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5 CLAVES DE LA NUEVA LAZIO DE INZAGHI

Apenas han servido 180 minutos de Simone Inzaghi en el banquillo para que la Lazio parezca un equipo muy distinto. Si hace solo un par de semanas en este mismo blog analizábamos la situación de un conjunto roto en lo colectivo, apático en lo futbolístico, nefasto en lo numérico y que iniciaba el mes de abril con la salida de Stefano Pioli y sin mayor objetivo que el de permanecer entre los 8 primeros equipos de la clasificación para no verse obligado a disputar la próxima campaña las rondas previas de la Coppa Italia, ahora, pese a estar sin prácticamente opciones de clasificar a Europa (está a 11 puntos de 15 por disputar) son muchas las notas positivas que han esclarecido en este corto periodo de tiempo y que, con un final cómodo y de buenos resultados, podrían avalar la continuidad del propio Inzaghi la siguiente temporada.

Miroslav Klose celebra junto al resto de compañeros uno de sus goles frente al Palermo. Foto: www.sslazio.it

-El golpe anímico del cambio: Sin ni mucho menos querer ser partícipe de cualquier teoría que suscite a la conspiración, lo cierto es que el cambio de entrenador ha supuesto aire fresco a la forma de jugar el equipo. Si bien es cierto que, poniendo bajo contexto, las dos primeras victorias de Simone Inzaghi al mando del equipo laziale se han producido ante un Palermo que, tanto dentro como fuera del terreno de juego, está haciendo méritos para acabar descendiendo y, en la última jornada, el Empoli desembarcó en Olímpico sin cuatro de sus piezas más importantes sobre el césped: Skorupski (baja hasta el final de la temporada), Tonelli, Zielinski y Maccarone. Distanciado en once puntos, a solo cinco jornadas para el final, sería utópico pensar en cualquier opción de clasificación europea para una Lazio que, eso sí, empezará su particular tourmalet de sensaciones que le hará visitar los tremendamente complicados ruedos del Juventus Stadium, el Luigi Ferraris (Sampdoria) y un Alberto Braglia donde el Carpi intentará arañar sus últimas aspiraciones para salvarse, mientras que de forma intercalada recibirá en casa al Inter y a la Fiorentina con sus participaciones europeas aún por decidir. 15 últimos puntos que no solo servirán para terminar de maquillar una temporada que ni mucho menos pasará a los anales del conjunto romano, sino también para confirmar si el cambio -en buena parte necesario- fue o no el acertado.

-Consolidación defensiva, y también colectiva: Entrando en lo táctico, y partiendo de que tanto ni Palermo como Empoli exigieron demasiado peligro sobre la portería de Marchetti, es la parcela defensiva una de las más reforzadas tras la llegada de Inzaghi. Sin mayor noticia por parte de Mauricio que la de su suplencia, el regreso de Santiago Gentiletti como central izquierdo por el momento parece una solución inamovible, por lo que Bisevac (quien jugó frente al Palermo) y Hoedt (que lo hizo con el Empoli tras volver de sanción) parece que se repartirán el puesto diestro del centro de la zaga. A sus lados, la vuelta de Dusan Basta tras superar una lesión que lo ha tenido fuera durante las últimas semanas, y que ya jugó unos minutos del pasado domingo, la presencia de Patric (canterano del Barça) que, tras la baja del serbio y posteriormente de Konko, ha encadenado cinco partidos consecutivos como titular; mientras que Senad Lulic por completar el lateral izquierdo se ha visto en la obligación de prescindir de su posición natural como interior. En definitiva, el regreso de los lesionados y su correcta colocación sobre el césped, apunta a ser, por el momento, la diferencia principal entre el descalabro de Pioli y el equilibrio mostrado con Inzaghi.

-Onazi, el tercer centrocampista: La opción de desplazar a Senad Lulic hasta el lateral, libera la tercera y última vacante del círculo central. Partiendo de que, por el momento, con Simone Inzaghi el 4-3-3 con Lucas Biglia como regista y Marco Parolo como interior izquierdo parece una opción inamovible, la marcha del bosnio a la defensa y la ocupación por parte del italiano de la zona zurda en la parte más ancha del campo, reabre la opción del interior derecho. Por el momento, dicha posición ha pasado a ser propiedad de Ogenyi Onazi. Con la entrada del nigeriano al plantel titular del equipo, la Lazio no solo ha recuperado un sistema que, durante las últimas semanas de Pioli, se había visto revocado al 4-3-1-2 o incluso 4-2-3-1 en busca de soluciones, sino que el equipo también ha modificado su forma de atacar al contrario. Durante los últimos meses, ese vacío medular fue completado con futbolistas de un corte más tocador como Danilo Cataldi o, más versátil, como es el caso de Sergej Milinkovic-Savic, pero con un 'box-to-box' como Onazi la Lazio ha recuperado un estilo más concreto. El equipo romano ha pasado a presionar y recuperar a una mayor altura, lo que supone reducir la distancia con respecto al área contraria a la hora de formar el ataque; un escenario en el cual un ‘todocampista’ como Onazi, caracterizado por la misma facilidad para recuperar que para incorporarse desde segunda línea al balcón rival, rinde como pez en el agua.

Mapa de calor de Ogenyi Onazi en sus dos últimos partidos: Palermo y Empoli. Fuente: Squawka

-Una Lazio más rematadora: Si hasta hace dos semanas decíamos que la Lazio, tanto en ataque pero sobre todo en defensa, representaba la nulidad más absoluta, una vez definido su entramado defensivo, su trío medular y con la recuperación de Miroslav Klose y Filip Djordjevic en el frente de un ataque escoltado por dos extremos con capacidad de regate para salir tanto por dentro como para hacerlo hasta línea de fondo, a lo que hay que sumar la profundidad de ambos laterales y la incorporación al ataque de nombres procedentes de la línea intermedia del sistema, han concluido en que el equipo haya aumentado su ratio de envíos centrados y, sobre todo, de remates para dar por finalizadas las ocasiones. Durante la última etapa de Stefano Pioli, es decir, desde el inicio de la temporada hasta la 31º jornada de la misma, la Lazio protagonizaba una media que no llegaba a los 10 remates por encuentro. Ahora, tras estos dos primeras semanas con Inzaghi, la media ha ascendido hasta las 19 ocasiones.

-Keita Baldé, titular en el extremo izquierdo: Antes de que soplasen estos nuevos vientos en el Olímpico, las participaciones de Keita Baldé cada vez que saltaba desde el banquillo para reemplazar a cual fuese la pieza malsonante del ataque, le han terminado por otorgar con todo merecimiento un puesto en el once titular. El de Arbucias es un futbolista caracterizado por una electricidad constante en su juego; recibe siempre bien abierto con la única intención de que, ya sea encarando o corriendo, tanto en movimientos verticales como diagonales, debilite la defensa del contrario. En estos dos primeros encuentros bajo el mando de Inzaghi, Keita se ha adueñado de esa zona izquierda del ataque, en detrimento de un Felipe Anderson que, en comparación a hace solo unos meses, continua sin ser ni la sombra de lo que fue. Cuando el brasileño salta al campo lo hace para ocupar el perfil diestro, mientras que Candreva pasa al izquierdo en el caso de que no continuase siendo Keita el encargado de ocuparlo. Si bien es cierto que de cara a mantener esta buena tendencia, que una vez finalizada la temporada pudiese hacer a la directiva replantearse la ampliación en el contrato de Simone Inzaghi, muchas de sus opciones pasarán por recuperar el mejor nivel de algunas de sus piezas, y Felipe Anderson debería ser una de ellas.
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