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RECUPERAR SENSACIONES EN EL ETIHAD

Ayer, en el Etihad Stadium, tuvieron lugar dos encuentros. Dos partidos muy distintos, en los que la Juventus se proclamó victorioso sobre su rival. El primero, duró cuarenta y cinco minutos. Los locales, que aún no conocían otra cosa que la victoria en esta temporada, intentaron llevar la batuta del encuentro. Dominar, arrinconar y sacudir la portería de Gianluigi Buffon fueron las consignas de un Manuel Pellegrini que, sin el Kun Agüero sobre el césped, vio como los suyos, una y otra vez, chocaban de forma descontrolada frente a la elocuente telaraña europea de Massimiliano Allegri.

Mario Mandzukic celebra el tanto del empate. Foto: sport.es

Mermada por la inesperada baja de Claudio Marchisio, y envuelta en una de las mayores crisis de resultados que se la recuerdan en los últimos tiempos, la Juventus de Turín aterrizaba en uno de los peores escenarios para revertir sensaciones. Tenso y siempre bien ordenado, el conjunto italiano consiguió minimizar, hasta apenas sufrir, a uno de los frentes ofensivos más temidos en todo el continente. A los puntos, vencedor del primer asalto. En los segundos cuarenta y cinco minutos, un Manchester City demasiado estirado fue incapaz de retener al subcampeón europeo que, cosas del fútbol y aunque aún quede mucho camino por recorrer, le bastó poco más de media hora para abandonar Manchester como primer claro favorito del grupo D.

Solo Fernandinho fue capaz de correr hacia adelante:

Pese a las dudas que rodeaban su presencia en el once, apenas unas horas antes del pitido inicial, el brasileño fue uno de los mejores, o quizás el mejor, del Manchester City. Como viene siendo habitual, posicionado en el sector izquierdo del mediocampo, su función fue más allá de abarcar el espacio que resulta de las arrancadas de Yaya Touré. Y es que, consecuencia directa de tener posado al futbolista más posicional de la plantilla sobre campo rival, los de Manuel Pellegrini consiguieron avanzar los metros suficientes para que, durante la primera mitad, la Juventus no consiguiese desplegar de manera regular. Con el costamarfileño adelantado, en busca de cualquier rechace que pudiese transformar en golpeo, Fernandinho supuso el bloqueo más efectivo sobre cada arrancada de Paul Pogba. Pero, cerca del sector, y en cada acción de repliegue, Juan Guillermo Cuadrado fue una de las claves del sostén turinés. Sabedor de que la profundidad de Kolarov, las arrancadas de Sterling y las caídas de Nasri, volverían a jugar una baza fundamental en la zona izquierda de interacción del conjunto blue, Massimiliano Allegri posicionó a la Juventus en un inusual 4-3-3. Esquema que el colombiano, partiendo desde muy atrás para formar con Stephan Lichtsteiner lo más parecido a un doble lateral, arrastraría hasta el 4-4-2 del año anterior. Con Cuadrado en versión estelar, con el siempre laborioso Sturaro cerca de la marca, con Hernanes haciendo de Marchisio y con las siempre intimidatorias conducciones de Pogba, la Juventus ya no solo consiguió desdeñar el ataque del Etihad, sino que desvaneció, hasta la desesperación, el intento de dominio que arrancaba en cada zancada del propio Fernandinho.

Planteamientos iniciales del partido. Fuente: Sharemytactics (Elaboración Propia)


Una vez más, el rival se descosió y la Juventus no lo perdonó:

Fruto del mismo estilo camaleónico, o incluso carroñero, que ya acostumbró hace tan solo unos meses en la misma competición, la Juventus volvió a aprovecharse de la debilidad rival para acabar imponiéndose en el encuentro. Acto inevitable al desvanecimiento de la presión y al avance bianconero, Fernandinho se vio obligado a deshacer sus pasos. El conjunto de Pellegrini, como ya le ocurrió en su visita al Crystal Palace durante el fin de semana, se fracturó y los de Massimiliano Allegri se lo acabaron cobrando. La escasez de elementos posicionales, no solo sobre el mismo césped que habita el brasileño, sino como pieza de recambio en el banquillo, es desde hace mucho tiempo, zona de estremecimiento para el Manchester City. Puesto que Yaya Touré, David Silva o Samir Nasri son futbolistas no del todo predispuestos a correr hacia la portería de Joe Hart, el paso de los minutos y el sobresfuerzo medular sucedieron una multitud de espacios que, la Juventus, se encargó de ocupar desde la verticalidad. Mientras que Hernanes debilitaba las defensas del rival con cada envío en mediocampo y Gianluigi Buffon demostraba que aunque soplará 38 años en las próximas Navidades, aún tiene cuerda para rato, dos claros zarpazos de Mandzukic –tras un envío por alto de Paul Pogba– y otro de Álvaro Morata –tras recuperación propia–, fueron suficientes para voltear el auto-gol de Giorgio Chiellini en el segundo tiempo. Dos tantos, más bien necesarios para devolver la serenidad en el equipo. Para colocar a la Juventus, junto al Sevilla, en la cabeza del grupo. Y, sobre todo, para demostrar que la Vecchia Signora no está de vuelta, porque nunca nadie dijo que se hubiera marchado.  
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