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NI EL MEJOR MERTENS FUE SUFICIENTE

Por vez primera en toda su historia, el Napoli ha caído como local en un encuentro de la máxima competición continental. Hasta la fecha, el balance partenopeo en Champions League -y Copa de Europa- era de 8 victorias y 4 empates, en sus 12 encuentros europeos disputados en casa. Desde su debut en el torneo, allá por septiembre de 1987, aun con la resaca de su primer Scudetto, y enfrentándose a la mismísima Quinta del Buitre con un tal Diego Armando Maradona sobre el césped, San Paolo se ha logrado mantener invicto ante las mejores plantillas del occidente europeo. Hasta ayer. La derrota, no obstante, no ha llegado sola. Y Maurizio Sarri ya encadena la peor racha desde su llegada: tres derrotas en sus últimos tres encuentros.

Dries Mertens se lamenta por una ocasión fallada frente al Besiktas. Foto: www.goal.com

La fragilidad defensiva y el acierto del Besiktas

Todos estos tropiezos presentan similitudes entre ellos mismos. El primero, y más evidente, centra sus intenciones en la contrariedad sufrida, de forma indirecta, durante el parón de selecciones. Pero, vayamos por partes. En Bérgamo, unos días antes de que Arkadiusz Milik cayese gravemente lesionado con Polonia, el Napoli se dejó sus tres primeros puntos del campeonato. Los siguientes, llegarían el pasado sábado ante la Roma. Y esta vez, aunque sea en Champions, recibiendo al Besiktas. Los siete tantos encajados -1 de Atalanta, 3 de la Roma y otros 3 del conjunto turco- mantienen un denominador común: los errores defensivos. En apenas un mes de competición, tras seis encuentros disputados -4 de Serie A y 2 de Champions-, el Napoli ya ha superado el número de derrotas (2) que en todo el curso anterior (1). Los errores en la zaga, muchos de ellos evitables por tratarse de despistes, se han cobrado la friolera de 6 puntos en liga -lo que ha abierto una brecha de hasta 7 puntos con respecto a la Juventus- y ha complicado sus intereses en el grupo de la Champions, pues ahora deberá visitar Estambul y Lisboa, y recibir al Dinamo de Kiev en casa, bajo la necesidad de puntuar.

Senol Günes mandó a sus hombres a presionar hasta la mitad del campo. Armado en un 4-2-3-1, el Besiktas salió a esperar al Napoli en su propio terreno. Ya que si alguna fragilidad ha mostrado el Napoli de Maurizio Sarri durante este tiempo, más allá de su debilidad en los últimos metros de este momento, es la de armar su fútbol en estático; a eso, salió a jugar el equipo turco. No a crear ellos el fútbol, sino más bien a impedir que fuese el propio Napoli quien intentase hacerlo. Ante la baja de Raúl Albiol, y la rotación de hombres como Allan -Zielinski- o Hysaj -Maggio-, el Napoli volvió a formar en su habitual 4-3-3. Si atrás la baja de Raúl Albiol ha hecho mella a lo largo de estas últimas semanas, el nivel de Reina, Koulibaly o Jorginho, por solo mencionar tres ejemplos -aunque bien podríamos englobar en esto a (casi) todo el equipo-, se encuentra muy lejos de aquel que se llegó a alcanzar durante el último curso. No es solo que el Napoli falle atrás, que ya de por sí no sería poca cosa, sino que el equipo ha perdido la fluidez -con y sin esférico- que lo llegó a caracterizar hace unos meses atrás.

Maurizio Sarri: "En todos los goles, en los tres, hemos fallado; en uno por un error colectivo, en los otros dos por errores individuales. Nosotros mismos nos hemos complicado el partido. Y a este nivel, no podemos permitirnos tener estos fallos. En el inicio he querido dar algo más de imaginación al equipo, juntando a Mertens e Insigne con Zielinski por detrás. Cuando Manolo [Gabbiadini] ha entrado, lo ha hecho muy bien. No obstante, debemos recuperar el equilibrio defensivo. E insisto: el Napoli debe volver a jugar más despreocupado, desquitarse de tanta presión. Solo así recuperaremos nuestro fútbol". 

Imagen #1: La presión del Besiktas durante el 1T. (Clik para ampliar) 
De tres remates se bastó el Besiktas para hacer tres tantos y privar al Napoli del trío de unidades en el casillero. La estrategia, conviene subrayar, fue mucho más compleja por parte del conjunto estambulita (imagen #1). Con Hutchinson y Uysal en el doble pivote, Quaresma y Adriano en bandas, Arslan en la mediapunta y Aboubakar como referencia, esperando unos metros más atrás de la línea divisoria; o, lo que es lo mismo, con los dos del mediocampo y el otro par de atacantes cerrando los pasillos interiores, el Besiktas ahogó la salida del Napoli. Con Jorginho lejos de su mejor momento, y además muy cubierto, sobre Koulibaly recayó la exigencia de cruzar los primeros 50 metros del campo con el balón controlado. Así, tras una repetición de presiones, desaciertos y desarmados contragolpes, transcurrieron holgados compases del primer tiempo. Hasta que una de esas carreras, todas ellas comandadas por Aboubakar, consiguió su premio final. Ayudó, en parte, un nuevo desajuste del Napoli, que dejó a Quaresma recibir en banda y servir un balón cruzado al remate de Adriano Correia -que formó por izquierda, por delante de Erkin, en un doble lateral siempre muy atento a cada internada de Maggio al desmarque interior de Callejón-.


Dries Mertens, el futbolista más en forma de este Napoli

Imagen #2: Hamsik retrasa su posición. (Click para ampliar)
Poco tiempo necesitó el Napoli para reaccionar. Dieciocho minutos, para ser más exactos. Pero, antes del gol, es momento de analizar una de las acciones fundamentales en el encuentro. Al ejercicio defensivo del Besiktas, Marek Hamsik fue el único capaz de encontrar una grieta. Dries Mertens volvió a repetir como falso 9, como ya hiciese durante la segunda parte del enfrentamiento con la Roma, y su actividad fue constante: bajando a recibir, cayendo a banda, estirando al espacio… El futbolista belga ha empezado como un tiro la temporada, e incluso llegó a quitarle el puesto a Insigne por el carril izquierdo durante las primeras jornadas -y antes de la lesión de Milik-. Mertens es puro desequilibrio, y sus piernas parecen ir una marcha por encima del resto. O varias, sin pecar en la exageración. Sin embargo, las primeras intentonas del Napoli, todas ellas muy forzadas, ya que llegaban de envíos tensos desde mediocampo, a fin de evitar la línea de presión turca, apenas intimidaron al guardameta Fabricio. Pero, apareció el eslovaco. Desde que juega por izquierda, como interior, el capitán del Napoli se ha presentado como una eficaz solución en momentos de congestión posesional. Y ayer, no iba a ser menos (imagen #2).

El movimiento, sencillo a simple vista, fue el necesario para resquebrajar el planteamiento de Günes. Hamsik atendió a que, retrasando su posición, dado que el Besiktas no presionaba más allá de mediocampo, recibiría en una posición más cómoda -para él y el resto del equipo-; y lo hizo a sabiendas de que, si Uysal salía a su marca, el vacío a su espalda sería entonces ocupado por cualquiera de los tres mediapuntas que ayer formaron de inicio en el Napoli, y además sirviéndose de que Quaresma, por edad y condiciones, no es el mejor persiguiendo a sus rivales. Así, con ese sencillo pase atrás, Hamsik se coló en el bloque del Besiktas (imagen #3). Abrió el espacio justo para desinflar al colectivo otomano. Y de esta forma, aprovechando el movimiento y el hueco, cruzó un balón a Callejón que Mertens empujó al empate (1-1). Al descanso, sin embargo, el Napoli se marcharía por debajo en el marcador: tras un error de Jorginho, que Aboubakar no desaprovechó. 

Imagen #3: Hamsik, por dentro, rajó la presión turca. (Click para ampliar)
Después, en el segundo tiempo, las cosas se tornaron parecidas; que no exactamente iguales. Sarri probó con el joven Amadou Diawara, al que hacía debutar esta temporada en partido oficial, y el guineano respondió con creces. Entró en el puesto de Jorginho, es decir, como regista del equipo, y otorgó la agilidad indispensable que requería el bajón físico del Besiktas. Los turcos se cansaron, como es lógico, de presionar hasta mediocampo, y el equipo se vio obligado a retrasar un paso su posicionamiento en el campo. El Napoli comenzó a llegar más, y más rápido, como mejor ha sabido siempre hacer desde que la llegada de Sarri; los tres de arriba agitaron al espacio, los laterales se alzaron y, en definitiva, el conjunto italiano comenzó a jugar mucho mejor al fútbol. Entró Gabbiadini para sustituir a Insigne, lo que devolvió a Mertens al carril izquierdo. Y lo mismo da, que da lo mismo. El belga siguió generando, pese a jugar algo más escorado. También Gabbiadini saltó con ganas de reivindicarse, y suyo fue el tanto que volvió a empatar el encuentro, desde el punto de penalti -y poco después de que Insigne desperdiciará otra ocasión desde los 11 metros-. Con el Napoli volcado, dispuesto a relanzar su fútbol como no lo había hecho durante sus anteriores dos encuentros, de pronto, reaparecieron los fantasmas del vértigo. En defensa, un nuevo error a la salida de una falta lateral dejó cabecear al ‘9’ del Besiktas libre de marca. Y el remate no solo suponía el 2-3 definitivo, sino la confirmación de que el Napoli no atraviesa el mejor de sus momentos. 
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