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FUE BONITO MIENTRAS DURÓ

9 días. 9 días son los que ha durado el primer sueño mundialístico de la mejor generación española femenina de fútbol. Y, pese a que en un primer momento la situación sonriese a los intereses de España; puesto que no solo por equipo, o por calidad la hazaña de la última jornada resultase posible. Una victoria, o incluso un empate serían suficientes para remontar los dos tropiezos iniciales, y certificar el pase a la siguiente ronda. Pero no pudo ser. El empate en la primera jornada con Costa Rica, y las posteriores derrotas por la mínima frente a Brasil y la República de Corea, han significado el matemático adiós de las selección española en el torneo. Porque pudo ser la suerte, la gestión o la experiencia, aquí os dejamos las claves que se acabaron convirtiendo en el peor despertador para el sueño de la selección española.

Corea y España, las dos caras de la misma moneda. Fuente: EL PAÍS

DEMASIADO TIEMPO PARA POCAS POSICIONES:

En un torneo con tan poco margen de error, el primer problema de España fue su tardanza para encontrar el esquema ideal. Y ahí, reside el fallo de la escasa preparación –en comparación con otras selecciones– con la que llegaba la española al Mundial. En el pequeño espacio entre la primera y la tercera jornada, numerosos son los cambios que Ignacio Quereda ha debido ir ajustando para acabar apretando la tuerca del fútbol, pero no de los resultados. Frente a Costa Rica, se mantuvo el esquema lo más cercano al habitual 4-3-3. En aquella ocasión, España debutó con buenas sensaciones: presión en campo contrario, rápida recuperación y un mayor dominio del esférico que se fue incrementando con el paso de los minutos. Alexia Putellas cobró de un gran protagonismo en el círculo central; buenos desplazamientos de balón, y un correcto orden en la fase de salida, pero que nada han tenido que ver con la presencia de la futbolista catalana cuando arrancaba desde el costado izquierdo. Además, en aquella cita Verónica Boquete ocupó la punta, mientras que Natalia Pablos y Jennifer Hermoso los costados del ataque. Tres posiciones que también con el paso de los días, se vieron modificadas. Casualidad o no, los movimientos que aparecieron contra Brasil, coincidieron con el mejor partido de la selección en el torneo. Tanto con las brasileñas, como las coreanas, España centró el protagonismo ofensivo en los extremos. Bien con la presencia de Alexia en el interior izquierdo, con el recorrido de Celia Jiménez en el lateral, o con la entrada de Sonia y Marta Corredera (dos futbolistas con perfil más de banda). España aprendió del continuo choque contra el interior repliegue ‘tico’ y, encontró en los costados su mejor arma para generar peligro.

11 tipo de España durante el Mundial. Fuente: Sharemytactics

LA FALTA DE PUNTERÍA:

Pero, temas tácticos aparte, el acierto de cara a gol iba a ser el gran rival contra los intereses de la selecciónUn sinfín de oportunidades, dos postes y apenas dos goles, son los números con los que España abandona todo tipo de aspiraciones en el Mundial de Canadá. Siendo superior en todos y cada uno de los tres encuentros disputados, la selección pudo y debió en una más de una ocasión, aumentar el rédito de su cuenta goleadora. Puesto que a simple vista, parece que los postes (frente a Brasil y Corea) en la recta final de los encuentros han sido los culpables de que España no sumase más puntos en su casillero, hay que echar la vista un poco más atrás y autocriticar la lluvia de ocasiones desperdiciadas –bien porque se fueron lejos del objetivo, o bien porque las porteras ocuparon el centro de su portería– que las chicas fueron acumulando con el paso de los minutos. Una ineficacia, a la que hay que sumar la tardía aparición de Verónica Boquete en el torneo. Pese a ser de las pocas jugadoras del ataque en disputar los 270 minutos completos, la nueva jugadora del Bayern de Múnich tardó en adaptarse al ritmo de los encuentros y, pese a liderar sobre el campo con el brazalete, portar el ‘9’ a sus espaldas e irrumpir en la cita con el tanto que hubiese hecho historia en el caso de haber significado la victoria, no acabó de dar con la tecla de la regularidad. Tecla que para bien de España sí encontraron la propia Alexia Putellas, Celia Jiménez o Irene Paredes.

LA INCAPACIDAD PARA CERRAR PARTIDOS:

Sin duda, fue otro de los males endémicos de la selección en el Mundial. Pese a ser la dueña del esférico durante los tres encuentros disputados; la falta de acierto y quizás, la ausencia –y en algún que otro momento el exceso– de verticalidad con la posesión, se antojaron claves para que España pudiese acabar dando el do de pecho definitivo con el que imponerse a tres selecciones, que en ningún momento hicieron méritos para finalizar con tanto premio. El tropiezo frente a Costa Rica, el paso de los minutos, la falta de experiencia en el torneo, la incapacidad para materializar ocasiones, y la vital dependencia de las mismas propiciaron que España acabase disminuyendo su caudal futbolístico, en detrimento de atropellados recursos que acabaron por convertirse en puntos negativos para los intereses de las españolas. Un don del oportunismo, que sí tuvieron brasileñas o coreanas, para que pese a ser inferiores en sus respectivos encuentros, acabar golpeando en los momentos precisos para tumbar a un rival, que sobre el césped artificial de Montreal jugaba sin ningún tipo de complejo.

UNA INCORRECTA GESTIÓN:

Porque no todo fue la suerte de los postes, ni las ocasiones desperdiciadas. Y como ya hemos dicho, en un torneo con un margen tan pequeño de error, la dirección técnica debe anticiparse ante cualquier adversidad. Sustituciones fuera de ritmo, la temeridad de romper con el engranaje defensivo en busca de uno más ofensivo, y la decisión de imponer el estilo para no terminar de adaptarse a las situaciones que los partidos requerían, son muchos de los puntos negativos que recaen sobre la pizarra de Ignacio Quereda. Porque el peor trago, es pese a que España venía a debutar y a porqué no soñar con algo más, la sensación que se queda, es la de que había plantilla (la mejor que ha tenido el fútbol femenino español) con calidad e individualidades suficientes como para haber llegado más lejos en el Mundial.

Pero no todo son puntos negativos en cuanto a la participación de España en el torneo. La buenas maneras de Ainhoa Tirapu bajo los palos, la irrupción de la joven Celia Jiménez en el lateral derecho (una de las mejores defensoras durante la fase de grupos), la solidez de la pareja que formaron Marta e Irene como centrales, la movilidad de Verónica, el liderazgo de Alexia, la capacidad de Marta Corredera, Sonia, Priscila o Jennifer Hermoso para intimidar con sus caídas a los costados, y sobre todo, la imagen de un grupo que hasta el final se mantuvo unido para llevar a la realidad el sueño de hacer jugar a España en un Mundial femenino de fútbol. Son motivos más que suficientes para expresar el orgullo que hoy respira el deporte español, gracias a las chicas de Quereda



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