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UN MAL DE ALTURA PARA EL NAPOLI

Declarado el estado de optimismo tras su brillante arranque de temporada y, sobre todo, tras imponerse en el debate del pasado lunes a otro candidato como es el Inter de Roberto Mancini (2-1), el Napoli realizaba su primer viaje fuera de San Paolo portando el liderato de la Serie A como equipaje de mano. Veinticinco años después, el Renato Dall'Ara, escenario donde El Diego y compañía se alzaron con el segundo -y último- Scudetto napolitano, volvió a recibir al equipo sureño. Aunque esta vez, el escenario ha sido muy distinto al de aquella tarde de abril de 1990.

Mattia Destro celebra uno de los tantos del partido. Foto: www.terninrete.it

Se desplazó hasta Bologna en un recorrido de casi 600 kilómetros, en el que diez mil aficionados napolitanos acompañaron al equipo a cruzar el país italiano, y portar de sur a norte el azul celeste como color del cambio ante un futurible asalto al Scudetto. Pero en éstas, Donadoni, que de esto sabe mucho, no solo refrenó las encuestas que teorizaban con un sencillo paseo partenopeo, sino que reafirmó la buena tendencia de un equipo rossoblù que alcanza las 3 victorias en sus últimos 5 partidos. El mismo número de triunfos que en los anteriores 15 encuentros del conjunto boloñés.

Roberto Donadoni, entrenador del Bologna: “No sé si otros equipos han atacado poco al Nápoles, pero si nos parábamos a pensar demasiado en ellos, y en su calidad, no hubiésemos tenido ninguna posibilidad. Los chicos [el Bologna] han interpretado el partido de la mejor manera, han estado extraordinarios y han hecho todo lo que se les había pedido, aunque al final se haya sufrido algo más de lo necesario.”  

Y en medio de todo esto, Mattia Destro firmó una actuación para el recuerdo. Rozó la perfección en una puesta de escena con la que destacó en Siena, y por la cual tanto en Roma como Milán pujaron sin obtener el premio final. En uno de los últimos intentos de explosividad, puesto que pocos creían en una positiva canalización de su temperamento, el aún joven delantero italiano recaló el pasado verano en las filas del Bologna. Y la llegada del nuevo entrenador no solo ha servido para mejorar de forma grupal, puesto que al equipo ahora se lo reconoce por una identidad no recordada ni en tiempos anteriores a los del ascenso, sino también la idea de juego ha beneficiado individualmente a ciertos protagonistas; y Destro representa el mejor ejemplo.

Sabedor de la victoria del Inter sobre el Genoa (1-0), Maurizio Sarri percató la importancia de los tres puntos con los que mantener el liderato, y alineó el 4-3-3 de las grandes ocasiones. Sobre el papel, la disposición de los de Donadoni fue similar. Pero en sus intenciones, residió el desequilibrio. Una técnica no demasiado compleja, pero que sí necesita de una precisión máxima para su correcta ejecución: el Bologna supo discutir el dominio cediendo la iniciativa, regalando la posesión e incluso permitiendo al Napoli posarse sobre sus propias dimensiones de césped. En definitiva, el conjunto boloñés supo reunir en la sincronización de un mismo bloque a diez hombres perfectamente ordenados por detrás del esférico, predispuestos a la recuperación, y lejos de cualquier intención de encerrarse sobre el balcón de su propia área. Diez hombres menos uno, y no es que se produjera alguna expulsión. Ese restante era Destro. La consigna fue clara: llevar al Napoli al error y hacerle correr tras sus espaldas, puesto que ahí siempre aparecería el ‘10’. Y así fue. De un balón largo y una carrera entre los centrales, el delantero hizo el 1-0. El segundo llegaría desde la cabeza de Rossettini, a balón parado. Mientras que de una forma bastante similar con la que consiguió abrir el marcador, el propio Destro repetiría en el segundo tiempo para hacer el tercero del encuentro (y el segundo en su cuenta particular), en un disparo raso en el que Reina, quizá, pudo hacer algo más.

Mattia Destro con Donadoni: 4 goles en 4 partidos (360 minutos). 
Mattia Destro antes de Donadoni: 0 goles en 10 partidos (744 minutos).

Pese a que Diawará –uno de los mejores centrocampistas en lo que va de Serie A– no cesó de incordiar sobre Jorginho en el eje medular, los movimientos de Lorenzo Insigne y la obcecación de un Gonzalo Higuaín que, con un doblete al final del partido cerca estuvo de ser más rescatador que significativo, alargó una semana más su racha (ya son 16 goles en 18 partidos, entre Serie A y Europa League) y el debate acerca de su figura en el panorama mundial; fueron las mejores noticias para un Napoli que, pese a la pérdida de un efímero liderato de apenas seis días, se mantiene como claro candidato junto a Inter y Juventus por alzarse con el título al final de temporada. Sería el tercero en su historia, pero para entonces, ya deberá haber superado el vértigo que le permita mirar desde la cima sin ningún temor a la caída.
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