagonal a toda velocidad. Este mismo movimiento, del que todavía quedan muchos detalles por pulir, también ha sido probado por el lado izquierdo del campo (imagen #2): con De Sciglio, Bonaventura y Niang; pero el bajo rendimiento con el que ha empezado el primero y las características de los dos siguientes, dificultan la correcta ejecución de la maniobra. En caso de pérdida, volviendo a la derecha, el Milan cuenta con los tres defensores -los dos centrales y De Sciglio-, sin olvidar a Kucka, para apagar cualquier tipo de contragolpe a pocos metros del centro del campo. Y si esta se produce más arriba, el equipo suma hasta 6 futbolistas -el tridente, Abate y el par de interiores- para morder en la presión. La misma que, ante una salida de balón rival, Suso es el encargado de tapar al cerebro de la medular. Atrás, no obstante, el equipo no termina de estar cómodo. La asimilación de los nuevos conceptos así como algún que otro despiste individual, se han cobrado caro: el Milan es el séptimo equipo más goleado del campeonato (11 tantos recibidos). 

El desasosiego de Giacomo Bonaventura

Imagen #2: Mattia De Sciglio en fase de salida. (Click para ampliar)
Pese a que la de Abate por derecha haya sido la opción más repetida por el Milan en este primer tramo de temporada, Montella cuenta además con otras alternativas para armar su fútbol. A medida de que vayan sucediendo encuentros, y Locatelli vaya ganando minutos y seguridad en sí mismo -pues no hay que olvidar que es un chico de apenas 18 años-, el napolitano podrá entonces (re)idear el método en función de su regista. Como ya ocurría con Montolivo, el capitán contaba con la potestad que le hacía intervenir de manera -o no- directa en cada acción ofensiva del equipo. Todo iniciaba por él (imagen #3). En corto, y por bajo, para jugar sobre sus interiores, abrir hacía un costado o bien salir en largo para descargar un juego más directo sobre Niang o al espacio con Suso y/o Bacca, Montolivo lo tocaba absolutamente todo. Y eso mismo es lo que ahora se ansía hacer con Locatelli. Uno de los pases más repetidos por Montolivo, así como por el joven Manuel en sus primeros minutos en la Serie A, es el que une con el interior izquierdo. Con Giacomo Bonaventura, por poner nombre y apellido. El italiano es, junto a su compatriota y compañero de selección Alessandro Florenzi, uno de los mejores comodines tácticos actualmente en el Calcio. Y sí, por qué no decirlo, del mismísimo fútbol europeo.

A Bonaventura lo hemos visto como extremo, mediapunta e interior, y extraña habrá sido la ocasión que no haya rendido a un buen nivel. Su polivalencia, la misma que lo ha llevado a ser indiscutible en las convocatorias por Italia, representa todo un salvavidas para el Milan. Él mismo es capaz de hacer desplegar al cuadro rossonero. Ya que, ecléctico como pocos, de técnica tampoco va falto el ‘5’ -por dorsal- de San Siro. Bonaventura no es extremadamente corpulento, ni alto, ni tampoco un especialista con metros por delante, sin embargo, destaca por muchas otras cosas como su despliegue físico durante los encuentros, que lo hacen abarcar incalculables metros sobre el campo; su golpeo, tanto para tocar como para finalizar jugadas; así como su buen manejo del cuerpo, que lo convierte en todo un experto a la hora de esconder el esférico. Por todo ello, y porque cuanto más cerca del área mejor rinde, en el arranque de esta 2016/17 Bonaventura promedia un 86% de acierto en el pase y algo más de dos ocasiones creadas por encuentro. Sin ir más lejos, el pasado domingo ante el Chievo Verona sus números hablaron de 7 recuperaciones, 5 regates, 5 faltas recibidas, 4 oportunidades generadas y un solo pase errado de un total de 52 envíos. Bonaventura no solo es un interior con llegada. De apoyo. O de recuperación. Es un todo en uno.

Imagen #3: Riccardo Montolivo, organizando. (Click para ampliar)
Pero, una vez más, el desequilibrio pende de un orden. Y en esas, actúa Juraj Kucka. El eslovaco representa un pilar fundamental en la estrategia de Montella, y prueba de ello es que ni los compromisos internacionales le han privado de disputar un solo minuto. Se perdió dos jornadas como sanción por una roja vista ante el Napoli, y ese ha sido el mayor descanso que ha tenido Kucka desde que arrancó la temporada. Apoyo de Abate y Suso por derecha, cuando el Milan decide realizar su salida por banda; Kucka también es el encargado de cerrar el medio, en paralelo al regista, por dentro o más pegado a la banda, y evitar así cualquier tipo de contragolpe en caso de pérdida. Sostén medular, cada vez que Bonaventura actúa de forma vertical, el eslovaco asimismo se deja ver por las inmediaciones del área -pues además posee un gran golpeo desde media y larga distancia-, siempre que el espacio, la ocasión y el rival no precisen lo contrario. 

Por último, cabe destacar las dos áreas. La primera, la que concierne a los intereses defensivos del Milan, se encuentra bien cubierta con Gianluigi Donarumma. El jovencísimo portero rossonero se encuentra de lleno en un proceso de crecimiento. Seguro en cada acción por alto, como para estirarse a cualquier ángulo -alto o bajo-, gracias a su gran envergadura (196 centímetros); el juego de pies, no obstante, representa su principal debilidad. Y eso, en un portero joven y sobre un planteamiento con tanta importancia al trato de la pelota, seguro que ya se están tomando cartas en el asunto. Por delante de él, Romagnoli y Paletta se han asentado como la pareja titular; y donde congenia la conducción y la agresividad del primero con las tablas y la veteranía del segundo -que no siempre, dicho sea de paso, ha estado del todo acertado-. En la otra, en el ataque, Carlos Bacca continúa siendo el rey: ya sea para atacar con espacios -su especialidad, los balones que le sirve Niang o desde la medular-, como para irrumpir rematando, si el ataque se torna más estático. Lo acompañan Niang y Suso, en un tridente con motivos suficientes como para inquietar a cualquiera -mientras Luiz Adriano y Lapadula esperan su momento; y otros como Mati o Gustavo Gómez su verdadero sitio en la plantilla-. Lo sabe Montella. Y en base a esto, a un reformado ideario táctico, a un bloque rejuvenecido y, en resumidas cuentas, a un Milan con ganas de recuperar el tiempo y el espacio perdidos, se ha iniciado la reconstrucción de un gigante que parece estar ante los primeros pasos de su regreso. 
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