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UN QUEBRADERO SIN NIANG

Finalizaba el mes de febrero, y no había hecho otra cosa que asentar al equipo en una regularidad desconocida en los últimos años, cuando Sinisa Mihajlovic recibió, cual terremoto, la noticia de que M’Baye Niang, víctima de un accidente de tráfico, había sufrido una lesión en el tobillo que lo mantendría apartado de los terrenos de juego hasta, como mínimo, la conclusión de la presente campaña. En plena recuperación de un Milan al que le faltaban extremidades con las que contabilizar los encuentros sin conocer la derrota, y cuando más cerca parecía encontrarse de obtener la suficiente estabilidad con la que batallar su regreso a Europa, el serbio, presa de un infortunio ajeno a cualquier lance del juego, vio como perdía a su mejor complemento ofensivo. Casi un mes después, y lejos de cualquier eventualidad capaz de resolver el infortunio del francés, el conjunto rossonero no ha vuelto a conocer mayor victoria que la cosechada frente a la Alessandria, equipo de Lega Pro, en Coppa Italia. Desde entonces, acumula una derrota, dos empates y solo un gol en su casillero.

Sinisa Mihajlovic durante un partido de esta temporada. Foto: Gazzetta.it

Quién habría podido pensar que aquel joven larguirucho que, a sus 18 años, tuvo en sus botas el haber podido cambiar la historia más reciente del fútbol con un disparo que terminó estrellándose en el poste del Camp Nou, sería hasta este momento una de las piedras angulares del proceso de recuperación por el que transita el equipo rossonero a lo largo de sus últimos mesesPorque hasta su lesión, y aunque muchos de los flashes terminasen apuntado a Bacca en el momento de las celebraciones, el francés se convirtió en una de las piezas más importantes del engranaje que consiguió edificar Mihajlovic a partir del 4-4-2. Si en textos anteriores reconocíamos el sacrificio de Bonaventura y Honda partiendo desde los costados y efectuando movimientos tanto hacia detrás como hacia adelante, sobre Niang recaía una de las tareas más importantes del sistema: la de evitar la desconexión ofensiva con el resto de las líneas, mal endémico del Milan durante sus tiempos más recientes. Ayudado por su envergadura, ya fuese para recibir de espaldas como para jugar por alto, el futbolista franco se convirtió en el mejor instrumento para que la profundidad de Bacca no terminase por desmembrar el sistema.

Instruido en el Genoa de Giampiero Gasperini a partir de la zona más cercana a la línea de cal, durante los últimos meses de la anterior campaña, las primeras irrupciones del galo bajo las órdenes de Mihajlovic fueron sobre un 4-3-3 que pronto terminaría en mudar al actual 4-4-2. Dotado de una potente zancada, así como de una eficiente habilidad para encarar –y sortear– rivales, el Milan encontró de esta forma el compañero ideal de Carlos Bacca en el frente de ataque. Sin embargo, su lesión ha supuesto un vuelta a empezar en el trabajo de Mihajlovic. Porque el Milan no solo ha perdido un importante instrumento de cara a gol que, hasta el accidente, acumulaba 8 tantos y 4 asistencias en sus 20 encuentros disputados (entre Serie A y Coppa Italia), sino que, lo más importante, se ha visto desprovisto de su más eficiente caudal ofensivo. Sin Niang, el conjunto rossonero se ha vuelto mucho más previsible a la hora de atacar. Factor que, indudablemente, no ha tardado en hacerse de notar y que bien sirve para explicar no solo su bache de resultados sino también su tremenda dificultad para ver portería: el de Bacca, frente a la Lazio, en la última jornada, ha sido el único tanto conseguido por el Milan en sus últimos 180 minutos disputados.

Dejando a un lado el encuentro frente al Alessandria en Coppa Italia, el Milan acumula una derrota y dos empates en sus últimos tres compromisos ligueros. Mihajlovic ha probado con sus tres variantes ofensivas, y el Milan solo ha sido capaz de rascar dos de los nueve puntos en juego. En todos los encuentros, donde el serbio parece evidenciar que el cambio de sistema que tanto ansió en encontrar no será tan fácil de variar, el guión desarrollado fue siempre el mismo: una incapacidad para generar peligro. Tras la recuperación de Ménez, que se produjo casi a la par que la ausencia de su compatriota en el once, el ex futbolista del Paris Saint-Germain parecía el más indicado para asentarse. Si bien las cualidades del ‘7’ representan las más idóneas para no rebajar la calidad técnica del frente, su ausencia a lo largo de los seis primeros meses del campeonato parecen no estar siendo el mejor apoyo con el que consolidar su candidatura por el puesto. 

Sinisa Mihajlovic (tras el partido vs Lazio): "Ménez y Balotelli no son futbolistas caracterizados por su sacrificio defensivo, sin embargo sí son conocidos por su capacidad para desequilibrar en ataque. Desafortunadamente para nosotros, ninguno de los dos se encuentra en su mejor nivel, por lo que trabajaremos en este parón de selecciones para trabajar e intentar mejorar sus rendimientos. Luiz Adriano apenas ha jugado en los últimos meses, mientras que Bonaventura y Honda se ven obligados a hacerlo constantemente puesto que no tenemos más recambios. En comparación con los dos últimos encuentros, hoy hemos demostrado un mayor sacrificios aunque no fue suficiente. Seguiremos trabajando para buscar alternativas". 

Sin noticias de Kevin-Prince Boateng, casos parecidos, que no idénticos, suceden con los otros dos pretendientes al puesto. Las esperanzas puestas en Luiz Adriano no terminaron de ser compensadas con su arranque de temporada; lento en sus movimientos y, sobre todo, desafortunado de cara a puerta, solo a través del esfuerzo y de una implicación sostenida cada vez que pisa el césped, como ocurrió el domingo frente a la Lazio, parecen la mejor solución para reencontrase con una afición a la que ni mucho menos contentó con su frustrado episodio durante el anterior período invernal de fichajes. Por último, está la figura de Balotelli. Arrítmico en cada movimiento, casi perezoso, incluso algo más de lo que ya nos tenía acostumbrados, el propio Mihajlovic no termina de ver al italiano como referencia en ataque, ya no solo por actitud sino también por fútbol. Tres variantes para un solo puesto, al cual el serbio tendrá que encontrar una temprana solución, ya sea a partir de mejorar el físico de Ménez, una segunda oportunidad para Luiz Adriano o una resurrección que cada día parece más improbable en el nombre de Balotelli, con la que afianzarse por la sexta posición de la que el Sassuolo solo dista de cuatro puntos, y que en caso de terminar cayendo en la final de Coppa frente a la Juventus, clasificarían al cuadro rossonero a su objetivo más inmediato: disputar la próxima edición de la UEFA Europa League.
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