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Análisis: Borussia Dortmund 0-3 Juventus



@AdrianBlanco_
El pasado 15 de julio de 2014, extasiado de haber conseguido tres títulos ligueros consecutivos, de convivir con un largo proceso negociador en cuanto a su renovación, de fichajes incumplidos, y de caer estrepitosamente y de manera seguida en todas las competiciones europeas habidas y por haber (Champions y Europa League), Antonio Conte decidió poner punto y final a su segunda etapa –primero como jugador, y en este momento como entrenador- en la Juventus de Turín. Tres años de resultados y competitividad en los que el equipo bianconero consiguió recuperar el actual mando que posee sobre toda Italia. Como un jarro de agua fría la marcha produjo diferentes especulaciones y versiones que se generaron acerca de su salida (y ninguna, de buena interpretación). Días más tarde, el entrenador pasó a ser seleccionador, y el de Lecce tomó las riendas de una huérfana Squadra Azzurra tras la marcha de Cesare Prandelli. 

Los jugadores de la Juventus celebran el pase con los aficionados desplazados a Alemania. FOTO: Uefa.com


Ocho meses después, y ya con Massimiliano Allegri en el banquillo; la Juventus, cabalga ferozmente camino de su cuarto Scudetto consecutivo. Y lo más importante, ya no solo asusta en Italia. Sino que Europa, vuelve a ver a la cebra como un peligro a tener en cuenta. Su más que fantástica exhibición en los octavos de final, donde ha conseguido derrotar por cinco goles a uno –en el global de la eliminatoriaa un apático Borussia Dortmund, lo colocan como uno de los 'cocos' a tener en cuenta de cara al sorteo de cuartos de final. Algo que por plantilla, estilo, sensaciones y sobre todo, la libertad de (casi) cerrar el título liguero de forma tan prematura; nadie podrá negar.


Un arranque apabullante:


Conscientes de la corta renta del marcador; el tifo, el himno, y las bufandas en el muro amarillo del Signal Iduna Park, no fueron suficientes para arrugar a una despotricada cebra que salió convencida de sentenciar el choque lo más pronto posible. Colocados y dirigidos en el ya 4-3-1-2 de gala; la ausencia de Pirlo volvió a colocar a Marchisio como ‘regista’. Vidal y Pogba (hasta su lesión) ejercieron como interiores. Mientras que el vertiginoso plan a los espacios de la ida, comandado por Morata y Tévez, volvió a formar de la partida. Presionando la salida de los alemanes y ahogándolos en su propio campo, el 'Apache' decidió que el minuto cinco de partido era buen momento para lanzar un proyectil sobre la portería de Weidenfeller, aprovechando que éstos aún estaban bajándose del autocar. El Borussia ya debía hacer dos tantos para al menos empatar la eliminatoria, y la verdad, en ningún momento estuvo cerca de conseguirlo.

 
Onces iniciales de Juventus y Borussia Dortmund


La lesión de Paul Pogba:


Sin haber cumplido la media hora de encuentro, una forzada carrera por un balón divido con Sokratis, se convirtió en el final de un Paul Pogba –que ya llegaba tocado a la cita en la eliminatoria. Fue entonces cuando aún con el cero a uno del marcador, Allegri se acordó de sus raices y decidió introducir a Andrea Barzagli. Pasó a jugar con defensa de tres centrales, dos laterales, y mantuvo el trío de mediocampo (pero ya sin mediapunta; puesto que Pereyra cayó a la posición de interior). Es decir, la Juventus decidió dar un paso hacia atrás y pasar del 4-3-1-2 al 5-3-2. Cedió el balón al rival, acabó el primer tiempo replegada, esperando para explotar algún que otro espacio con velocidad y sobre todo, aprovechándose tanto del marcador como de la nula capacidad del Borussia Dortmund para atacar defensas organizadas. Y le salió. Una y otra vez, los de Jurgen chocaron con la nube de piernas rivales, y tanto Morata como Tévez, cada vez que el balón recaía en sus pies, apuntaron sobre la meta rival. 


La pareja de moda:


Colocados en el mismo guion del partido de ida; Álvaro Morata y Carlos Tévez volvieron a hacer de verdugos. Su velocidad con el esférico controlado, sumado al desparpajo y entendimiento que han conseguido encontrar, una vez más, fueron imposibles de parar. Conocedor del punto en el que se encontraba la eliminatoria, Klopp decidió arriesgarlo todo y poner a Sokratis, Subotic y Hummels como solitarios defensas de una línea que hacía aguas por todos lados. El Borussia decidió dar un paso hacia delante en la presión, y esos metros a la espalda de la zaga, acabaron siendo letales. Dos balones al espacio, se tradujeron en dos carreras incontroladas del español y el argentino, que acabaron por sentenciar una eliminatoria que ya pudo ser resuelta en el partido de ida. Dos años después, la Juventus de Turín volverá a disputar unos cuartos de final de Champions. Y eso que ha llovido mucho (casi trece años), desde que no avanza a unas semifinales del torneo. Por aquel entonces, Bayern Múnich y Fútbol Club Barcelona –respectivamentefueron los rivales de las eliminatorias. El viernes, tanto alemanes como españoles, podrán volver a ser contrincantes de una cebra empeñada en demostrar (de una vez por todas) que Italia, se le ha quedado pequeña.

Álvaro Morata y Carlos Tévez celebran uno de los goles. FOTO: Getty images
 
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