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Análisis: Real Madrid 3-0 Celta de Vigo

@AdrianBlanco_

Con el objetivo de agrandar un día más el récord personal de Carlo Ancelotti en el banquillo del Real Madrid, y por lo tanto, mantenerse como líder de la Primera División. El equipo blanco llegaba a la cita en un envidiable estado de forma. Con la reciente clasificación en Copa del Rey y una larga lista de victorias consecutivas a sus espaldas (no conoce la derrota desde el 13 de Septiembre) únicamente la baja por sanción de Isco suponía el punto negro de un equipo que cuyos resultados y sensaciones nos llevan a situarlo como uno de los mejores, sino el mejor, del panorama mundial. Por su parte, el Celta llegaba al Bernabéu tras encadenar un empate y dos derrotas consecutivas de sus últimos tres enfrentamientos ligueros. Y quizá el escenario no era el más apropiado para cambiar la tendencia.

Alineaciones titulares del partido


Ninguno de los entrenadores quiso sorprender y por ello, Ancelotti decidió volver a hacer funcionar el 4-4-2 en el repliegue y soltar el 4-3-3 en la transición. Por eso, Casillas volvió a ser el guardameta titular. Carvajal y Marcelo en los laterales. Pepe y Sergio Ramos como pareja de centrales. Por delante, Toni Kroos y Asier Illarramendi en una especie de doble pivote. James y Bale en bandas. Y arriba, Benzema y Cristiano Ronaldo. En el Celta, el mismo equipo que consiguió asaltar el Camp Nou hace poco más de un mes. Sergio Álvarez bajo palos. Hugo Mallo y Jonny como laterales. Cabral y Fontás en el centro de la defensa. En mediocampo, Radoja acompañado por Pablo Hernández y Krohn-Dehli. Arriba, el tridente formado por Orellana, Nolito y Larrivey. Lo esperado en ambos conjuntos. 

En un primer momento, el partido pareció desarrollarse como viene siendo habitual cuando el Madrid juega en el escenario local. Equipo adelantado, líneas juntas y someter al rival contra su propio área. Pero, no fue del todo así. Con la baja (por sanción) de Isco Alarcón en el mediocampo madridista, el Real Madrid no gozaba de la pausa y elegancia del malagueño. El ex futbolista de la Real Sociedad, Asier Illarramendi, fue el encargado de sustituirlo. Y la transición y el azote a los espacios, se convirtió en la tónica habitual del equipo durante gran parte del encuentro. El ‘24’ proporcionó una mayor sujeción sobre el centro del campo e incluso fue el gran aliado a realizar la cobertura de Carvajal, desde el interior derecho, en más de una ocasión. Fue el Illarramendi más parecido al que en su día nos acostumbró a ver por Anoeta. Y la cosa funcionó.

Cristiano Ronaldo intenta rematar de forma espectacular un balón | FOTO vía Goal.com

En el otro costado del campo, Marcelo volvió a hacer de sus travesuras. Una vez más, volvió a alzarse cerca de la medianía para brindar a Cristiano un balón largo que supuso un riguroso penalti de Jonny hacia el ariete blanco, y que minutos después, el propio portugués se encargó de transformar. 

La tónica fue la misma en el segundo tiempo. El Madrid no quería pensar. Solo actuar. Y nadie se quiso acordar de Isco sobre el campo. Y si esto fue así, fue gracias al ya mencionado Asier. Además, Ramos y Pepe volvieron a cuajar una de sus mejores actuaciones tanto a nivel individual como colectivo. Ambos en cada pase que soltaba Krohn-Dehli en mediocampo corrían como posesos a pegarse a la espalda del donostiarra para facilitar la ayuda y así impedir que Larrivey consiguiese darse la vuelta y Orellana y Nolito pudiesen recibir con ventaja. Una vez más, la defensa y el mediocampo merengue se construyeron a partir de un solo trazo. El Celta no corría. El Madrid sí. Y eso decidió el encuentro.

Pero no todo iba a pintar tan sencillo para Ancelotti. James cayó lesionado. Y el italiano decidió dar entrada a Arbeloa, para colocarlo como lateral y avanzar a Carvajal por delante de él. Misma situación con Coentrao y Marcelo se vivió en los últimos instantes del encuentro. Con el apoyo y escudo de Illarra cerca de la base, Kroos pudo disfrutar de algún metro más al habitual para correr, conducir y sobre todo, recuperar muy arriba. Algo vital en equipos como este Real Madrid. La alta presión, la velocidad de sus puntas y la cantidad de hombres que acumulaba en posiciones ofensivas, fueron las claves para que el Real consiguiese llevarse el encuentro. Otra vez Cristiano. En dos ocasiones más del encuentro consiguió desequilibrar la balanza y demostrar sus buenas dotes como rematador dentro del área rival. 

En definitiva, Asier Illarramendi y los tres veloces zarpazos fueron suficientes para contrarrestar lo poco que pudo pelear (y correr) un Celta de Vigo que en los lanzamientos lejanos de Nolito encontró su única vía para inquietar a los 80.000 espectadores testigos de la 18º victoria consecutiva, los 23 hat-tricks para Cristiano y los 300 partidos ligueros de Sergio Ramos en una noche que bien podríamos calificar como la de los récords en el Santiago Bernabéu.


*Os dejo la narración de un servidor en los tres goles del Real Madrid. Para Libertad FM.
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