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A RITMO DE CHAMPIONS

Once guerreros, precisos en cada movimiento y ordenados a partir de un desempolvado 3-5-2, fueron los elementos de la ecuación con la que Massimiliano Allegri acabó derrotando al Manchester City. El tanto de Mario Mandzukic, que en tres partidos de Champions lleva los mismos goles (2) que en diez encuentros de Serie A, y la victoria del Borussia Mönchengladbach sobre el Sevilla, sirvieron para clasificar de forma matemática a la Juventus a los octavos de final. Contra todo pronóstico, en la última jornada, y ante un conjunto sin opción alguna de pase (el Sevilla en el Pizjuán), el conjunto bianconero dependerá de sí mismo para defender la primera plaza del temido grupo de la muerte. 

Mario Mandzukic celebra junto al resto de sus compañeros. Foto: Tuttosport.com

La espalda del mediocampo continúa siendo un quebradero para Manuel Pellegrini:

Desde un primer momento del encuentro, los de Manuel Pellegrini quisieron hacerse dueños del control del esférico. Cadenas de pases iniciadas por el brasileño Fernando, quien ejerció como pivote titular, bajo la atenta mirada del equipo turinés, fue la tónica de los compases iniciales. Un plan de dominio, al que la Juventus no tardó en desquebrajar su principal punto de fuga: la espalda del mediocampo. Cómoda en un repliegue que ni mucho menos pretendía encerrarse sobre su propia área, el constante juego de coberturas que experimentaron los turineses a lo largo del encuentro, resultó fundamental para disuadir cualquier combinación de peligro que se produjese sobre la zona de confort de Gianluigi Buffon. Por más demérito de los locales, que por acierto técnico del conjunto blue, las ocasiones llegaron, pero todas ellas fueron rápidamente resultas por la solidaridad defensiva de la Juventus, donde el Manchester City se acabó una y otra vez empotrando.

Massimiliano Allegri: “La elección de meter a Mandzukic fue decidida hace un par de días. He elegido la dupla con Dybala, porque Morata en este tipo de partidos puede echar una mano con el partido ya en juego. Dybala se está transformando en un segundo punta de apoyos, ayuda al equipo, se acerca a recibir la pelota… Y Morata se está convirtiendo en más delantero centro, todos sus movimientos que ha hecho durante esta noche son de '9' puro”.

Siempre bien ordenada y esperando su momento, de las conducciones de un Paul Pogba que empieza a recuperar el protagonismo, de cada toque de un inspiradísimo Paulo Dybala, de la profundidad de un Alex Sandro con cada vez mejores credenciales para adueñarse de la titularidad en el lateral izquierdo, y del avispado carácter de un correoso Mario Mandzukic tanto dentro como fuera del área, la Juventus consiguió el primer y único tanto del encuentro. Una completa secuencia ofensiva que, en la espalda de la medular citizen, encontró el mejor de sus destinos. A partir de este momento, y con la tarea más difícil resuelta antes de llegar al ecuador del primer tiempo, los bianconeri continuaron con su alto nivel competitivo hasta el último toque de silbato. Cosas de la Champions, y en un excepcional trabajo de posición, ni mucho menos cercano a la intensidad de otros partidos ya disputados esta temporada, la Juventus cerró su tercera victoria consecutiva. Unos resultados que, más allá de las cifras, amenazan en sensaciones con el preludio de un despertar cada vez más cercano.

Las mejores acciones del Manchester City llegaron gracias a la movilidad de Kevin De Bruyne:

Aunque sobre el papel, el belga figurase como teórico volante izquierdo del equipo –puesto que el costado izquierdo fue ocupado por Jesús Navas–, el temprano adelantamiento del equipo italiano, y la escasez técnica que respira el Manchester City en cada actuación en la que David Silva no pisa el césped, empujaron a De Bruyne a adueñarse de la mediapunta. El ex futbolista del Wolfsburgo lo intentó. Se movió, regateó y se asoció con un Kun Agüero que, recién salido de una larga lesión, se encuentra algo lejos de su mejor momento de forma. Pero siempre, como si de simples actos reflejos se tratara, alguna pierna con medias blancas aparecía para desbaratar la ocasión. La técnica resolutiva de la Juventus, sumado a la falta de acierto que además impuso el vértice ofensivo inglés, demostraron que al menos, la de ayer, no fue la noche del Manchester City. Y pese a que aún quede la última de las jornadas por disputarse, la derrota (y, sobre todo, la pérdida de la primera plaza, atendiendo a los cruces de las últimas temporadas) atormenta en forma de fantasmas sobre el Etihad. 
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