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ANÁLISIS J1 EUROCOPA: GRUPOS A - B

Francia ya ha cerrado su primera gran tarde del torneo. La jornada, inaugurada el viernes con la victoria de Francia por la mínima ante Rumanía, siguió durante la tarde de ayer para poner el primer broche a los grupos A y B. De los seis rivales ayer enfrentados, tres lo hicieron para debutar por primera vez en la fase final de una Eurocopa. La tarde nos dejó las victorias de Suiza y Gales frente a Albania y Eslovaquia respectivamente, mientras que Inglaterra y Rusia se repartieron los puntos en el descuento.    

Embolo, Bale y Dier, protagonistas en la tarde de ayer. Fuente: Elaboración propia

ALBANIA 0-1 SUIZA: No fue la tarde de los hermanos Xhaka

No marcó el gol de la victoria, no fue quien más pases completó del encuentro, no sirvió ninguna asistencia, ni siquiera llegó a comprometer una sola vez a Etrit Berisha y, sin embargo, poco más de media hora necesitó Breel Embolo para coronarse como uno de los futbolistas más destacados del encuentro. Tras su merecida gesta durante la fase de clasificación, debutaba Albania en el torneo y el hype de todas las previas se centró en el duelo entre Taulant (Albania) y Granit (Suiza), por ser los primeros hermanos que se enfrentan de manera directa en la competición europea de selecciones. Suiza se marchó ganando al descanso, tras un gol muy tempranero del central Fabian Shar a la salida de un córner, a por el que Berisha saltó y jamás llegó a despejar. Durante los 30 minutos siguientes, hasta que tanto Shaqiri como Dzemaili protagonizasen los tres cuartos de campo desde la banda y la mediapunta, Albania rozó sin premio el empate. Después, Lorik Cana pondría fin a su participación en el encuentro tras tocar un esférico con el brazo, siendo el último defensor y ante la presencia de Haris Seferovic. Expulsión que quizás, tras ver desde el vestuario la desacertada tarde del suizo, podría haberse ahorrado.

Significativo, cuanto menos, fue el rol que protagonizó cada hermano sobre el campo: si bien el albano, más posicional en su parcela del terreno, se encargó de obstaculizar desde el repliegue los invites suizos, para después dar rienda suelta a los suyos con hasta un 100% de acierto en el pase; el suizo se escalonó unos metros por delante de la salida de balón, la misma que se encargó de ocupar Behrami y, pese a disputar más minutos sobre el césped, el resultado no terminó siendo el esperado. Un experto de la recuperación como es el futbolista del Watford, comandó entre los centrales y, muchas veces, desde su propio campo, los primeros pases del combinado helvético, desplazando al nuevo fichaje del Arsenal unos metros por delante (pese a que, por características, cualquiera podría haberlo así presupuesto). Ya en la segunda parte, y jugando con uno menos, Albania lo siguió buscando y, pudieron ser los nervios del debut, el acierto de Sommer, o todo un poco, pero el balón nunca terminó colándose en la portería suiza. Tampoco, salvo en el córner de la primera parte, entraron más en la de Berisha, gracias en parte al desacierto rematador de Seferovic; la otra gran pega, junto a la salida de pelota, del combinado de Petkovic. No será de extrañar si, en próximos encuentros, Embolo y Xhaka obtienen un mayor protagonismo en ataque y mediocampo. 

GALES 2-1 ESLOVAQUIA: La solución residía en el banquillo

A los puntos, es muy probable que si el Gales-Eslovaquia hubiese sido un combate de boxeo y no un encuentro de fútbol (pese al empeño de Martin Skrtel), el resultado de la contienda habría terminado en un empate técnico. Formó Gales en su ya habitual 3-5-2, o 5-3-2 depende de quién y en qué momento haga el recuento sobre el césped, que lo ha acompañado durante algo más de año para llegar a este momento. Una vez salvado el primer escollo del encuentro, donde por velocidad y espacios Marek Hamsik recordó al capitán eslovaco del Nápoles de antaño (el que era mediapunta y no interior como ahora), el combinado galés comenzó a mandar en el encuentro. Apenas unos metros por delante de la defensa, Joe Allen tomó las riendas y comenzó entonces a exhibir su amplio repertorio de envíos: a izquierda y derecha, por alto y por bajo, que, en numerosas ocasiones, terminaba repitiendo en Aarom Ramsey como receptor de los mismos. Así, y ante una Eslovaquia que pareció tardar lo mismo en asumir el tanto como su portero en reaccionar ante el golpeo de Gareth Bale (1-0), Gales fue ganando metros y dominio según iban pasando los minutos del primer tiempo. Incapaz de activar el frente de ataque, debido al habitual ‘juego’ defensivo impuesto por Chris Coleman de acumular hombres y coberturas (en ocasiones, incluso más atrás de lo debido), Eslovaquia se marchó al descanso sin producir un solo remate entre los tres palos de Danny Ward.

