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ANÁLISIS J1 EUROCOPA: GRUPOS C - D

La Eurocopa 2016 da por concluido el primero de sus 5 domingos que tendrá por delante. Fue una tarde muy marcada por los centrocampistas, puesto que de la brillante actuación de Luka Modric en la victoria de Croacia frente a Turquía, pasamos a la de Toni Kroos enfrentándose con victoria de Alemania sobre Ucrania, previo paso por el buen hacer del joven volante izquierdo polaco Bartosz Kapustka en el duelo con Irlanda del Norte.

Luka Modric, Arkadiusz Milik y Toni Kroos, protagonistas en la tarde del domingo. Fuente: Elaboración propia

TURQUÍA 0-1 CROACIA: Luka Modric golpea primero

Ha llegado su momento. Tras atravesar una fase de clasificación algo compleja, donde incluso el proyecto cambió de patrón, Croacia accedió a la Eurocopa en segunda posición, distanciada de Italia (4 puntos) y no tanto de Noruega (solo 1) que, como tercera, recaló en la repesca. Tesorera de una brillante generación que aterriza en el torneo con gran parte de sus futbolistas inmersos en su madurez profesional, Croacia abrió boca en el grupo D, el mismo que España y la República Checa, para hacer sonar así su propuesta más convincente de las hasta ahora vistas. Arrigo Sacchi, que de fútbol sabe un rato, reconocía hace tiempo que ningún gran equipo podía basar su proyecto en el hacer de once arquitectos, y que toda plantilla, por pudiente que sea, necesita también de albañiles y topógrafos. Y en esas, se puso a trabajar Ante Cacic. En los últimos años, llámese Bilic o Kovac el seleccionador que ocupara el puesto, Croacia ha buscado sin fortuna la forma más equilibrada de compaginar en el mismo once a dos de los mejores centrocampistas del continente: Luka Modric e Ivan Rakitic. Y la fórmula del éxito parece tener nombre y apellido, sin embargo, no tan reconocidos: Milan Badelj. Bajo las órdenes de Paulo Sousa en Florencia, la 2015/2016 ha sido, con total rotundidad, la temporada de mayor crecimiento para el centrocampista croata de 27 años. 

Ahora escudero de Luka Modric sobre el campo, y hasta hace pocos meses de los Valero, Ilicic y compañía, su rol más posicional supone toda una bendición para el ya extendido problema medular de Croacia. En un 4-2-3-1 donde, como decimos, Badelj acompañó (sin alejarse nunca de su rol) al centrocampista del Real Madrid en mediocampo, Rakitic formó en la mediapunta, con Perisic y Brozovic flanqueando desde ambos costados y con Mandzukic como hombre más adelantado. En todo momento, Croacia fue superior a Turquía. No solo en el resultado sino en el plano colectivo. Donde, sin embargo, una figura emergió a mucha distancia respecto del resto. Esa fue la de Luka Modric. El ‘10’ de Croacia brilló en absolutamente todas las facetas del juego: tanto en la recuperación (4 cortes y otros 3 tackles), como en los despejes (3), en la elaboración (88% de acierto en el pase) y, de cara a puerta, donde una complicadísima volea suya sirvió en bandeja los tres primeros puntos para Croacia. Pudieron ser muchos más, sobre todo en la segunda mitad, donde, con espacios, Ivan Perisic mantuvo la chispa que lo ha acompañado durante toda la segunda vuelta de la temporada en el Inter, para correr, driblar y centrar desde la banda izquierda. En la derecha, lo intentó Brozovic y el incombustible Srna. También Mandzukic (quizás la nota croata menos positiva), pero el marcador ya no se movió. De Turquía se esperaba mucho más, y no fue ni la mitad. Propuso intensidad desde el inicio, en cada acción, en cada balón dividido, pero le faltaron piernas para desplegar una transición que pudiese hacer tambalear el dominio croata. Debutó Emre Mor, la nueva perla del Borussia Dortmund, en la recta final, y no por casualidad, el combinado de Fatih Terim comenzó a llegar con más descaro. De momento, Croacia ya ha mandado el primer mensaje a España por el liderato del grupo D.

Ataque titular de Croacia vs Turquía. Fuente: ShareMyTactics

POLONIA 1-0 IRLANDA DEL NORTE: Arkadiusz Milik tenía la llave

Irlanda del Norte cosechó su primera clasificación para el gran torneo europeo sirviéndose como líder del grupo más asequible (Rumanía, Hungría, Finlandia, Islas Feroe y Grecia). Lo hizo fiel a su tradicional estilo, un sistema defensivo tan compacto como solidario y directo. Así, mediante tal estrategia, el combinado norirlandés tan solo cedió tres empates y una sola derrota, con un balance de 16 goles a favor y la mitad en su contra (8). Una vez anunciada la lista por Michael O’Neill, ésta no pretendía disimular que el plan apenas distaría en formar ese mismo fútbol ante las 23 mejores selecciones del continente. Dicho y hecho. El resultado, quizás, no será lo más recordado en los próximos años, cuando los aficionados norirlandeses hablen de su primera participación en una fase final de la Eurocopa. En su debut, frente a Polonia, O’Neill formó con dos largas hileras de futbolistas situadas apenas unos metros por delante de su propia portería. Nada extraño, de acuerdo al scouting que hayan podido realizar los polacos. Obligada a ello, Polonia tomó entonces el dominio del esférico. Hizo correr a sus laterales, buscó ensanchar el campo y facilitar de esta forma cualquier remate, mejor por bajo que por alto, de sus atacantes. El plan estaba hecho. Y la sensación al descanso era que, pese al empate a cero, solo parecía cuestión de tiempo que la propuesta obtuviera su premio.

