, , , , ,

TAN SOLO EL TIEMPO, PONE A CADA UNO EN SU LUGAR

@ADRIAN_BLANCO4

Unos cuantos meses, un buen puñado de portadas, críticas de todas partes, e incluso un cambio de entrenador después, la situación parece que vuelve retomar su cauce. El Real Madrid vuelve a ser la misma bestia sin escrúpulos de los últimos años cuando el Atlético de Madrid se pone enfrente de él. Los de los millones vuelven a sonreír, la Capital de España parece que vuelve a tomar un color, y a los del partido a partido, les tocará "consolarse" con la pelea por la Liga y la Champions -que no es poco-, porque la Copa, para los 'rojiblancos', ya es agua pasada.

Sergio Ramos y Diego Costan pugnan por un balón durante el partido de ida  (FOTO: realmadridplay.es)
La verdad, que la historia llegaba al Calderón con el inicio y el nudo bien desarrollados, únicamente faltaba ponerle un cierre, un desenlace, un final que bien ha hecho recordar al de los últimos años. Posesión, toque, y dos goles de penalti, así es como podríamos definir básicamente el partido de los de Ancelotti en tierra hostil. Simeone lo sabía, las bajas además le obligaban a rotar más de la cuenta, y decidió. Prefirió apostar por las competiciones donde de verdad continúan vivos, y sacó un equipo con más futbolistas poco habituales de los que se esperaban. Aranzubia suplía la baja del lesionado Courtois, Manquillo entraba en el lateral derecho y Alderweireld sustituía a Godín. En mediocampo; Mario Suárez volvía a ser titular en detrimento del capitán, Gabi. Sosa y el Cebolla ejercían en banda, mientras que Raúl García intentó mantener el guión de un sancionado Diego Costa, que sus rifirrafes en la ida le han hecho tener que conformarse con ver a los toros desde la barrera de la tribuna.

En el Madrid, Casillas volvía a defender los palos de la portería blanca, Carvajal mandaba a Arbeloa al lateral izquierdo (por las lesiones de Marcelo y Coentrao), Varane volvía a ser titular, Illarramendi ejercía de escudero en el trivote que se llevaba soñando desde el verano, e Isco tenía la oportunidad de gozar de la banda izquierda que tantas buenas noticias trajo a la Costa del Sol el año pasado. Con respecto al partido, lo dicho. El Madrid salía con la misión de cerrar la eliminatoria -si ya no lo estaba- cuanto antes y con dos balones al área, se acabó la cosa. El Atlético quizás pecó de inocente, y dos penaltis, uno sobre Cristiano y otro sobre Bale cerraron desde muy pronto la cosa. A partir de ahí, poco más. Modric ejerció su papel de líder en mediocampo; basculando, dirigiendo, elaborando, haciendo cambios de orientación e incluso recuperando si era necesario. Eso sí, a medida que iban pasando los minutos la cosa se fue calentando inversamente a como lo merecía el resultado.

Primero, un feo escalofrío invadió el cuerpo de todos los presentes en el estadio, y no, no era por la que estaba cayendo en la Capital. Cristiano y Manquillo pugnaban por un balón por alto, pero, para el canterano colchonero la cosa no salió de la mejor forma posible. Un salto, una vuelta en el aire y una caída lo más fea posible hicieron temerse lo peor a gran parte de los asistentes. Un golpe feísimo sobre las cervicales más propio de la lucha libre americana que de otra cosa. Y segundo, cuando el típico cafre que habita en la grada de todos los campos de fútbol decidió hacer alarde de su presencia. El colegiado señaló el final del primer tiempo, Ramos y Cristiano discutían algún lance del juego tranquilamente mientras abandonaban el terreno de juego, y justo en ese momento un mechero en forma de proyectil impactó en la cabeza del portugués. Un mal gesto que empañó a los más valientes colchoneros que se acercaron a animar a los suyos hacia el sueño de presagiar una remontada que la verdad, con muy pocas posibilidades, tenía pinta de suceder.

La segunda parte fue coser y cantar. Vamos, lo esperado. El Atlético no decidió apretar demasiado por conseguir aunque fuese el gol de la honra, los minutos pasaban y el Madrid, pues también decidió conformarse con el 5-0 en el global de la eliminatoria. Ramos abandonó el campo debido al peligro de perderse la final a causa de las tarjetas, Casemiro volvió a dar señales de vida después de tantos meses de cautividad en la segunda fila del banquillo blanco y el tan alardeado Jesé también gozó de unos minutos en los que tan solo se llevó el recuerdo en forma de manotazo de un más que desbordado Miranda. Por lo demás, Casillas alarga su récord de imbatibilidad a 14 partidos, los de Ancelotti vuelven a una final de Copa y el Atlético parece haber vuelto a pisar el rabo al perro del vecino de al lado. Eso sí colchoneros, recuerden que en tan solo dos jornadas se volverán a enfrentar, en el mismo escenario, sin goleadas que condicionen el choque, y con un título liguero por el que seguir pugnando. Porque hasta Mayo nada se sabe y será ahí, cuando sabremos si cada uno, está en el lugar que le corresponde.

Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario