, , , , , , , , ,

ABUNDÓ INTENSIDAD, ESCASEÓ FORTUNA

Encontrar un solo adjetivo que se ajuste a calificar con exactitud lo vivido ayer en el Giuseppe Meazza, quizás, suponga una tarea de lo más complicada. Por no decir imposible. Con el 3-0 de la ida a su favor, y un calendario cada vez más exigente, Massimiliano Allegri planteó un sistema formado por hasta ocho futbolistas no tan habituales. No obstante, y aunque llegados a este punto cualquiera podría ya haber dilucido aquí la clave del (casi) fracaso que estuvo a punto de protagonizar la Juventus, este argumento no es ni mucho menos del todo cierto. Conocedor de la dificultad del escenario, no solo del resultado sino también en cuanto al nivel expuesto por su propia plantilla en las últimas semanas, Roberto Mancini realizó hasta siete variaciones con respecto al once que dispuso en Turín el pasado domingo. Deshecha por tanto la teoría de las pizarras, la (casi) proeza que estuvo a punto de conseguir el Inter de Milán residió en una cuestión mental más que táctica.

Simone Zaza pugna con un futbolista del Inter por el balón. Foto: Juventus.com

El Inter exhibió su versión más competitiva de los últimos tiempos:

Los de Roberto Mancini, decíamos, impusieron en el encuentro una solidez competitiva irreconocible en su historial más cercano. Obligado a remontar un resultado que, antes de empezar el encuentro, cualquiera se hubiese atrevido de calificar como utópico, Mancini se vio atrapado en la exigencia de perfilar un sistema de lo ofensivo. Y, desconocedores de si a partir de este momento tomará o no cartas en el asunto, lo cierto es que terminó funcionando. Dibujó un 4-3-3 donde las ausencias y las rotaciones terminaron por colocar a Carrizo debajo de los palos; a D’Ambrosio –lateral diestro por naturaleza– en la zaga junto al brasileño Juan Jesús; al siempre omnipresente Gary Medel ejerciendo como único pivote, y escoltado por Brozovic y Kondogbia; mientras que en el ataque, Perisic y Ljajic no cesaron en intercambiar los lados de un Éder que tomó las riendas del frente. Por primera vez en mucho tiempo, el Inter presionó de forma grupal, ahogó a su rival y, sobre todo, consiguió encontrar zonas de remate con suma facilidad. Con un solo central, tres laterales, un pivote, dos interiores de recorrido y tres atacantes en un mismo once, vimos al Inter más ofensivo (y efectivo) de la etapa Mancini.

En la hora y cuarto que dispuso Adem Ljajic sobre el césped, el serbio se encargó de bailar a toda la Juventus. Salidas por banda, diagonales por dentro, giros en tres cuartos de campo… El ‘22’ del Inter se convirtió en todo un diablo para una defensa bianconera muy distante de aquel bloque al que bien acostumbra el conjunto de Allegri. Tras el robo, siempre a gran altura, el Inter volcaba todas y cada una de sus acciones sobre la portería de Neto. Bien a través de chispazos del propio Ljajic, conducciones y envíos de Perisic, incorporaciones de Brozovic, carreras de Biabiany –que entró sustituyendo a Kondogbia en la segunda parte– o remates de Éder, el conjunto nerazzurro completó hasta 20 disparos en todo el encuentro. Pero no solo en referencia a los remates, pues que la posesión, los rechaces, los saques de esquina, los fueras de juego e incluso las faltas no son más que el indicativo del abrumador dominio al que, por primera vez en mucho tiempo, la Juventus fue sometida por un equipo italiano.


Massimiliano Allegri: “Durante cerca de 70 minutos nosotros no hemos jugado al fútbol. El Inter corrió mucho más que nosotros y terminó por ponernos contra las cuerdas, hasta el momento en el que conseguimos movernos mejor y crear algo de peligro. En este tipo de eliminatorias, y como ya avisé antes del encuentro, es preferible empezar 0-0 porque partir de un 3-0 siempre es peligroso en términos de concentración”.

Simone Zaza fue el único capaz de estirar a la Juventus:

Si bien Álvaro Morata y Simone Zaza son futbolistas con mejores argumentos para romper al espacio que para decidir en estático, a buen seguro ni mucho menos Allegri pensó que con ellos dos sobre el césped la Juventus sería incapaz de desplegar su ataque ni una sola vez durante un buen puñado de minutos. La improvisada pareja compuesta por D’Ambrosio y Juan Jesús no tuvo reparo alguno en actuar, durante todo el encuentro, como marcadores del ‘9’ y el ‘7’ de la Juventus. Hasta bien entrado el segundo tiempo, donde el Inter experimentó un pequeño bajón físico, ni Morata ni Zaza tuvieron opción alguna de girar como tampoco de correr. Sin embargo, y ya con el 0-3 en el marcador, fue Simone Zaza, quien haciendo cosas exclusivas de un delantero como Simone Zaza, consiguió alargar el ratio de los suyos. Encomendado a la mejor de sus virtudes, el italiano fue el único capaz de friccionar con los centrales del Inter y corresponder el aviso sobre el arco de Carrizo. Mermados durante la prórroga por el tremendo despliegue realizado, y pese a firmar uno de sus mejores encuentros de los últimos años, fue la tanda de penaltis quien terminó por decidir una eliminatoria donde el Inter acabó siendo lo más parecido al Inter (y su siempre analogía de aquél que desfallece en la orilla), y la Juventus fue de todo menos la Juventus. Fue la fortuna o un ritual competitivo que solo pareció emerger en la tanda, será el cuadro juventino quien buscará repetir laurel copero el próximo 21 de mayo. 
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario