, , , , , , ,

Análisis: Celta de Vigo 0-1 FC Barcelona

En la noche del domingo, y con Balaídos como escenario, Celta de Vigo y Fútbol Club Barcelona se citaban en un duelo marcado por el reciente parón de compromisos internacionales y unas sensaciones –en cuanto a resultados– que se antojaban algo opuestas. Los de Eduardo Berizzo llegaban de sumar tan solo tres puntos en sus últimos tres compromisos (nueve puntos disputados) y no conocían la victoria jugando en Vigo como locales, desde mediados del mes de febrero, cuando vencieron por dos goles a cero al Atlético de Madrid. Por su parte, el conjunto de Luis Enrique que llegaba de dar un importante golpe sobre la mesa tras la victoria (2-1) en el Clásico y recuperar así el liderato de la Liga, aterrizaba en tierras gallegas con el recuerdo del tropiezo en el último encuentro frente al conjunto vigués (0-1) y sobre todo, con el objetivo de no fallar, buscar su octava victoria consecutiva y alargar de esta forma, una semana más (o una jornada menos, depende de cómo se mire) la primera posición de la tabla. 


Los jugadores del Barcelona celebran el único tanto del partido. FOTO: Mundodeportivo.com



Pese a que las piernas y el calendario, quizás lo pidiesen, la importancia de los tres puntos que había en juego, obligaron tanto a uno como al otro entrenador a efectuar pocas rotaciones de renombre en los onces iniciales. Por parte del Celta de Vigo; Sergio Álvarez estuvo bajo los palos. Acompañado de Hugo Mallo y Jonny como laterales, y Cabral y Fontás como centrales. Augusto Fernández y Krohn-Dehli se encargaron del mediocampo. Solo unos pasos por delante, el chileno Pablo Hernández. Y arriba, el ya habitual tridente ofensivo formado por Nolito y Orellana en los costados, mientras que Larrivey ejercía como única referencia. En el Barça; una vez más, Claudio Bravo fue el guardameta titular. Alves y Adriano (debido a la baja de Alba) se encargaron de los costados de la defensa, mientras que Mathieu y Piqué, volvieron a situarse en el centro de la zaga. Por delante, Busquets fue el pivote, con Rafinha como interior diestro e Iniesta como izquierdo. Arriba, Neymar y Messi partían desde los costados, y Luis Suárez centraba su posición de ‘9’. 


11 iniciales de Celta y FC Barcelona


Hasta que le duró la gasolina al Celta: 

El equipo de Berizzo salió con las ideas bastante claras desde el primer momento: una adelantada línea defensiva, una rápida presión tras pérdida, y movimiento, mucho movimiento. Un planteamiento con el que consiguió dominar al Barcelona durante los primeros cuarenta y cinco minutos del partido. Y donde la clave, residió en el trabajo del mediocampo. Fabián Orellana retrasó su posición en banda derecha, para apoyar a Hugo Mallo en la difícil tarea de obstaculizar a Neymar –un movimientoparecido al que efectuó Bale en el Clásico–. Krohn-Dehli también se dejaba caer por aquella zona como interior. Mientras que la presión de Pablo Hernández sobre la salida culé, y la anticipación de Augusto Fernández en mediocampo, eran las piezas encargadas de activar el engranaje de un conjunto vigués, que replegaba en un sistema lo más parecido al 4-2-3-1. Una disposición con la que el Celta llegó a encontrarse cómodo durante un buen tramo de primera mitad, dispuso de oportunidades con las que abrir el marcador e incluso consiguió agobiar a un Barcelona, que solo encontró luz en alguna que otra arrancada de un Leo Messi, que demostró ser el único capaz de romper con la pizarra de su compatriota. 

Jérémy Mathieu (en Canal+): "El Celta fue superior en la primera mitad. Fue muy difícil. Pero, a veces, los partidos se ganan por detalles.



El desgaste y Xavi Hernández:

Pese a su superioridad, el Celta no consiguió ver puerta durante la primera mitad, y como suele ser habitual en estos casos, el desgaste físico jugó un papel fundamental. Durante los segundos cuarenta y cinco minutos, el conjunto local no fue capaz de morder con la misma intensidad ni regatear con el mismo ahínco con el que lo hizo al principio del choque. Pablo Hernández no llegaba igual de fresco a la presión, Orellana empezó a ver en su banda derecha una recta sin punto final, y Nolito perdió la chispa con la que sí consiguió hacer bailar a Dani Alves durante la primera mitad. En resumen, el Celta gripó el motor y el balón (pero no el peligro), pasó a ser propiedad del rival. Y en esas, Xavi Hernández entró en escena. Saltó sustituyendo a un desgastado Rafinha. Se colocó cerca de Busquets en mediocampo. Y con su elixir, el Barcelona consiguió dominar, hasta acabar de cansar al cuadro vigués. Una masticada posesión, que tiempo atrás, fue sinónimo de no muy buenas noticias para cualquier rival


Una vez más, el balón parado: 

Pero esta vez, y por segunda jornada consecutiva, no fue Messi, ni la posesión ni Neymar quienes desequilibraron la balanza. Una vez más, la zaga defensiva resultó determinante. Y no solo para desbaratar cualquier acción rival, que también. Puesto que entre Mathieu y Piqué generaron unas cifras realmente fantásticas en las posiciones más retrasadas del campo: 10 despejes (el 100% de los realizados), 3 recuperaciones (100%), 5 tackles (100%) y cerca de un 82% de acierto en pases completados. Unos excelsos resultados, a los que otra vez, y ahora ya debemos de hablar del francés en particular –como ya pasó frente al Real Madrid–, hay que sumarle un gol a su favor. Un gol que sumado a los ocho anteriores que llegaron de la misma forma, convierten a este Barcelona en el más goleador en jugadas de estrategia de los últimos cinco años*. Un gol, que sumado al del Clásico, equivalen a los mismos puntos (4) que los que ha conseguido el equipo con los 32 tantos de Leo Messi**. Un gol (o dos en este caso), que bien pueden valer una Liga.

Augusto Fernández (en Canal+): "El partido estuvo en el detalle del balón parado. Tuvimos ocasiones, y frente a estos rivales, si no eres contundente, lo acabas pagando.


*Dato de Pedrito Martín (@pedritonumeros)
**Dato de Misterchip Alexis (@2010MisterChip)
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario