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MIRALEM PJANIC, MUCHO MÁS QUE UN BUEN GOLPEO

No hay descanso en la administración bianconera. Pocas semanas después de levantar la Coppa Italia, su tercer título en la temporada tras Supercoppa y Serie A (el quinto trofeo de Allegri en sus dos primeros años en el banquillo, igualando así la marca de Conte con una temporada más de éste), la Juventus ya se ha puesto manos a la obra en base al modelo 2016/2017. Tras varias semanas de rumores, no solo en cuanto a llegadas sino también salidas, de un tráfico que según diversas informaciones se espera movido en las oficinas del club blanquinegro en vistas a este verano, el campeón italiano ya ha dado el primer paso en la carrera por el título futbolístico y también administrativo. Campeón de dos parcelas en las que, desde el último lustro, la sombra sobre sus rivales es cada vez más amplia.

Miralem Pjanic y Paul Pogba pugnan por un balón durante un partido de esta temporada. Foto: GettyImages

La Juventus ha cambiado su modelo:

Al principio de esta misma década, aún salpicada de oscuros escándalos extradeportivos, la Juventus basó su plan de gestión en fichajes de bajo coste (Barzagli, 300.000€; Pogba, 1 millón; Evra, 1,9 millones; o Lichtsteiner, 10 millones) a la vez que extendía unas redes, cada vez más eficientes, para la captación de jóvenes a lo largo y ancho de todo el país italiano (a la espera de Domenico Berardi, el último en caer en ellas fue Rolando Mandragora, en el último mercado de invierno). Dicho modelo, coincidiendo además con la caída institucional y deportiva de los dos colosos de Milán, empujó a la Juventus hasta la primera posición del fútbol italiano. Un trono que, a día de hoy, defiende con puño de hierro. Cinco temporadas consecutivas de éxito, representadas en 5 Scudetti, 2 Copas de Italia y otro trío de Supercopas. A lo que hay que sumar la inauguración del Juventus Stadium, estadio de su propiedad, algo de lo que no pueden presumir la inmensa mayoría de los equipos italianos. Sin embargo, los triunfos deportivos dentro del Calcio y sus extensos recorridos, ya retomados, en la mejor de las competiciones europeas, han multiplicado los ingresos de una gestión que, solo durante el verano pasado, la entidad desembolsó hasta 135 millones de euros, una cifra muy cercana a la suma total de sus tres años anteriores (159 millones). A la espera de una, o varias salidas, que incrementasen los beneficios del balance administrativo, la Juve lleva ya invertidos casi 50 millones de euros en tres futbolistas de cara a la siguiente temporada: Rolando Mandragora, Mario Lemina (opción de compra) y, el recién incorporado, Miralem Pjanic.

Un interior con múltiples funciones:

Todas las miradas atienden al fichaje de Miralem Pjanic en saber si podrá, o no, ser el sustituto de Paul Pogba sobre el césped, ante una posible venta del futbolista francés. Pues bien, desde su llegada a la Roma en el verano de 2011, el futbolista bosnio se ha caracterizado por ocupar todas y cada una de las posiciones del mediocampo. Durante la época de Rudi García, y hasta esta última de Luciano Spalletti, Pjanic ha desempeñado sus tareas en, sobre todo, una posición muy concreta: el interior diestro del 4-3-3 giallorosso. En otras palabras, el carril opuesto al que ahora ocupa Paul Pogba (interior izquierdo) en la Juventus. Sin embargo, su proyección ha resultado meteórica. No solo desde esa misma posición, sino también cuando se ha visto en la obligación de desplazar su oficio a la zona izquierda del campo (donde el bosnio poseía entonces una mejor posición para relucir su golpeo con el balón jugado) o incluso como regista (como se conoce en Italia al centrocampista más posicional). Si el plan de Massimiliano Allegri reside en mantener el sistema 3-5-2, y  no existe aún ningún indicio por cambiarlo, Miralem Pjanic presenta cualidades para ocupar cualquiera de las tres variantes del mediocampo: ambos interiores y la posición por delante de los centrales. Ahora bien, partiendo de que, en buenas condiciones físicas, Sami Khedira parece indiscutible como interior diestro, el ratio del bosnio se reduce por tanto a ocupar cualquiera de las otras dos vacantes. Una, la del regista, solo dependerá de cómo evolucione Claudio Marchisio en su recuperación; la otra, del futuro a corto plazo de Paul Pogba. Cabe la posibilidad, también, de que reformando el sistema al 4-3-1-2, el nuevo fichaje de la Juventus pudiera desempeñar el rol de mediapunta, en el caso de que finalmente el francés no terminase este verano haciendo las maletas, una opción para nada descartable sabiendo la buena capacidad de llegada que atesora el futbolista. 

Cumplió 26 años en el pasado mes de abril, y la evolución de Miralem Pjanic ha sido la de hacer de su juego una herramienta más posicional y no tan llegadora como sí tuvo en tiempo anteriores, ya fuese en el Olympique de Lyon o en sus primeros periplos en la capital italiana. Dicho cambio también se ha visto influido por la irremediable necesidad de reemplazar a futbolistas como Kevin Strootman o el propio Daniele De Rossi, privados de su regularidad competitiva a causa de las lesiones; y desde donde el bosnio ha conseguido explotar así su destreza como lanzador de transiciones. Sin la necesidad de ser él quien arranque la conducción por velocidad, a lo largo de los últimos meses, la Roma ha emergido como uno de los mejores equipos contragolpeadores del fútbol italiano. Gracias en parte a la velocidad de sus extremos, Stephan El Shaarawy y Mohamed Salah, como del futbolista encargado de servir el golpeo al espacio, como bien demuestra Miralem Pjanic, mediante una facilidad que resulta pasmosa. Un faceta que, sin embargo, no terminó de explotar en su última eliminatoria deChampions League frente al Real Madrid, y que por tanto presenta ahí alguna que otra duda acerca de su posible rendimiento en escenarios de mayor altura (sin embargo, nadie podrá olvidar que fue el propio futbolista bosnio el encargado de eliminar al equipo blanco, en marzo de 2010, aún con Manuel Pellegrini en el banquillo). Una vez detallado su posible posicionamiento, cabe destacar que, hablar de Miralem Pjanic, es hacerlo sobre uno de los mejores golpeadores a balón parado en todo el mundo. Armado de un potente disparo en su pierna derecha, el lanzamiento a media-larga distancia es su especialidad. Desde distancias no aptas para todo tipo de lanzadores, el futbolista bosnio posee un certero disparo que no solo combina con fuerza sino también con una curva de arriba hacia abajo muy tediosa para cualquier portero. Una herramienta que seguro no dudará en emplear en la Juventus, y que bien llega para reforzar un aspecto algo desaprovechado (salvo por los disparos del propio Pogba, en una distancia, eso sí, algo más cercana), desde la marcha de Andrea Pirlo. 
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