Mapa de pases de Joe Allen en el partido: 88% de acierto. Fuente: Squawka

El bajón físico pasó factura a los galeses en el segundo tiempo, y Elovaquia no solo empezó a llegar más sino también mejor. Sabedor de la importancia de los puntos, Kozak decidió quitar a su hombre ancla del mediocampo, Patrik Hrosovsky para dar entrada al joven mediapunta Ondrej Duda. El movimiento, no tardó en producir efecto. De una combinación que inició desde muy abajo, en una medular que pasó a ser controlada por Hamsik y Kucka, la maniobra en banda derecha de Robert Mak (quien pide a gritos una oportunidad en gran liga europea), sirvió en bandeja el tanto del empate (1-1). Duda, que hasta entonces no había hecho otra cosa que saltar al césped y correr hacia el área, aprovechó de su primer contacto con el esférico -puesto que el amago, lo hizo con el cuerpo- para poner las tablas en el encuentro. Aunque el fútbol, a fin de cuentas, entiende más de ajedrez que de refriegas, la lectura ejercida por Coleman desde la banda terminó desequilibrando la balanza: sin Edwards, muy mermado en lo físico tras perseguir a Hamsik en todo momento, dio entrada a Leedley y, posteriormente, a Robson-Kanu, en detrimento de un Williams que figuró como el elemento galés más profundo. El delantero del Reading recogió una asistencia de Ramsey dentro del área para firmar, a escasos 9 minutos del final, el 2-1 para los suyos. Dos goles históricos; el de Bale por ser el primero como el de Robson-Kanu por otorgar la primera victoria de Gales en una Eurocopa de fútbol. 

INGLATERRA 1-1 RUSIA: Demasiado premio para los rusos

Inglaterra lo había bordado en el arranque del primer tiempo. Con los laterales muy alzados, con una veloz circulación del esférico, generando mucho peligro y con un stopper en mediocampo encargado de desbaratar cualquier intento de despliegue ruso. Inglaterra, al fin, parecía haber llegado. Formó Roy Hodgson con un 4-3-3 que, hasta el último momento, no resolvió la triple incógnita ofensiva; donde Dele Alli y Wayne Rooney coparon los interiores, Eric Dier ejerció como pivote, mientras que Raheem Sterling y Adam Lallana partían desde los costados de un Harry Kane que hizo gala sobre el césped de su dorsal número ‘9’ (aunque, como ya hemos visto a lo largo de estas dos últimas temporadas en la Premier, el delantero es mucho más que su notable capacidad en el remate). Hasta cinco futbolistas del Tottenham entraron en el primer once inglés: Walker, Rose, Dier, Alli y Kane. Un hecho que no solo alaba el buen hacer del conjunto londinense, segundo, esta temporada en la Premier; sino que también algunas de esas brillantes consignas que, por momentos, hicieron del Tottenham el equipo más vistoso de la liga inglesa, fueron aplicadas durante el primer tiempo de ayer en Marsella. Los laterales (Rose y Walker, precisamente) llegaban muy arriba, la velocidad en tres cuartos era cuanto menos parecida y, salvando las distancias, que obviamente seguían siendo muchas, el combinado difería en una única cosa completamente distinta: la forma defensiva. Si bien con Mauricio Pochettino en el banquillo la consigna tras pérdida había sido la de presionar, siempre muy arriba, hasta recuperar la posesión; ayer, Inglaterra, corría hacia su propia portería en un intento de repliegue. Aunque en esas, como en casi todas, aparecía Eric Dier para solucionar cualquier desajuste.

Tanto en la primera, pero sobre todo en la segunda mitad, Rusia encontró una fuga de escape a la espalda de Dele Alli en el interior del mediocampo. Gracias a eso, en parte, el antes central y ahora centrocampista del Tottenham cosechó, a sus 22 años de edad, una de las mejores exhibiciones que se le recuerdan. Estuvo en todo. Tanto en el corte, como también en una faceta hasta ahora no tan conocida en su fútbol: el golpeo a balón parado. Suyo fue el tanto que abrió el marcador. El mismo que devolvió las sensaciones a Inglaterra tras una segunda mitad algo confusa. Aunque estas buenas noticias, no regresaban para quedarse por mucho tiempo. Aún con el marcador a favor, la gestión del banquillo inglés no pareció ser la más acertada: Vardy, el activo ofensivo con más piernas y experiencia en este tipo de soluciones, no contó con un solo minuto. Y cuando corría el tiempo de descuento, un balón dividido dentro del área, un salto del veteranísimo Vasili Berezutski (33 años) y un movimiento a la nada de Joe Hart, entre el larguero y la salida, terminó desechando cualquier tipo de favoritismo otorgado a los leones apenas 45 minutos antes. El jueves, ante una Gales con sensaciones completamente opuestas (por ahora, líder en solitario del grupo B), los de Roy Hodgson contarán con una nueva oportunidad para presentar una candidatura que, cada vez, cuenta con menos margen de maniobra.
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