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NO ESTABAN MUERTOS

La previa del encuentro, desde la boca de los propios entrenadores hasta los formatos periodísticos más analíticos, estuvo fuertemente marcada por la fragilidad defensiva con la que se citaban ambos conjuntos. Sobre todo, en el caso del Bayern. El conjunto alemán aterrizaba en Turín para enfrentarse a la Juventus, sin un solo central de corte natural en sus plenas facultades, para hacer frente a una eliminatoria de suma exigencia. Y aunque en un primer momento el descalabro pareciese menos de lo esperado, no nos engañaron. Ahí estuvo el partido, y quién sabe si una buena parte de la eliminatoria.

Robert Lewandowski y Mario Mandzukic se encaran durante el partido. Foto: www.record.com.mx

El primer tiempo del Bayern fue arrollador. De dominador absoluto

Viniendo de Guardiola, y de su propio Bayern Múnich, nadie pudo salir extrañado de los primeros cuarenta y cinco minutos que desarrolló el conjunto bávaro en el Juventus Stadium. Todo lo contrario podría suceder con el plan táctico de Massimiliano Allegri. Pero, vayamos por partes. Mermado físicamente en el aspecto puramente defensivo, el de Sampedor volvió a demostrar que, en esto del fútbol, no hay mejor defensa que la realizada a través del dominio de la posesión. Como en sus últimas semanas, formó con Joshua Kimmich y David Alaba como (teóricos) centrales del equipo. Siempre muy abiertos, de esta forma Arturo Vidal podría partir de entre ellos en los primeros pases de elaboración. Quizás por temas físicos, pero también por razones puramente tácticas, el chileno ocupó el sitio de Xabi Alonso sobre el césped. Si bien es cierto que el centrocampista español continúa siendo uno de los mejores pasadores del planeta, pero el escenario previsto (y posteriormente desarrollado) invitaba a otra cosa. Y su explicación no llegaría hasta la segunda mitad.

Una vez instalado en campo contrario, el Bayern consiguió completar hasta un 69% de la posesión del esférico. El ya autómata movimiento de Philipp Lahm por dentro y la presencia de Thiago Alcántara en la zona más ancha del campo, hacía que la primera línea de pase del equipo sobre el terreno de la Juventus fuese pan comido. A partir de ahí, Guardiola clavó las posiciones de Arjen Robben (derecha) y Douglas Costa (izquierda) en los extremos y, desde ese movimiento, se encargó de que Müller y Lewandowski cargasen el área llegando por dentro. Como si de once espectadores de lujo se tratasen, la Juventus se limitó a recular sus dos líneas de cuatro (y la doble punta) por detrás de la línea de balón; apenas tuvo control y, sobre todo, recursos con los que lanzar la transición. Cuadrado se encontraba ataviado en banda, más pendiente de ayudar a Lichtsteiner –esta vez, como lateral– en frenar las diabólicas arrancadas de Costa que de poder correr hacia adelante, y la figura de Mario Mandzukic en la línea más adelantada de la Juventus, con casi 60-70 metros de distancia con respecto al área de Neuer, imposibilitaron cualquier opción de despliegue. El dominio del Bayern fue total, y un envío de derecha a izquierda, es decir, de Robben a Douglas Costa, al primer toque, fue suficiente para descolocar el miembro más activo de la Juventus (Buffon), y que así irrumpiese el siempre oportunista Thomas Müller. Era el 0-1 al borde del descanso, y la sensación de que si algo no cambiaba en la Juventus, la eliminatoria bien podría quedar resuelta en los segundos cuarenta y cinco minutos.

La Juventus dio un paso adelante. Sobre el césped, la eliminatoria y el torneo

La presencia de Arturo Vidal y Mario Mandzukic, en los respectivos onces de cada equipo, pronto encontraría su explicación en el segundo tiempo. Consciente de que la eliminatoria podría quedar resuelta en un idéntico planteamiento al de la primera mitad, Massimiliano Allegri decidió introducir a Hernanes en detrimento de Marchisio. El brasileño, que apenas está contando con oportunidades de relevancia en lo que llevamos de temporada, volvió a dejar, como en el Etihad, una actuación de lo más serena. Posicionado en el ecuador de la línea medular, Hernanes no solo presionó sobre la salida del Bayern sino que sus recuperaciones fueron todo un arma arrojadiza contra la mayor debilidad del cuadro alemán. La Juventus dio un paso al frente, el Bayern no consiguió dominar desde la posesión y en Turín reinó el descontrol. En cambio, de una vertiginosa recuperación a media altura, una buena conducción de Thiago y el archiconocido regate de Robben hacia dentro, el equipo bávaro estableció el 0-2 en el marcador.

Sabedora de su casi total eliminación, la Vecchia Signora se volcó con todo sobre el terreno alemán y, es aquí, donde más relevancia cogió la figura de Mario Mandzukic. Acostumbrado a lidiar batallas allá por donde pasa, el espíritu del croata pronto caló sobre sus compañeros. La Juventus cada vez que robaba, empujaba. Siempre con más fuerza. Cuadrado se desató en banda. Y el equipo fue ganando metros. Vidal, y su inexorable hiperactividad, motivo por el cual fue incluido sobre el césped (para combatir al todopoderoso trío turinés: Pogba-Marchisio-Khedira), fue incapaz de controlar la transición bianconera. Y en esas, quien apenas había sido nombrado durante el encuentro, apareció para demostrar que la nube de halagos recibida durante los últimos meses bien seguía siendo merecida: de un pase filtrado de Mandzukic, Paulo Dybala fue capaz de desquebrajar a través de un desmarque de ruptura la defensa alemana, y evidenciar así el primero gran fallo de Kimmich durante la noche. Con Sturaro ya sobre el césped, Allegri no se contentó con el resultado aún por debajo y, otra vez, volvió a sorprender desde la banda: introdujo a Morata, pero en el sitio del argentino. Lo cierto, y sin desmerecer a ninguno de los 27 futbolistas que ayer saltaron al césped, es que la Juventus se desabocó, y en esas, y ante una defensa para nada especialista, los transalpinos se volvieron irrefrenables. En su segundo contacto con el balón, Morata asistió de cabeza y ni el propio Kimmich -que volvió a estar lento e impreciso en la marca- ni la entrada de Mehdi Benatia éste sí, central por naturaleza)- fueron capaces de evitar la irrupción de Sturaro y un empate que, más allá de las opciones que pueda alimentar de cara al choque de vuelta, quedará para los anales de la competición europea como aquella noche en la que se quiso enterrar a la Vecchia Signora antes de tiempo.

Alineaciones iniciales. Elaboración propia. Sharemytactics

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