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EN BUSCA DE UNA NUEVA FÓRMULA

La Roma 2016/17 no termina de echar el vuelo. Terceros, y con la posibilidad de batir este mismo sábado a un rival directo como el Napoli -muy mermado tras el infortunio de su máximo artillero-, las sensaciones en este primer mes de competición radican muy distintas a lo que reflejan los números. El arranque muestra solo un punto menos, y una posición más, en comparación al año pasado, cuando todavía era Rudi García quien se sentaba en el banquillo. Sin embargo, la percepción es que a esta Roma le falta algo. A su fútbol. A un juego que demanda una nueva fórmula con la que evitar un peligroso estancamiento que, en resultados y puntos, ya se cobró el puesto del entrenador 'galo' hará menos de un año.

Alessandro Florenzi durante un partido esta temporada. Foto: www.barforzalupi.it

Maniatado, ante repliegues bajos, el equipo se vuelve muy plano

Nadie dijo que la época post-Pjanic iba a ser sencilla. Y lo sabe Luciano Spalletti, como también los rivales que se enfrentan cada fin de semana a la Roma. El bosnio, para el equipo romano, era algo así como el as de oros. La carta más valiosa de la baraja, y sobre la cual orbitaban el resto de piezas dentro del sistema. De un valor táctico incalculable, Miralem no solo era el primer apoyo sobre De Rossi -o el regista al uso- en cada salida de balón, así como un elemento más recuperar en mediocampo, sino que además servía desde su posición de interior -izquierdo o derecho- como el arma arrojadiza más peligrosa dentro del ecosistema giallorosso. Su ávido y certero golpeo del esférico, no solo en jugadas de estrategia, también en carrera, lo convirtieron en uno de los mejores lanzadores del planeta. Dichos envíos al espacio, aprovechando cualquier grieta del contrario, eran aprovechados por futbolistas como Salah o El Shaarawy para hacer volar a la Roma. A partir de este movimiento, de una fugaz transición ofensiva, edificó Spalletti su estrategia.

Esta temporada, ya sin el centrocampista bosnio -traspasado a la Juventus-, el plan romanista ha ido encaminado a reconstruir una exitosa maaniobra que hizo remontar al equipo en la segunda vuelta de la última temporada, hasta terminar discutiendo de tú a tú con el propio Napoli el acceso directo a la Champions League. En cambio, ni una decena de jornadas han sido suficientes para evidenciar que el sistema necesita una vuelta de tuerca. Un cambio. Un nombre. O un concepto, que refresque la voluntad táctica del conjunto. Armada en 4-2-3-1, como ya terminó el curso anterior y previo paso por el 4-3-3 heredado de Rudi García, la Roma ha presentado una seria dificultad esta temporada: formar sus ataques desde el dominio del esférico, siempre y cuando ha debido enfrentarse a bajos repliegues posicionales. Le pasó frente al Torino, donde cayó derrotada por 3-1; y lo sufrió ante rivales como el Plzen o el Cagliari. De Rossi y Strootman fijan, pero no baten. Nadie inventa en tres cuartos de campo, no hay paredes, ni regates, solo algún que otro destello de Totti -como ante el Astra en Europa League-; y como más cómodo ha demostrado sentirse el equipo de Spalletti es corriendo, atacando el espacio, a través de salidas rápidas y muy directas a pocos toques. Algo que no siempre es posible. Y mucho menos en el Calcio. 

Alessandro Florenzi, ahora también como trequartista

En ese desorden ofensivo donde cualquier balón largo, a contrapié del rival, se transforma en una ocasión de peligro si es Salah quien consigue echar a correr -pues esta temporada El Shaarawy ha sido relegado al banquillo, en detrimento de Perotti-, Spalletti ha introducido la primera de sus variantes. Forzada, por diversos motivos que han afectado a Nainggolan, muy lejos de su mejor nivel -alcanzado durante la anterior campaña, jugando por detrás del punta-, el italiano parece haber encontrado un nuevo sitio a Alessandro Florenzi. Pasajero, pues tan solo debería durar el tiempo que el belga necesite para recuperar la forma y ser devuelto a la mediapunta, donde llega y además muerde en la presión, el ‘24’ giallorosso añadió la última jornada una posición más a su extenso currículo táctico -lateral, interior, extremo y ahora también como mediapunta-. Formó de trequartista ante el Inter, a la espalda de Edin Dzeko; y lo cierto es que la maniobra abrió de par en par un nuevo caudal ofensivo para la Roma. La nueva posición de Florenzi, acerca a Bruno Peres a su mejor posición: el lateral derecho. Y esto, un lateral profundo, ante defensas organizadas, a menudo suele resultar su efecto. Para los anales del Calcio, y de este deporte en general, siempre quedará el tanto que el brasileño selló a la Juventus en un Derby della Mole hace ya un par de años. Pues esa es, dicho sea de paso, la mejor carta de presentación para el futbolista de Sao Paulo. 

Luciano Spalletti: "Necesitamos un equilibrio y pienso que defensivamente es donde debemos seguir mejorando. No hemos hecho lo suficiente para evitar todos los goles concedidos (9 en 7 jornadas). Necesitamos seguir hacia adelante lo antes posible, porque ya hemos dejado escapar muchos e importantes puntos en lo que va de temporada". 

Bruno Peres es potencia. Desenfreno -que, a lo largo del encuentro, le obliga a efectuar diversos derroches físicos corriendo hacia su propia portería-. Y un certero envío con su pie derecho. Habitual era verlo recorrer el carril diestro cuando formaba para el Torino, como también será ahora cada vez que Spalletti decida colocarlo en su mejor lado -pues, cuando Florenzi ha sido lateral por derecha, el lateral 'carioca' ha ocupado el carril izquierdo-. La lesión de Mario Rui lastró por completo los planes iniciales de Spalletti, que hasta la fecha ha tenido que optar por Juan Jesús -un central reconvertido a lateral- o Bruno Peres -un diestro jugando por izquierda-, para completar un lateral izquierdo que, con Perotti por delante -quien suele recortar y aparecer por dentro-, ofrecía pocas soluciones en los últimos metros del campo. Pues desde ahí cojea la Roma. El tema de los centrales parece afianzarse entre Manolas y Fazio, mientras Rudiger y Vermaelen continúan recuperándose de sus dolencias. La urgencia, no obstante, reside en buscar un nuevo plan. Soluciones para cuando el rival decida esperar a la Roma en su propio campo. Velocidad lateral, una mayor influencia de Perotti-Salah (o Totti) en tres cuartos, un dinamismo renovado en la circulación -Paredes-, o, definitivamente, un nuevo orden táctico. Es importante encontrar la llave rápido, para evitar que a la Roma se le sigan atascando encuentros. Resultados. Y puntos. Pues de momento los primeros síntomas ya han aparecido. 
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