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FESTIVAL CROATA EN EL GIUSEPPE MEAZZA

Al aficionado nerazzurro no le había dado apenas tiempo a acomodarse en el asiento, cuando su equipo, el Inter de Roberto Mancini, ya había recibido dos jarros de agua fría que, a la postre, resultaron determinantes en el devenir del encuentro. El primero, llegó sin que apenas el colegiado hubiese tocado el silbato. En el calentamiento previo al choque, Stevan Jovetic, principal (por no decir único) recurso ofensivo de este Inter de Milán, caía lesionado. El segundo, aterrizó procedente de un groso error de Samir Handanovic, que Josip Ilicic desde el punto de penalti, transformó en el primero de una larga secuencia que no había hecho más que empezar.

Nikola Kalinic celebra uno de sus tres tantos en el partido. Foto: violachannel.tv

Mancini intentó disimular la ausencia del montenegrino sobre el césped, dando entrada a Rodrigo Palacio. Sin Murillo en la convocatoria, Medel volvió a copar la posición de central, esta vez para acompañar a Miranda. Pero la cosa no funcionó. Por detrás en el marcador, sin apenas haber movido el balón del círculo central, el Inter de Milán intentó seguir con su guion habitual: Felipe Melo se encargaba de dar el primer pase, los interiores se posicionaban bien abiertos y, a partir de ese momento, el montenegrino ya había acostumbrado a conducir el peligro hacia la meta rival. Pero ni Jovetic estaba jugando, ni el Inter conseguía pasar de mediocampo. Armados con Milan Badelj y Matías Vecino en mediocampo, flanqueados por Blaszczykowski y Marcos Alonso  desde los costados y cubiertas las espaldas con una línea de tres centrales; el conjunto de Paulo Sousa ejecutó un primer tiempo de ensueño. No solo en el aspecto defensivo. Toda recuperación medular, se convirtió en una instantánea transición sobre la portería de Samir Handanovic. Tras una conducción de Ilicic, un mal despeje del esloveno y el oportunismo de Kalinic, llegó el segundo. Minutos después, de una arrancada de Marcos Alonso y un remate de Kalinic, cayó el tercero. Y de un cambio de ritmo del propio futbolista croata, Joao Miranda se marchó a los vestuarios antes de tiempo. 0-3 en el Giuseppe Meazza, y el Inter con diez futbolistas, en apenas media hora de encuentro.

Pero, más allá de las ausencias del Inter, o de la irrupción ofensiva con la que el dúo Ilicic-Kalinic pretende hacer olvidar el calvario de lesiones que Mario Gómez y Giuseppe Rossi protagonizaron en su día, el verdadero responsable de tal desequilibrio no fue otro que Milan Badelj. El de Zagreb no solo fue la brújula de los de Paulo Sousa sobre el césped (ejecutó un 90% de acierto en pases, realizó 4 tackles, ganó 3 balones aéreos y recuperó otros 3 esféricos), sino que su presencia medular supone claridad con y sin balón, el primer movimiento de la transición y el empujón definitivo para colocar a Borja Valero más cerca de la mediapunta. La suma de todas estas cualidades, supusieron una parte fundamental para que el Inter volviese al vestuario habiendo encajado más goles en contra (3), que en sus primeros cinco partidos del campeonato.

Así empezaron el partido. Fuente: sharemytactics
Y así lo acabaron. Fuente: sharemytactics
























Sin el montenegrino y sin el brasileño, un pilar en cada área, el segundo tiempo del Inter de Milán se convirtió en un vaivén de dibujos que poca solución encontró. El primero, situó a Ranocchia (que entró sustituyendo a Kondogbia) como central, y a Perisic y Palacio como volantes. Sin beneficio alguno, el segundo movimiento se encargó de adelantar al chileno hasta mediocampo y posicionó a Santon por dentro de la zaga. Un 4-4-1 que no supo opositar ante el amplio margen de goles y la superioridad numérica sobre el césped, que llevaron a la Fiorentina a dominar con el esférico durante los últimos cuarenta y cinco minutos del encuentro. Una posesión, que irremediablemente obligó a los de Mancini a perseguir las marcas de una interminable cadena de pases, que tan solo la honra de Mauro Icardi tras el lanzamiento de una falta y el lazo que Nikola Kalinic puso aprovechando un error defensivo se encargaron de romper, para establecer el 1-4 definitivo que coloca a la Fiorentina como nuevo líder de la Serie A.
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