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Análisis: FC Barcelona 3-0 Bayern Múnich

Barcelona y Bayern se citaron en un duelo de altura, para medir el segundo emparejamiento de semifinales en la UEFA Champions League. Y la cosa, no defraudó. Tras el resbalón del actual rey europeo, en casa del coetáneo dominador italiano; el reciente y actual campeón alemán, aterrizaba en el que a priori, se presume como nuevo campeón español. Guardiola ya lo avisó en la previa a su regreso del que fue su hogar: Messi es imparable, no tiene rival y, por ahora, ya es el primero en haberse reservado un sitio en la final

Leo Messi celebra uno de los tantos frente al Bayern Múnich. FOTO: lavozdegalicia.es

Sin necesidad para especular, Luis Enrique optó por su once de gala. El mismo que fue incapaz de combinar durante la recta inicial de la temporada –por las rotaciones y la sanción de Luis Suárez– y que en estos últimos meses se ha convertido en un entramado arduamente complicado para cualquier rival, y que si el destino, o el otro semifinalista no lo evita, evocará irremediablemente en un final de ensueño para el Fútbol Club Barcelona. Como es ya habitual en la Champions; ter Stegen fue el guardameta titular. Dani Alves y Jordi Alba, ocuparon los laterales, mientras que Piqué y Mascherano completaron la zaga. En mediocampo; Busquets ejerció como pivote, e Iniesta y Rakitic como interiores. Arriba, el tridente ofensivo más pernicioso del continente; Neymar, Luis Suárez y Leo Messi. Una necesidad, que sí se antojó inoportunamente obligatoria para Pep Guardiola. Las bajas de David Alaba, Arjen Robben y Frank Ribéry, obligaron al entrenador catalán a mover sus fichas para reconstruir el equipo más competitivo con los recursos del banquillo. Manuel Neuer actuó (y brilló) bajo los palos. A partir de ahí, el esquema es complejo de construir. Durante el inicio, y gran parte del encuentro, Rafinha, Boateng y Benatia, cerraron la línea de tres centrales. Xabi Alonso, ejerció como puro centrocampista. Acompañado por Schweinsteiger y Lahm como interiores. Bernat y Thiago se acostaron en los costados. Mientras que Müller y Lewandowski, completaron el frente de ataque. 

Planteamientos iniciales del encuentro

Solo dos hombres, sostuvieron al Bayern:
El conjunto alemán, priorizó presión y acumulación de hombres en mitad de campo, antes que fijarse en parar el ataque del tridente rival. Guardiola armó al equipo con tres centrales atrás –Rafinha, Benatia y Boatengy, por momentos, el Camp Nou olió sangre. Una hemorragia, que el catalán se encargó tempranamente de arreglar, devolviendo al Bayern a una defensa de cuatro y equilibrando de esta forma todas las partes del campo. Antes de ello, el Barcelona vio la herida, e intentó apoyarse sobre ella. Tal es así, que de una prolongación tras un balón largo, Luis Suárez tuvo en sus botas el primero de la noche. Pero apareció Neuer. Uno de los protagonistas de la noche, y sin duda, el mejor del Bayern. Pero Pep rectificó, y el conjuntó alemán lo notó. Xabi Alonso, cogió las riendas, y el equipo alemán por momentos, se llegó a encontrar cómodo. Desahogado de la presión, recibiendo entre centrales –como a él le gusta–, Xabi era capaz de girar, levantar la cabeza y filtrar. Una y otra vez, consiguió desquebrajar el mediocampo culé, con pases verticales sobre Thiago o la movilidad de los puntas. Entre el alemán y el tolosarra, entre el portero y el centrocampista, el Bayern fue capaz de aguantar y minimizar los daños de un Barcelona, que en los pies de Ivan Rakitic –como lanzadory los giros de Luis Suárez –como apoyo a esos envíosencontró recursos suficientes con los que imponerse en la primera mitad.

