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Análisis: Real Madrid 1-0 Atlético de Madrid

Con las recientes lesiones de Luka Modric, Karim Benzema, Gareth Bale y Marcelo –éste por sanción– el Real Madrid, llegaba al partido más importante de la temporada con la necesidad de al menos, encontrar un gol, ante su actual bestia negra. El conjunto de Diego Pablo Simeone, que desde la final de Lisboa, aún no conocía la derrota frente a su máximo rival, por precedentes, sensaciones, el empate a cero en el Calderón y sobre todo, la plaga de bajas del equipo blanco, partía con una ligera ventaja para cerrar la noche como uno de los cuatro semifinalistas en el bombo del próximo viernes. 

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El Chicharito Hernández celebra el tanto de la victoria. FOTO: Realmadrid.com
La ya mencionada plaga de ausencias del Madrid, obligó a Carlo Ancelotti a mover alguna que otra ficha en su infranqueable alineación titular. Carvajal y Coentrao (debido a la sanción de Marcelo) ocuparon los laterales. Pepe y el buen estado de forma de Varane, completaron la línea defensiva. Por delante; Kroos y Sergio Ramos se situaron en mediocampo. James e Isco en los costados. Y arriba; Cristiano Ronaldo y el Chicharito Hernández. En el Atlético de Madrid, las instrucciones eran claras y Simeone quiso variar lo menos posible en su confección de inicio, y tres fueron los cambios con respecto al encuentro de ida. Esta vez, Jesús Gámez (en lugar de Siqueira) y Juanfran se encargaron de los costados defensivos, mientras que Godín y Miranda, cerraron la zaga. En el mediocentro; esta vez ni Mario Suárez ni Gabi fueron de la partida, y Tiago y Saúl ocuparon sus sitios respectivamente. Arda Turan y Koke, completaron la línea de cuatro. Y arriba; la inamovible pareja compuesta por Antoine Griezmann y Mario Mandzukic. 

Onces iniciales de Real Madrid y Atlético de Madrid


Esta vez sí, Carlo Ancelotti acertó:
Tres empates y cuatro derrotas, hacían sospechar de que algo Ancelotti debería modificar, si quería cambiar esa tendencia. Y lo cierto, es que las lesiones y el condicionante del resultado en el partido de ida, hicieron que el italiano replantease su manera de plantar cara al conjunto rojiblanco. Con la variante de Sergio Ramos, en el centro del campo, el Madrid dominó, se aseguró y sobre todo, no sufrió ante cualquier invite de transición rival. El andaluz se adueñó de cualquier roce aéreo, mientras que Pepe y Varane del corte y el campo abierto. Desde las zonas más retrasadas del campo, y con el apoyo de Kroos cercano, Isco y James se pegaron a los costados, con el resguardo de Coentrao y Carvajal, pegados a su dorsal. Y es ahí, donde aparece el único lunar del conjunto blanco en la primera mitad. El Atlético –como era previsiblereplegó por dentro, y en la espesa nube de piernas rojiblancas que se agolpó en la frontal del área, el Madrid –salvo alguna que otra conducción de James, y algún que otro movimiento lejos del área de Chicharitofue incapaz de combinar con peligro en los carriles interiores. Algo que sí fue capaz de resolver durante los segundos cuarenta y cinco minutos, a través de un mayor protagonismo de Isco, sobre la base de la jugada y la mediapunta. Tramo que de manera no casual, coincidió con los mejores minutos del Madrid durante el encuentro.

Sergio Ramos (en la cadena COPE): "Me gustan los entrenadores que son buenas personas, pero también los que tienen huevos y arriesgan."



Y en esas, una vez más, apareció Jan Oblak. El esloveno, manteniendo el nivel con respecto al encuentro de ida, y al de sus últimas actuaciones, volvió a resultar fundamental para mantener la seguridad en el área del Atlético. Su valentía y su envergadura, sumado al poderío aéreo de la zaga atlética, se encargaron de disipar cualquier llegada desde el costado rival. Tal es así, que el Madrid tan solo consiguió encontrar rematador en dos de los catorce centros que intentó en el primer tiempo, y en uno de los doce, que intentó en el segundo

Centros laterales del Real Madrid durante el encuentro. FUENTE: Squawka
Pese a ello, y a diferencia del último choque en el Vicente Calderón, el Real Madrid no se rompió durante la segunda mitad. Y lo cierto es que la presencia de Ramos en la medular, gran parte de culpa tuvo de esa situación. Los de Simeone se mostraban incapaces de atacar los espacios y esta vez, la seguridad de los tres centrales minimizó el peligro a balón parado. Con el paso de los minutos, los signos de cansancio se mostraron más peligrosos para el Madrid que todo el Atlético en el cómputo del encuentro, y a los puntos, se puede hablar de resultado justo, para el equipo en su global, y de merecido, para el Chicharito Hernández en su caso particular. 


El papel de los actores secundarios:

Acostumbrados a las pocas rotaciones, la incontrolable plaga de ausencias en el Real Madrid, obligó a que futbolistas con menor ritmo de partidos en comparación al resto de compañeros, resultase vital de cara al devenir del encuentro. Obviamente, hablamos de Fabio Coentrao y del Chicharito Hernández. En el caso del portugués, su alto rendimiento en citas importantes, hace tiempo que dejó de sorprender. Y lo cierto es que ayer, y pese a transcurrir algo más de un mes desde su último encuentro disputado (en marzo, frente al Schalke 04), su trabajo durante el partido, resultó incuestionable. Pegado a la espalda de Isco, en el sector izquierdo, en un movimiento que empujaba aún más contra las cuerdas al Atlético, y siempre atento de no perder la referencia al espacio que había entre los centrales y su dorsal. Una vez más, Coentrao se mostró más que válido para rotar con garantías en el hábitat de Marcelo. El otro, fue el caso del mexicano. Prácticamente olvidado durante gran parte de la temporada, la lesión en la rodilla de Karim Benzema –que lo mantendrá alejado de los terrenos de juego, durante unas cuantas semanas– lo colocó ante el escenario ideal en el que reclamar una ampliación de oportunidades, o de temporalidad en un contrato que finaliza este mismo verano. Y lo cierto, es que benditas cosas de este deporte, en tan solo ochenta y ocho minutos sobre el césped, el Chicharito pasó de olvidado a héroe dentro de la afición madridista. Liderando innumerables desmarques sobre la línea defensiva atlética, protagonista de otras muchas ocasiones sobre la meta de Oblak, y encargado de plasmar la capacidad asociativa del ariete francés lejos del área rival, no fue hasta la recta final del partido, y a través de un balón de Cristiano, cuando el mejicano consiguió tocar por primera vez la gloria con el Real. Un remate sencillo, e incluso poco vistoso, pero con el que el Chicharito fue capaz perforar la portería del Atlético. Un gol reivindicativo para sus intereses, aliviador para su entrenador y sellador para un Madrid que reservó de esta forma sitio para su quinta semifinal consecutiva en la Champions League. Una racha que no conocía desde hacía veintiséis años.
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