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MUCHA ILUSIÓN Y POCO NOMBRE

Tras navegar históricamente por las categorías inferiores, en el pasado mes de mayo, el Frosinone alcanzó su primer ascenso a la Serie A. En agosto, en su primer partido en la máxima competición, realizó su primer gol. El pasado miércoles rescató su primer empate, en nada más y nada menos que el feudo del campeón: el Juventus Stadium. Y ayer, el Comunale Matusa celebró su primer triunfo. Fue frente al Empoli, con un doblete de Federico Dionisi, el mismo futbolista que hace tan solo cuatro meses certificó, con otro par de tantos, el aterrizaje del Frosinone a la primera división del fútbol italiano.  

Dionisi celebra uno de los tantos en la victoria sobre el Empoli (2-0). Foto: Tuttosport

Y es que, pese a que en poco más de un mes de competición, el conjunto de Roberto Stellone cuente su número de derrotas con los dedos de toda una mano, el impacto del Frosinone en este arranque de temporada resulta plenamente asimétrico al que reflejan sus resultados. Una victoria, un empate, cuatro derrotas -cinco, si sumamos la eliminación en Coppa-, cuatro goles a favor y ocho en contra. O, pintado de otra forma, en solo seis jornadas, ha obligado al Torino -actualmente tercero de la clasificación- a remontar; intimidó a la Roma de Rudi García durante el derbi regional; y rascó un empate, en el último minuto del encuentro, frente a la Juventus en su visita a domicilio. Porque el conjunto de Stellone no ha venido a encerrarse. O al menos, eso es lo que pretende. Pocos nombres, pero mucha ilusión, es la receta de un combinado gialloazzurro que anoche, frente al Empoli, a priori rival directo en la lucha por la permanencia, volvió a demostrar que su estancia en la Serie A no es simple casualidad.

Ampliamente reforzados a través de diez incorporaciones, que apenas reportaron coste alguno para la administración durante el pasado mercado, los Canarini -debido al color amarillo de su indumentaria- en su aún corta travesía por la competición, ya han evidenciado ser uno de los bloques más compactos del actual panorama en el Calcio. Armados a partir del 4-4-2, su solidaridad en el repliegue, su verticalidad en transición y, sobre todo, su instruida capacidad de sacrificio; con la que primero defienden y después atacan, son a groso modo, las consignas de este recién ascendido que todavía no sabe lo que es repetir alineación. Pero… ¿cómo es realmente el conjunto de Roberto Stellone?

Una experimentada línea defensiva

Si se entiende la portería como parte del sistema defensivo, la zona resulta ser la más renovada durante el periodo de fichajes. Dos guardametas, dos laterales y un central, corresponden con la mitad de las incorporaciones del Frosinone. Una línea, en la que destaca el juego aéreo de Leonardo Blanchard –protagonista del reciente empate en Turín–, y la corpulencia de un Modibo Diakité, que aterriza en Frosinone, previo paso por Pescara, Lazio, Sunderland, Fiorentina, Deportivo de la Coruña y Cagliari. El ex canterano de la Roma, Aleandro Rossi –quien ya dejó muy buenas sensaciones precisamente en el choque frente a los de Rudi García–, Matteo Ciofani –hermano del delantero–, Daniel Pavlovic y Roberto Crivello, dotan de trabajo y profundidad a la zona lateral.

Seguramente, no se esté haciendo referencia a los futbolistas más técnicos, ni tampoco de los más especialistas con el balón cerca de los pies. Pero, en estático, la línea de cuatro sí resulta un duro escollo para todo frente rival. Y más concretamente en el caso de los centrales, donde ambos suponen una ventaja de choque y de dominio posicional. Todo ello, sin olvidar al joven Nicola Leali, quien todavía propiedad de la Juventus, buscará bajo el larguero de Matusa dar a sus reflejos la regularidad que no tuvieron durante el pasado curso en Cesena.

Un musculado engranaje medular

Raman Chibsah representa, de forma metafórica, la cremallera en la pizarra de Stellone. Puesto que, no solo corre hacia atrás, no solo destruye cada acometida del rival, sino que también acompaña en cada acción del Frosinone. Caracterizado por una gran potencia en el aspecto físico, Chibsah supone el peor socio de toda acometida rival que nazca, o se desarrolle, dentro del ratio de interacción del futbolista ghanés. Junto a él, siempre aparecerá Robert Gucher –ahora lesionado–, Mirko Gori o Paolo Sammarco, tres especialistas en obligar –si la situación lo requiere– al adversario a abusar del envío horizontal. Un movimiento que consiste en bloquear los pasillos interiores y hacer que el equipo de enfrente choque, una y otra vez, contra tres filas de futbolistas perfectamente organizados.

Implicación por parte del frente ofensivo

Ninguna máquina funciona correctamente, si alguna de sus piezas decide no intervenir en la cadena de montaje. Exactamente lo mismo, ocurre con el Frosinone. Danilo Soddimo, el futbolista más técnico de toda la plantilla, es el primero en hacer de su rol sobre el césped una continua ida y vuelta, entre conducciones y coberturas. Bien para oxigenar, cada vez que recibe y echa a regatear, como para defender, cuando incrusta su posición tan solo unos metros por delante del futbolista que ocupa el lateral. Muy parecido, es el protagonismo que copan tanto Aleksandar Tonev, como los jóvenes Luca Paganini y Daniele Verde, y el veterano capitán, Alessandro Frara. Son los muelles del equipo. Encargados de estirar –en transición– y de juntar –cuando es necesario replegar–, desde los costados. 

En el más puro frente ofensivo, y para clausurar el 4-4-2, la implicación defensiva, la capacidad de asociación y, sobre todo, el olfato goleador que acabaron otorgando los tres puntos frente al Empoli, bien podrían hacer de Federico Dionisi y Daniel Ciofani la pareja titular del equipo gialloazzurro. Una posición, por la que en este inicio de temporada ya han rotado otros futbolistas como los recién incorporados Samuele Longo y Nicolás Castillo. 

Plantilla del Frosinone 2015/2016. Fuente: Sharemytactics 

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