Unos primeros cuarenta y cinco minutos en los que apenas Leo Messi llegó a sentirse protagonista. Pese a la superioridad del Barcelona en el choque de tridentes –en el suyo ofensivo, frente al defensivo del rival– el argentino no se encontró del todo confortado. Sus movimientos eran siempre encimados (especialmente por Xabi Alonso) y de esta forma, y con tiempo para una ocasión realmente beneficiosa para Robert Lewandowski, el Bayern se marchó al descanso consciente de haber aguantado, gracias al trabajo de sus dos pilares en las partes más retrasadas del campo.

Xabi Alonso (en COPE): "El resultado, al final, es justo. Hemos tenido la posesión pero si no se marca no sirve absolutamente para nada. Es muy difícil para el partido de vuelta."



Imposible para cualquier rival:

Como ya reconoció el propio Guardiola el martes en rueda de prensa; Messi es imposible para cualquier sistema o defensor rival. No hay forma de detener al mejor futbolista del mundo. Y ayer, una vez más, volvió a quedar demostrado. Pese a que el Bayern consiguió dar un paso hacia delante en el segundo tiempo; puesto que avanzó en la presión e incluso durante gran parte del mismo, consiguió dominar con el esférico al conjunto blaugrana. Pero el runrún que el Camp Nou iba entonando con el paso de los minutos sobre la eliminatoria, fueron suficientes para desatar a la bestia. Los de Luis Enrique consiguieron maniatar al Bayern en una salida de balón, recuperar en la parte más alta del campo y empujar sobre el área rival. Leo Messi recibió en la frontal, y con un potente zurdazo cercano al primer palo, fue capaz de derribar el entramado de los de Guardiola. Un gol vital. Psicológico, pese a no tratarse del tiempo de descuento. Suficiente para destruir el bloque de un conjunto que ya veía en Alemania su orilla más cercana. Todo lo rompió el argentino. Incluida la cadera de Jerome Boateng en sus esfuerzos por evitar un segundo tanto que acabó artísticamente en el fondo de las mallas. Lo había vuelto a hacer. En tan solo tres minutos, Leo Messi acababa de cruzar el tablero entero. El zurdo, con la mejor pierna derecha del mundo, había caricaturizado a la zaga del campeón alemán y había resuelto una eliminatoria que podría haber sido muy diferente si el Barcelona viajase a Múnich con un cero a cero en el partido de ida. Lo demás, fue coser y cantar. Los de Guardiola se descolocaron, aún aturdidos por un doble mazazo, que un balón al espacio para Neymar, acabó por tirarlos definitivamente contra la lona. 

En definitiva, el Bayern planteó un partido muy serio. De desgaste. Consciente de las limitaciones que surgen al enfrentarse al rey de este deporte. Pero las brillantes actuaciones de Manuel Neuer y Xabi Alonso, al final, acabaron siendo meras anécdotas bajo la sombra de una nueva exhibición del mejor falso delantero del mundo. Lo que un primer momento era un Barcelona – Bayern, acabó siendo un Messi contra Guardiola. El alumno frente al profesor. Y del que los goles (esta vez, ni los puntos, ni el orden táctico) otorgaron como justo campeón al argentino. Anoche, el Camp Nou, acogió el que bien puede haber sido el combate del siglo.  

Messi y Müller pugnan por un esférico durante el partido. FOTO: fcbarcelona.cat

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1 comentario:

  1. Messi es imposible para cualquier sistema o defensor rival. No hay forma de detener al mejor futbolista del mundo.
    Su estatura es baja pero su constitución es fuerte , atlética y flexible.
    Leo Messi pese a su condición de zurdo, en acciones de precisión Messi también utiliza el pie derecho cuando es necesario. Cuando está de espaldas a la portería se aguanta y gira sobre la pierna derecha, liberando la izquierda para ejecutar la acción con más precisión.

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