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EL AHORA O (QUIZÁS) NUNCA DE GABBIADINI

Tan inesperado como doloroso es el golpe encajado por el Napoli. Directa a la mandíbula, el conjunto partenopeo recibió el pasado domingo la noticia de que Arkadiusz Milik, su futbolista más desequilibrante en lo que va de temporada, estará entre cuatro y cinco meses apartado de los terrenos de juego, debido a una lesión en su rodilla izquierda. En octubre, por lo que aún lejos de poder recurrir al mercado invernal, a Sarri no le queda otra que reinventarse según lo puesto. Segundos, a cuatro puntos de una Juventus dispuesta a fugarse más pronto que tarde, el objetivo pasa por minimizar -si es que hay forma- el infortunio del atacante polaco. Las exigencias hacen que el nombre de Manolo Gabbiadini salte a la palestra. Pero, ¿responde(rá) éste como la más eficaz de las soluciones?

Manolo Gabbiadini celebra un tanto con la camiseta del Napoli. Foto: CalcioNews24

El impacto táctico y numérico de Milik es casi inmejorable

Lógicamente, solo el tiempo y los números podrán dar respuesta a la pregunta anteriormente planteada. No obstante, lo que sí podemos aventurar desde este preciso instante es que Gabbiadini responde a un tipo de atacante muy diferente al perfil de su malogrado compañero. Y eso es, sin duda, el primer factor a tener en cuenta. Esta temporada, con respecto a la anterior, el Napoli de Maurizio Sarri mantiene el sistema 4-3-3. Algo más amplio y competitivo, eso sí, de acuerdo a un mercado de fichajes muy bien estructurado, el equipo sureño tampoco ha modificado en este primer mes de temporada sus conceptos más elementales. Si bien es cierto que algunas piezas son nuevas, en comparación con hace unos pocos meses, el Napoli responde a una línea continuista en su fútbol. Una línea que, llegados a este momento, y tras conocerse la lesión de Milik, solo Sarri tiene el poder de alargarla o no dentro de sus planes tácticos. 

En muy poco tiempo, y para sorpresa de todo el mundo, Arkadiusz Milik supo adaptar de manera sobresaliente sus prestaciones al Calcio. Al Napoli. Y al módulo de Maurizio Sarri. No solo por sus números, que incluso mejoraron el arranque de una inevitable comparación con Gonzalo Higuaín -que amenazaba con ser una sombra demasiado alargada-, sino porque su fútbol también casaba de muy buena forma con el aspecto ofensivo del club partenopeo. Milik ofrecía goles, pero también movimientos. El polaco respondía a un perfil mucho más amplio que el de su remate. Y su buen hacer en tres cuartos de campo, como ya lo vimos jugando por detrás de Lewandowski en la última Eurocopa, se convirtió en el elemento necesario para dinamizar uno de los ataques más agitados del Calcio. Apenas nueve partidos, y no todos ellos completos, necesitó el polaco para transformar siete tantos. La media, mejorable solo al alcance de unos pocos, será la principal losa con la que tendrá que competir Gabbiadini, teóricamente, el principal sustituto tras la lesión de Milik.

Distintas cualidades, y soluciones, pero el objetivo será siempre el mismo

Manolo Gabbiadini estuvo muy cerca de abandonar el Napoli durante el pasado verano. Y ahora, apenas unos meses después de todo aquello, el destino le ha servido en bandeja la mejor oportunidad, quizás, de toda su carrera. A sus 24 años, la responsabilidad de mantener con vida los objetivos del Napoli, tanto dentro como fuera de Italia, llegan en un momento crucial de la vida deportiva de Gabbiadini. En cuanto a su fútbol, como decíamos, el italiano presenta cualidades muy distintas a las que hasta ahora podía ofrecer Milik o, en su día, el Pipa. Porque el ‘23’ del Napoli, aunque en este momento las exigencias precisen de lo contrario, sí es un doble punta al uso. Así, jugando por detrás de una referencia, como el propio Milik hizo con Polonia este verano, es como más cómodo despliega Gabbiadini su fútbol. Aunque, tiempo atrás, se convirtió en el descanso habitual de Higuaín desempeñándose como '9'. Esta temporada, debido a las rotaciones, el italiano ya ha jugado minutos con la camiseta del Napoli. Donde, incluso, consiguió abrir el marcador frente al Chievo Verona. Y lo hizo a su gusto, recibiendo en el área, acomodando su zurdazo al palo largo de Sorrentino.

Con Gabbiadini, y sin Milik, el Napoli pierde de un atacante más físico en el cuerpo a cuerpo, así como de una eficiente herramienta a la hora de unir las piezas de su ataque. Las piezas, salvo que Sarri ordene de lo contrario, seguirán su curso habitual: el Napoli seguirá cargando las ocasiones desde el costado izquierdo -con Ghoulam, Hamsik y Mertens/Insigne-, pero entonces, a partir de ahora, ya no aparecerá un delantero con la corpulencia y el dinamismo necesarios con lo que girar y buscar el remate. Estará Gabbiadini, que de rematar claro sabe, pero ofrecerá otra serie de soluciones. La primera, y más evidente, será su velocidad a los espacios. Aunque con cada vez más frecuencia, el Napoli debe armar sus ocasiones descifrando bajos repliegues, la oportunidad del contragolpe se torna un arma a tener muy en cuenta con Gabbiadini sobre el césped. El italiano, más rápido que el polaco cuando hay metros por delante, es un especialista en el desmarque de ruptura. Aprovechándose de atacar donde más duele, entre la espalda del central y el lateral del equipo rival. 

La última de las soluciones, dicha sea de paso, responde a cambiar la estructura del equipo. Quizás, debido a la altura de la temporada y a que cualquier otro fallo, por pequeño que sea, puede servir en bandeja una distancia insalvable en favor de la Juventus, sea la opción menos preferida por Maurizio Sarri. Soluciones, conviene subrayar, tiene. Pues Dries Mertens -con el que ya probó durante la pretemporada- o José Callejón presentan las cualidades necesarias para ocupar la punta, como falsas referencias. Si la decisión terminase por ser esa, entregar la delantera a cualquiera de los dos extremos, no serían buenas noticias para un Manolo Gabbiadini que, caída del cielo, tiene la oportunidad de demostrar a Sarri, o al propio Ventura, que está listo. Que ha llegado su momento. Que la irregularidad no ha derivado en estancamiento. Y que reúne las cualidades necesarias para cargar con la ofensiva del Napoli y, por qué no, de batallar por la mismísima selección italiana
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