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La mejor cornada de Maxi López

@AdrianBlanco_


Consciente de la calidad de una y otra plantilla, de que cerca de veintiún años habían pasado de la última victoria del Torino frente al Inter de Milán, y de las carencias del equipo neroazzurro con el balón, Giampiero Ventura decidió formular el partido de la mejor forma posible para los suyos.  Sin querer romper su infranqueable 3-5-2, armó un bajo repliegue, cedió la iniciativa al rival e intentó explotar de la forma más vertiginosa los espacios en campo contrario. Y acertó. Puesto que al final, un cabezazo de Emiliano Moretti en tiempo de descuento, sirvió para hacer justicia, y romper con veintisiete años de resultados adversos en el Meazza, frente a un Inter a la deriva en plena crisis de Milán.

Emiliano Moretti celebra el gol de la victoria (0-1) en el minuto 94 de partido


El peor Inter de Milán en meses

Edificados en el aún novedoso, pero ya fijo 4-2-3-1 de Mancini, el Inter vivió uno de sus peores días, desde el regreso del italiano al banquillo del Giuseppe Meazza. El trabajo, pero la carencia de elaboración en el doble pivote (Kuzmanovic-Guarín) pronto se hizo de notar. El Torino, decidió replegarse y ceder toda iniciativa al conjunto neroazzurro. Que agobiados de tanta estéril posesión y apagados en el juego interior –flojísima versión de Kovacic en mediapunta– acabaron por rendir toda su presencia ofensiva a los centros laterales. Algo que no funcionó, puesto que cerca de treinta y seis envíos desde la banda fueron puestos durante los noventa minutos del encuentro, y solo dos remates, tuvieron como destino los tres palos que defendía Padelli. Sabedor de la verticalidad de sus costados, Mancini decidió introducir más piezas de banda, olvidarse de los carriles interiores y fijarse en las líneas de cal que delimitan el césped de San Siro. Todo como objetivo de penetrar el muro de piernas que era el equipo de Turín. Donkor y Shaqiri proporcionaron regate, llegada, individualidades y profundidad, pero no peligro. El Inter cada vez se fue volcando más, cada vez fue cediendo más metros atrás, y Ventura –que supo leer el partido a la perfección– se giró en su zona técnica, señaló al rubio de Maxi López y la balanza se desequilibró. 


El Torino supo aguantar toda embestida lateral del Inter, con una impecable participación de su línea defensiva y además, prolongarse y estirarse en transición cuando la situación lo pedía. Una magnifica lectura de Ventura, acompañado de una fantástica colaboración del conjunto y complementado a la acertadísima labor de la ‘Gallinita’ que supuso la victoria ante una de las versiones más preocupantes de la nueva etapa de Roberto Mancini.


 La exhibición de Maxi López

El argentino entró al terreno de juego bajo una sonora pitada y diferentes ráfagas de insultos que le recordaban su esperpéntico triángulo amoroso con Wanda Nara y Mauro Icardi. Algo que no debió gustar al de Buenos Aires, puesto que cada balón que tocó, fue un pequeño alfiler envenenado sobre el Giuseppe Meazza. O mejor aún, una cornada sobre el rival (entiéndase la ironía). Salió y revolucionó el encuentro. Participativo en la elaboración, lanzador y prolongador en la transición, implicado defensivamente –curiosamente, una de sus acciones atrás es un balón que tapa a Icardi cuando éste iba a disparary asistente en el gol de Moretti –de nuevo ganándole la partida al argentino del Inter de Milán–. Cerca de 36 minutos que supusieron un cambio, una revolución, la primera victoria de Maxi sobre Icardi y una estocada que deja herido de gravedad a un conjunto neroazzurro, que aún convaleciente de la cogida recibida, hoy despertará a siete puntos de la clasificación europea.


Maxi López celebra junto al resto del equipo la victoria (0-1) frente al Inter de Milán



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