A lo largo de los 90 minutos, tanto Piszczek como Blaszczykowski comandaron el peligro polaco desde el sector diestro. Mientras uno conducía, el otro doblaba por la espalda para buscar el centro al área. Y viceversa. Hasta que en una de esas, con velocidad y precisión, que es como se debe jugar ante este tipo de repliegues, el volante de la Fiorentina sirvió un balón dentro del área para que Arkadiusz Milik, uno de los que más lo intentó en el encuentro, chutase al fondo de la red. Delantero centro en el Ajax, con Polonia rinde en un papel más móvil a la espalda de Robert Lewandowski (quien casi pasó desapercibido). Con el paso de los minutos, antes y después del tanto conseguido, en un sector izquierdo muy debilitado por la incomparecencia de un lateral que pudiese jugar a su pie natural, comenzó a emerger la figura de un talentoso (y poco conocido) joven de 19 años. Escurridizo en cada acción, fino a la hora de contactar con el esférico y, en definitiva, pieza fundamental para hacer funcionar a Polonia en su sector más debilitado, Bartosz Kapustka figuró como una de las atracciones más gratificantes del encuentro. Actuó con descaro, moviéndose mucho y pidiéndola de manera constante. Algo llamativo, atendiendo no solo a su edad o al escenario, sino también de acuerdo al escaso impacto que tuvo durante la fase de clasificación; donde solo jugó la última media hora frente a Gibraltar (8-1), en septiembre de 2015. 

ALEMANIA 2-0 UCRANIA: Cuando, donde y como quiso Toni Kroos

El primer domingo de Eurocopa se guardó para la noche el mejor de los partidos hasta ahora visto. Al menos, en cuanto a sus primeros cuarenta y cinco minutos. Debutaba Alemania, la última Campeona del Mundo, y lo hacía enfrentándose a la siempre vertical selección de Ucrania. Apenas llevamos siete encuentros en el campeonato y, la primera media hora del combinado de Joachim Löw, ya merece ser guardada en el mismo espacio que el zurdado de Dimitri Payet o la exhibición de Luka Modric en el estreno de Croacia. Esta vez se lució otro centrocampista, y curiosamente también del Real Madrid. Dominó Alemania en los primeros compases del encuentro, imprimiendo un ritmo alto con el esférico, muy dinámico y, sobre todo, muy intencionado (que, a fin de cuentas, eso lo que da sentido real a los porcentajes). Y toda culpa, o gran parte de la misma, residió en Toni Kroos. Situado como centrocampista, que no como pivote ni interior como ha frecuentado en el conjunto blanco, compartió medular con Khedira. Mientras que el de la Juventus se encargaba de hacer su fútbol, el de correr una y otra vez hasta zona de tres cuartos, y que extremadamente bien despliega cuando es Löw el que lo alienta desde la banda; Kroos se adueñó de las manijas del conjunto germano que, salvo irrupción ucraniana al borde del descanso, ya no soltaría hasta finalizar el encuentro.

Toni Kroos, en UEFA.com: "Mi papel era el de hacer llegar a los futbolistas del ataque la pelota en las mejores condiciones, y eso ha funcionado bien esta noche. Estoy muy contento por haber ayudado al equipo en la victoria [elegido MVP del encuentro], pero ésto solo ha sido el primer partido. Ucrania se dio cuenta de que no éramos capaces de encontrar bien los pases, y comenzó a presionar más arriba obligándonos a un par de errores. Debemos trabajar mucho si queremos ganar este torneo, y yo estoy convencido de que podemos hacerlo". 

El empuje de los chicos de Fomenko emergió desde la zona zurda de su terreno, la derecha que defendía el cuadro alemán. A raíz de las combinaciones entre Shevchuk (lateral) y Yarmolenko (extremo), además de Konoplyanka en el carril opuesto, Ucrania consiguió hacer del lateral de Höwedes su principal vía de escape. Durante el dominio germano, gol de Mustafi incluido, los ucranianos se vieron obligados a retroceder un paso en el terreno que, en este tipo de escenarios, suele resultar letal en favor del equipo dominador. Sin embargo, fue por aquel sector, por donde el combinado de Fomenko consiguió mostrar en apenas quince minutos las carencias de Alemania cuando no posee el esférico. Fruto del abrumador dominio hasta entonces impuesto, futbolistas como Draxler, Özil -de nuevo algo intermitente- o Müller se situaban muy alejados de sus laterales (Höwedes y Hector), por lo que Ucrania se plantaba una y otra vez en situaciones de ventaja numérica. Faltó puntería, y quizás algo de fortuna, dos elementos esenciales que, teniendo a Alemania contra las cuerdas, no puedes dejar escapar (quizás, se echó en falta algo más de Kovalenko). Se reanudó el segundo tiempo, y ya nada volvió a ser igual. Ni en uno ni en otro equipo. Pues Alemania volvió a adueñarse de la posesión, del dominio estadístico y posicional del encuentro, pero sin alcanzar el ritmo de los primeros tres cuartos de hora. Ucrania volvió a retroceder otro paso, esta vez por más cansancio que acoso, y en un contraataque nacido de un córner en contra Bastian Schweinsteiger puso el dos a cero definitivo. 
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