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Análisis: Roma 1-0 Napoli

Fiorentina, Sampdoria, Milan, Empoli, Juventus y Lazio. Son solo seis de los últimos nueve partidos que le quedan a un Napoli de Rafa Benítez, que lo intentó, pero sucumbió en el Olímpico. Quizás, en su mañana en Roma, desaprovechó su última bola para entrar en la máxima competición de Europa. Puesto que se queda quinto –a falta de que se termine de completar la jornada- a nueve puntos de la segunda posición (acceso directo a Champions) y a ocho del tercer puesto (previa). Y el paso del tiempo, estrecha cada vez más la entrada en la competición, a la que los napolitanos solo podrán entrar si vencen la Europa League. Pero antes, claro está, deberán eliminar al Wolfsburgo en los cuartos de final. Por su parte, con su victoria, los de Rudi García, se aseguran una semana más el segundo puesto. Pero sobre todo, recuperan unos resultados y unas sensaciones, que bien hacían falta.

Momento en el que Pjanic mete el único gol del partido. FOTO: Goal.com



Con más que tres puntos en juego, ambos entrenadores decidieron innovar bastante poco en cuanto a sus esquemas. La Roma, salió con su 4-3-3 habitual; donde Torosidis y Holebas, ocuparon los laterales, mientras que Astori y Manolas completaron la zaga como centrales. En el centro del campo, el trío ya habitual formado por De Rossi como ‘regista’ y Pjanic y Nainggolan como interiores. Arriba, el tridente lo formó Florenzi por derecha, Ljajic por izquierda, e Iturbe como falso nueve. En el once del Napoli, resultó la variación más llamativa. Andújar fue el guardameta titular. Maggio y Ghoulam en los laterales, acompañados por dentro de Britos y Albiol. En el centro del campo, Jorginho y David López. Y arriba, De Guzmán se encargó de la habitual mediapunta de Hamsik, mientras que Callejón y Mertens se ocuparon de los costados. En punta, Gonzalo Higuaín. 

Onces iniciales de Roma y Napoli


Con el sueño europeo haciendo sombra en el Olímpico, el partido se desarrolló durante gran parte del primer tiempo, cerrado, casi sin ocasiones y con muchas imprecisiones. La Roma quiso ser la primera en coger el testigo del dominio, por lo que aprovechando la retrasada postura de los de Benítez en su propio campo (esperando la apertura de algún espacio), se adueñó del esférico, pese a que no consiguió prácticamente dañar con él. Era una posesión aburrida. Muy imprecisa. De Rossi bajaba muy abajo a recibir entre centrales, y sus interiores (Pjanic y Nainggolan) le esperaban demasiado lejos. Por lo que la circulación no era fluida. La Roma no profundizaba, y el Napoli durante bastantes minutos incluso llegó a sentirse cómodo con la situación. 


Pero, como suele ser habitual en estos casos. Del error vino el gol. En un encuentro en el que únicamente una lejana falta de Pjanic que ni entre los tres palos acabó, significó la ocasión más clara de peligro y una más que merecida expulsión (por doble amarilla) a De Rossi, que no se produjo, y alimentó la polémica sobre las últimas actuaciones arbitrales recibidas por parte del Napoli. Un fallo en la salida de balón partenopea, propició que a Iturbe le cayese el esférico con los metros suficientes con los que encarar el área rival. El argentino hizo lo propio, y en el momento justo, decidió abrir hacia el costado para un Florenzi que desde antes de recibir el esférico ya supo que Pjanic acompañaba en segunda línea. El bosnio lo introdujo en el fondo de las mallas. Era el uno a cero. Y la celebración rabiosa del futbolista, casi desafiante hacia la grada romanista, y sumado a que todo el banquillo giallorosso saltó al césped para festejarlo, evidenció la necesidad de la victoria para el conjunto de un Rudi García, que se pasó gran parte del primer tiempo, solo, en su banquillo, tomando notas.   


A partir de ese momento, la cosa cambió. La Roma se desordenó, Iturbe la estiró y el Napoli, al que no le valía otra cosa que no fuese la victoria, se volcó hasta dominar, desde ahí hasta el final. Solo el argentino, fue capaz de representar al conjunto local en ataque. El Napoli pudo empatar antes del descanso, en una horrible acción defensiva por parte de la Roma, pero entre la infortuna de Callejón, y una más que dudosa mano de Manolas (un argumento más para alimentar la polémica de Benítez y compañía) lo evitaron. El segundo tiempo, cumplió con la tónica con la que acabó el primero. El Napoli se adueñó del dominio y del peligro. Mertens hizo acto de presencia. Y con el belga, y la posterior entrada de Gabbiadini, el conjunto visitante creció, pero no lo suficiente como para al menos arañar el tanto del empate (pese a que lo mereciese). Fruto de esa desesperación, los de Rafa Benítez, incapaces de encontrar portería, acabaron el encuentro con el propio Andújar –el portero- rematando un córner a favor. En definitiva, tres puntos vitales para una Roma que no ganaba como local en Serie A, desde el mes de noviembre, y no enlazaba dos victorias consecutivas en esta misma competición, desde esas mismas fechas. Un segundo tiempo, donde el ex delantero de la Sampdoria dejó detalles -quizás demostrando que bien merece de un sitio en el once-, donde Ibarbo tuvo de minutos -pero sin protagonismo-, donde Iturbe que hizo mejor primer tiempo que segundo, fue el mejor de la Roma, y donde se evidenció que no solo de resultados es la crisis con la que vive un Napoli (2 puntos de los últimos 15 posibles), que quizás en el Olímpico, se despidió de sus últimas oportunidades de Champions, para la temporada que viene.
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