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LA LOCURA DE NÁPOLES

Hubo un tiempo, no muy lejano, donde el Napoli era el equipo más alocado de toda la Serie A. Con permiso del banquillo que en ese momento estuviese ocupando el checo Zdeněk Zeman; el conjunto partenopeo acostumbraba a atravesar diferentes brotes: podía golear, ser goleado o, incluso, lucir la insana capacidad de pasar de un elemento a otro durante un mismo encuentro.

Higuaín celebra junto al resto del equipo su tanto. Foto: SSC Napoli

Por aquel entonces, el Napoli contragolpeaba sin mayor obstáculo que el viento, y sin mayor recurso que sus hombres alineados a partir de mediocampo. Pero, ya no está Gökhan Inler. Tampoco Valon Behrami. Ni Blerim Dzemaili. Ya no hay doble pivote. La dureza ya no reside en la individualidad. Y el mayor elemento posicional que rige sobre el césped se encarga de partir entre centrales, libera de presiones y resulta fundamental a la hora de otorgar velocidad a la circulación del equipo. A su lado, ya no hay un solo centrocampista. Hay dos. Dos interiores largos, de mucho recorrido. El del lado derecho, ya se desfondaba en Udinese, y este mismo verano, De Laurentiis consideró que mejor lo hiciese vistiendo la camiseta azul celeste. El opuesto, porta cresta y brazalete, y en tiempos anteriores actuaba –a veces, de forma intermitente– como mediapunta del equipo. Sin riendas, ya no hay lugar para las irregularidades. Las coberturas constantes, las presiones escalonadas y las devastadoras transiciones, se han consolidado a partir de un mismo bloque. Un mismo equipo comprometido hacia detrás y hacia delante. La filosofía del nuevo Napoli de Maurizio Sarri es clara: nadie deja de correr un solo instante.

Porque es ahí, en el conjunto, y a diferencia de remotos episodios, donde los napolitanos desatan el mayor de sus delirios. Como regista, Jorginho recibe y, mientras lo hace, tanto Hamsik como Allan dibujan las líneas de pase. Hasta aquí, y en apenas tres toques, el Napoli no solo bate la primera línea de presión, sino que consigue instaurarse en campo rival. Y entonces, el 4-3-3 se extiende: los interiores flexionan el arco. A través de apoyos, conducciones, e incluso envíos verticales a la espalda de un contrario que Lorenzo Insigne, José Callejón y Dries Mertens, en teoría, los tres extremos de la plantilla, se encargan de avasallar. A los espacios, o ante cuadros estáticos. Los tres disimulan bien abiertos, para posteriormente desequilibrar en todos y cada uno de los carriles interiores. El dinamismo de Lorenzo, el futbolista más en forma de la plantilla, ha encontrado en Gonzalo Higuaín al mejor de sus socios. Y entre ambos, se reparten 13 de los 25 goles del equipo esta temporada (entre Serie A y Europa League). Mediante paredes y explosivos arranques, todos ellos sucedidos a partir de movimientos de arrastre, el Napoli consigue numerosas ventajas. Muchas de ellas, letales de acuerdo a sus intereses.


Maurizio Sarri: "La temporada es larga, no podemos estar pensando ya en el mes de mayo. Sería un error hablar de Scudetto faltando tanto tiempo. Si lo hiciésemos, no haríamos otra cosa que arruinar este buen momento."

Y al igual que todos atacan, todos defienden. Y, aunque tan solo hayan discurrido 10 partidos oficiales durante la temporada, en numerosas ocasiones se ha repetido la escena que sitúa a futbolistas como Insigne, Mertens o el propio Gabbiadini –que en ataque funciona como falso 9, cuando Higuaín no está sobre el césped–, muy cerca de su propio área. Como revestimiento en banda, la coral oscilación del equipo reorganiza las líneas en un 4-5-1. Una implicación, que también ha repercutido de manera positiva sobre una de las partes más señaladas por la crítica durante los últimos tiempos: la defensa. Albiol y Koulibaly, durante sus últimos años, han sido dos centrales con clara tendencia al error y, que por el momento, están haciendo olvidar al rumano Chiricheș, llegado este mismo verano procedente del Tottenham. Desde la banda y en un alarde de virtuosismo, Sarri grita sin dejar escapar el cigarro de la boca: “Siempre juntos; en ataque y en defensa”. Esa es la fórmula, cada vez mejor perfeccionada, de un Napoli que galopa y ya es cuarto, tras conseguir 13 de los últimos 15 puntos en enfrentamientos directos como el de la Lazio (5-0), la Juventus (2-1), el Milan (0-4) y la Fiorentina (2-1). Porque la plantilla es cauta y el margen de tiempo aún sea muy amplio, pero Nápoles respira con la ilusión de haber encontrado cierta estabilidad entre tanta enajenación. 


11 titular del Napoli durante la temporada 2015/2016. Fuente: sharemytactics

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