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¿Genialidad táctica o manual de efectividad?



@ADRIAN_BLANCO4

Genialidad táctica. Imprecisión del rival o simplemente, manual de efectividad. La eliminatoria llegaba abierta tras el partido de ida en el Santiago Bernabéu (1-1), y seguramente nadie, pronosticaba tal resultado horas antes del encuentro de ayer. Goleada blanca, y atasco culé. Tácticamente así os planteamos el choque.




Ni Roura ni Mourinho quisieron guardar nada, pese a los rumores de titularidad de gente como Kaká, Villa... etc. Ninguno de ellos salió de la partida, y en el caso del brasileño ni siquiera jugó. El Real Madrid quiso empezar como ya viene acostumbrando en el Camp Nou, presión alta, incomodando la salida de balón del Fútbol Club Barcelona, para recuperar muy arriba y crear cuanto antes y cuanto más cerca de la portería de Pinto, la jugada de peligro.



Con el fijo e indiscutible 4-2-3-1 blanco (Imagen 1), siempre y en todo momento se quiso tener sujeto a Messi, en este caso pendiente de él Ramos, a la vez que Alonso se preocupaba de tapar cualquier zona de recepción y giro de Xavi Hernández. Mientras que es el punta, Gonzalo Higuaín, quien decide ir a apretar a Puyol con el balón en los pies. Asfixiante presión al rival, con una defensa adelantada desde el primer minuto de juego. 

Imagen 1

Escasos segundos a una falta al borde del área sobre Leo Messi, el Barcelona quiso volcarse en el ataque y olvidaron que delante tenían al que seguramente sea el mejor contraataque del mundo. Simplemente en tres pases; recuperación, toque en corto y balón largo a la espalda de la defensa culé, imposibilitando cualquier fuera de juego. (Imagen 2) Cristiano Ronaldo apareció como un rayo para llevarse de calle en velocidad a todo defensor, internarse en el área y caer derribado por Piqué, provocando el penalti que él mismo transformaría para abrir el marcador. Vertiginosa transición defensa-ataque que el equipo blanco en pocos segundos supo transformar para dejar la eliminatoria muy a su favor. 

Imagen 2

(Imagen 3) El Barça se atascaba para sacar el balón, y sin renunciar a los extremos, Pedro era el encargado de recibir balones de espaldas, muy lejos del área rival. Si antes (Imag.1) decíamos que Sergio Ramos era el encargado de tapar a Messi y encimarle en cada balón culé, en este caso es Coentrao al que no pudimos ver ofensivamente, sino más bien en tareas defensivas, desmarcándose de su posición para intentar tapar al canario y no dejarle ni un solo espacios en el cual, pudiese encarar por velocidad. 

Imagen 3

El Real Madrid sabía cual era el peligro, sabía donde nace y donde muere cada oportunidad culé, por lo que si de una manera u otra, conseguían desactivar a Messi, el equipo de José Mourinho tendría mucho ganado de cara a la eliminatoria. El Madrid lo consiguió, (Imagen 4Messi no apareció y constantemente se le veía ahogado entre el doble pivote; Alonso-Khedira, y los centrales; Varane-Ramos. Tapando cualquier línea de pase, e inmovilizándolo de cualquier opción con espacios. El argentino caía una y otra vez en pérdidas y faltas que no llevaron a nada. Mientras que la balanza y los minutos seguían transcurriendo a favor del equipo blanco. Muy serio y estructurado en tareas defensivas. 

Imagen 4

El Real Madrid no se desestructuró en ningún momento en defensa, y fiel a la línea de cuatro defensores atrás. Juntó las líneas, entre el centro del campo y la defensa, donde como vemos en la (Imagen 5) ahogaba una y otra vez a los futbolistas del Barça, impidiendo la fluidez en la circulación del balón y encerrando a Xavi y a Cesc por dentro. Debilitando de esta manera la circulación y entorpeciendo cualquier movimiento que generase peligro en la línea de tres cuartos. Donde como ya sabemos, el equipo culé, es letal. 

Imagen 5

Cristiano Ronaldo se perfiló como el gran futbolista que es, y enchufado desde el primer minuto, no cesó de correr, de encarar, de asociarse e incluso de ayudar en tareas defensivas cuando era preciso. Partidazo el del portugués, que sin ninguna duda demostró que borrado cualquier "miedo" al Camp Nou del pasado, los grandes jugadores, aparecen en los grandes partidos.

El Barcelona quería pero seguía sin poder, y es aquí entonces cuando Mesut Özil pide protagonismo (Imagen 6). Volcado en más de una ocasión en el costado derecho, fue el encargado de aguantar y retener bajo sus dominios el balón, esperando cualquier otra opción de pase con la que conectar. Di María caía por el centro, y Cristiano continuaba en su banda, simplemente era Özil, que con toda la libertad del mundo, solo ante el peligro, tiraba de su templanza y calidad para encarar y esconder el balón tanto a Busquets como a Jordi Alba.

Imagen 6

El Barcelona volvía a caer una y otra vez en la jaula madridista, con todo el equipo volcado en ataque, buscando a la desesperada la remontada en la eliminatoria, un saque de esquina a favor, fue su condena. tras una serie de rechaces y malos despejes. Un pelotazo largo para sacar el balón acabo en los pies de Di María, que con su velocidad y sumado a los casi 50 metros que le separaban de la portería defendida por Pinto, fueron letales. Metido en el área, con un precioso amago fue capaz de desestabilizar a Puyol, disparó, pero el balón lo tapó bien Pinto. Eso sí, el rechace le cayó a Cristiano, y entonces otro gallo cantó. 

Con la eliminatoria prácticamente decidida de color blanco, el Camp Nou se impacientaba y pedía la salida de Villa, alguien capaz de revolucionar, de generar peligro, y de sobre todo disparar delante de la muralla del Madrid. Pero entonces, cuando el Barça no tuvo capacidad de reacción, y el Real Madrid muy dispuesto de espacios seguía saliendo una y otra vez con peligro al contraataque, Raphael Varane se elevó por encima de todo el mundo para clavar el tercero, y sentenciar un partido y una eliminatoria que deben llevar su apellido, puesto que una vez más el francés cumplió con un partido de sobresaliente.
Infranqueable por alto, insuperable en velocidad, y sin ningún fallo de central sin experiencia, Varane (Imagen 7) poco a poco ha sabido corregir sus fallos, siempre paralelo con Ramos -líder de la defensa-, volvió a cuajar una actuación soberbia para su edad (19 años).

Imagen 7

Sin prácticamente disparos a puerta de color culé, el partido se acabó. Jordi Alba se limitó a maquillar el resultado llegando como a él le gusta hacerlo, y como lo hizo en la final de la Eurocopa, entrando en el área con velocidad, tras una pared fuera de ésta y remachando un gol que sabía para muy poco a la parroquia blaugrana, puesto que con síntomas de debilidad, de atasco en el centro del campo y con Messi lejos de su mejor nivel, el equipo de Roura ayer, no supo plantar cara a un Real Madrid que ganó en lo táctico y en lo práctico. 
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